La Comisión Europea descarta obligar a los editores de videojuegos a garantizar su uso si se desconectan

La Voz BRUSELAS / EFE

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Jóvenes jugando a videojuegos.
Jóvenes jugando a videojuegos. .

Bajo la ley de derechos de autor, los editores de videojuegos tienen la potestad para fijar los términos en los que se pueden usar sus productos, incluida las condiciones para la rescisión de la licencia

16 jun 2026 . Actualizado a las 19:57 h.

La Comisión Europea descartó este martes la posibilidad de obligar a los editores de videojuegos a tomar medidas para que sus clientes puedan seguir jugando aunque se desconecten los servidores que los albergan, como le pide una iniciativa ciudadana que ha recaudado casi 1,3 millones de firmas. Al superar el millón de rúbricas, el Ejecutivo comunitario tenía la obligación de analizar la petición y ha llegado a la conclusión de que proponer una ley al respecto «no sería proporcionado». Aunque «está completamente comprometida a garantizar un alto nivel de protección al consumidor en la UE, también deben respetarse los derechos de propiedad intelectual de los comerciantes», señaló la Comisión, en un documento que publicó tras estudiar la propuesta. Bajo la ley de derechos de autor, los editores de videojuegos tienen la potestad para fijar los términos en los que se pueden usar sus productos, «incluida las condiciones para la rescisión de la licencia», apuntó el Ejecutivo comunitario. Además, obligarles a mantener los juegos en funcionamiento una vez desconectados también puede interferir con la protección de la información comercial confidencial y con los modelos de negocio de los proveedores, añadió la Comisión.

Por lo que los derechos de los editores «correrían el riesgo de verse perjudicados» si se aprobase una ley para que se pueda seguir disfrutando de ellos, cuando los creadores desconectan los servidores. El Ejecutivo comunitario alegó también que los usuarios se enfrentarían a riesgos de ciberseguridad «una vez que los editores dejen de dar soporte a esos juegos, lo que a su vez también puede crear o aumentar los riesgos para la reputación de los editores». Bruselas cree asimismo que los usuarios ya están protegidos por las leyes de protección al consumidor, ya que obligan a los editores a ser transparentes respecto a los términos y condiciones que imponen a sus videojuegos y «garantizan» la recuperación del dinero si su interrupción no se ajusta a esos requisitos.

Pese a descartar medidas legislativas, la Comisión se comprometió a reunirse con los editores y los usuarios antes de que termine el año, con el objetivo de redactar un código de conducta «para mejorar la gestión del final de la vida útil de los videojuegos y reforzar la transparencia para los consumidores». Los impulsores de la iniciativa «Stop Destroying Videogames» (Parar la Destrucción de Videojuegos) pedían acciones legales a la Unión Europea porque consideran que esta práctica «supone un ataque a los derechos básicos de los consumidores». Y «además de ser una violación de los derechos de los consumidores, los propios videojuegos son obras creativas únicas. Al igual que con las películas o la música, una obra no puede sustituirse simplemente por otra», sostienen.