El hermano del expresidente Uribe se entrega tras su condena por homicidio y ser parte de un grupo paramilitar

La Voz REDACCIÓN

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El expresidente colombiano Álvaro Uribe, en una imagen de archivo.
El expresidente colombiano Álvaro Uribe, en una imagen de archivo. Contacto / Cristian B | EUROPAPRESS

A Los 12 Apóstoles se le atribuyen cerca de 300 homicidios en la década de los 90

10 jun 2026 . Actualizado a las 12:58 h.

Santiago Uribe, hermano del expresidente de Colombia Álvaro Uribe, se ha entregado a las autoridades apenas unos días después de que un tribunal ratificara su condena a 28 años de prisión por diversos delitos de lesa humanidad y pertenencia al grupo paramilitar Los 12 apóstoles. Así lo ha confirmado el propio expresidente colombiano en un escueto mensaje en redes sociales. «Santiago Uribe, mi hermano, llegó por sus medios a una comisaría de Policía para cumplir con la orden de captura», ha escrito.

Santigo Uribe se ha entregado después de que la semana pasada el Tribunal Supremo de Justicia ratificara una sentencia previa del Tribunal Superior de Antioquia, que le señaló como cabecilla del citado grupo paramilitar, implicándole directamente en el asesinato de Camilo Barrientos, un conductor de autobús. A Los 12 Apóstoles se le atribuyen cerca de 300 homicidios en la década de los 90, en el norte del departamento de Antioquia. Durante aquellos años, la región experimentó un crecimiento de la presencia de la ya extinta guerrilla de las FARC, que reclamaba un reparto equitativo de las tierras entre el campesinado. La respuesta de grandes ganaderos y terratenientes a esta cada vez mayor presencia de las FARC —responsable del asesinato del padre de los Uribe—, y otras guerrillas, fue la creación de estos ejércitos privados que acabaron derivando en grupos paramilitares, con la connivencia del Estado y sus fuerzas de seguridad.

Las sospechas sobre los vínculos del clan Uribe con los grupos paramilitares han estado siempre muy presentes, más después de que el expresidente colombiano pusiera en marcha un polémico plan entre el 2003 y el 2006 para desmovilizar a estos grupos, a través de conversaciones con las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).