Zapatero tendrá que explicar el origen de sus joyas, que pueden valer más de un millón de euros, según la primera estimación

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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María Pedreda

El expresidente del Gobierno, que comparece la próxima semana ante el juez, podría haber cometido un delito fiscal penado con cárcel si no las declaró

11 jun 2026 . Actualizado a las 12:46 h.

José Luis Rodríguez Zapatero comparecerá el próximo día 17 de junio como imputado ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. El expresidente del Gobierno dispone de siete días para armar una versión que desmienta los indicios que han llevado al magistrado a investigarle por los presuntos delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y apropiación indebida. Entre esas explicaciones, Zapatero tendrá que aclarar el origen de las 103 joyas que ocultaba en una caja fuerte en su despacho de la calle Ferraz. Aunque su portavoz, Luis Arroyo, indicó que el valor de esas alhajas estaría entre 30.000 y 50.000 euros, el primer examen visual realizado por la casa de subastas Ansorena por orden del juez indica que las joyas son auténticas, no una imitación, y sitúa el valor, solo de los tres principales lotes de collares, pulseras, pendientes y sortijas, por encima de un millón de euros, sin descartar que esa cifra aumente, según publicó el diario El Confidencial

Podría regularizar su situación

El tasador habría confirmado ya que contienen rubíes, esmeraldas y diamantes. Y se investiga si las piedras de color azul son zafiros, lo que aumentaría notablemente su valor. Los cristales engarzados en los collares, pulseras, sortijas y pendientes son también diamantes auténticos.

Bastaría con que ese valor alcanzara el millón de euros para que Zapatero se viera en serios problemas con Hacienda. Las joyas, que según aseguró a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) su secretaria, Gertrudis Alcázar, proceden de una herencia de su esposa, Sonsoles Espinosa, y de «regalos» recibidos en sus viajes, no constan como declaradas por el expresidente, lo que podría conllevar un delito fiscal. Cualquier contribuyente que reciba un regalo o una herencia de alto valor debe pagar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Si el valor superara el millón de euros, debería haber pagado más de 300.000 euros en impuestos. La pena por ese delito podría suponer, según el artículo 305 del Código Penal, entre uno y cinco años de cárcel.

Según ese mismo artículo, Zapatero tendría la opción de regularizar su situación tributaria, pagando lo que corresponda, antes de que Hacienda le notifique el inicio de actuaciones para determinar el posible fraude.

Pero, al margen del posible delito fiscal, Zapatero deberá explicar el origen de esas joyas. Según fuentes del caso citadas por El Español, el expresidente no tiene documentación que acredite el origen ni la autenticidad de las alhajas más valiosas encontradas. Tampoco poseería un documento oficial que justificara cómo entraron las joyas en España, ni su obligatoria declaración en aduanas. Si se trata de un regalo procedente de un país ajeno a la Unión Europea que supere los 430 euros de valor, debería haber pagado el 21 % de IVA de importación y los aranceles aduaneros correspondientes al valor real. Todo ello, dando por hecho que Zapatero hubiera recibido los regalos tras abandonar la presidencia del Gobierno, ya que, en caso contrario, deberían haber sido entregados al Patrimonio del Estado. 

Los otros indicios

Pero, al margen de las joyas, Zapatero deberá dar al juez explicaciones sobre los múltiples indicios que han llevado a su imputación. Entre ellos la carta que el director económico-financiero de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, envió al Banco Santander en la que afirma que, «siguiendo instrucciones del presidente, don José Luis Rodríguez Zapatero», solicita un crédito ICO. Zapatero ha negado tajantemente haber realizado nunca gestión alguna en favor de Plus Ultra. Deberá explicar también la supuesta creación de una sociedad offshore en Dubái; por qué sus hijas recibieron casi un millón de euros de empresas vinculadas al régimen de Nicolás Maduro; por qué los dueños de Plus Ultra le llamaban «nuestro pana» o por qué una empresa china dirigió una carta a su oficina en la que comunica que está «lista y capacitada para adquirir petróleo y minerales preciosos».