La UE blinda las indemnizaciones a los pasajeros por retrasos y cancelaciones en sus vuelos
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Consejo y Parlamento llegan a un acuerdo tras 13 años de negociaciones
16 jun 2026 . Actualizado a las 18:22 h.«Europa ha estado a punto de sufrir el mayor retroceso en la historia de los derechos de los consumidores europeos», asegura la asociación APRA, que aglutina a las empresas internacionales de compensación de vuelos. Respiran tranquilos porque el Consejo y el Parlamento Europeo han alcanzado un acuerdo político sobre la revisión de los derechos de los pasajeros. La falta de precisión y las lagunas interpretativas del reglamento, en las que a menudo se han escudado las aerolíneas para hacer prevalecer sus intereses, fue lo que motivó en el 2013 su actualización. Trece años después, y tras unas negociaciones no exentas de polémica, se ha llegado a un pacto de mínimos para blindar los derechos ya adquiridos.
Según avanza la Comisión Europea este martes, se mantendrá el nivel estándar actual de protección de los pasajeros aéreos: podrán reclamar una compensación después de una cancelación o un retraso de 3 horas, que asciende a 250 euros para vuelos de menos de 1.500 kilómetros, 400 euros para vuelos de entre 1.500 y 3.500 y 600 euros para vuelos de más de 3.500 kilómetros. La principal novedad, indican, es que, en caso de perturbación, «las compañías aéreas deben informar proactivamente a los pasajeros en un plazo de 96 horas de sus derechos y del procedimiento para reclamar una indemnización». Para garantizar una tramitación más eficiente de las solicitudes de indemnización de los pasajeros, se racionalizan los procedimientos.
Otro de los puntos polémicos que se han revisado tiene que ver con la categorización de las «circunstancias extraordinarias» en las que se pueden amparar las aerolíneas cuando hay cancelaciones o retrasos. Se ha establecido una lista con todas ellas en las que se detalla cómo proceder en cada caso, dando mayor claridad y previsibilidad. «Esto contribuirá a una interpretación y aplicación más coherentes de las normas sobre circunstancias extraordinarias en todos los Estados miembros», explica Bruselas.
En cuanto a las tarifas aéreas, incluidas las tasas por equipaje de mano, la UE ha fijado normas de transparencia y comparabilidad para que los pasajeros puedan elegir la oferta que más les convenga con más información en su mano. No obstante, el reglamento fija que las compañías aéreas conservan la libertad de determinar sus propias estructuras de precios, tanto en compra de billetes como facturación o exceso de peso. Se garantiza gratuitamente un artículo personal, pero las aerolíneas podrán seguir cobrando por equipaje de mano.
En cuanto a las políticas de no presentación para vuelos de regreso, las instituciones dejan claro que están prohibidas. «Los pasajeros que no realizan el viaje de ida no se les puede negar el embarque en el vuelo de regreso. Las aerolíneas no pueden cobrar una tarifa por permitir que los pasajeros embarquen en el vuelo de regreso», aclaran. Además, se aclara la responsabilidad de las aerolíneas cuando un pasajero pierde un vuelo de conexión. Eso sí, se ha conseguido un nuevo plazo de 9 meses para reclamar compensaciones.
La Asociación de Defensores de los Derechos de los Pasajeros (APRA) considera que el resultado final de las negociaciones «evita los cambios más perjudiciales planteados durante las negociaciones», aunque lamenta que «no se hayan introducido mejoras sustanciales para los viajeros europeos». Y es que los últimos compases de las negociaciones se convirtieron en un campo de minas para los pasajeros: «Al final del proceso, el debate ya no estaba en la mejora de los derechos de los pasajeros. Se había convertido en una lucha por preservarlos», denuncia APRA. Acusa a las delegaciones de Alemania y Francia de intentar diluir los derechos en el tiempo de descuento. «El Consejo llegó a plantear propuestas que incluían recortes de hasta el 66 % en las indemnizaciones, un sistema de compensaciones fijas de tan solo 200 euros, impulsado por Francia y Alemania, la eliminación de formularios precompletados para facilitar las reclamaciones y una enmienda de última hora que habría dificultado considerablemente el acceso de los pasajeros a representación profesional para defender sus derechos», indican. En este caso, fue la resistencia del Parlamento Europeo la que permitió preservar el status quo. Dadas las circunstancias, aseguran, ha sido «el mejor resultado posible».