Una compresa inteligente y sensores de grafeno para diagnosticar la endometriosis con años de antelación
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Un proyecto europeo en el que participa el CICA ofrecerá una tecnología combinada en el que a partir del análisis del flujo menstrual podría detectarse en minutos el riesgo de sufrir la enfermedad
18 jun 2026 . Actualizado a las 08:25 h.«Si una enfermedad afectara a uno de cada siete hombres, ¿aceptaríamos que el diagnóstico tardara una década en llegar?». La pregunta con dardo incluido la formuló esta semana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para denunciar la falta de investigación biomédica centrada en la salud femenina. Y se refería en concreto a la endometriosis, que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva en todo el mundo, pero cuyo diagnóstico se sitúa en una media de 7,5 años desde la aparición de los primeros síntomas, aunque en algunos casos se prolonga hasta los diez años. Sin embargo, la situación está cambiando, como lo prueba el proyecto europeo Sensopad, una iniciativa del que forma parte el grupo Nanoself del CICA de la Universidade da Coruña (UDC) que busca desarrollar nuevas herramientas de diagnóstico precoz a partir del análisis del flujo menstrual. ¿El objetivo? Crear una compresa inteligente y un dispositivo de grafeno que permitan alertar de forma precoz de la aparición de la endometriosis.
Uno de los paquetes de este trabajo lo lidera el investigador Ramón y Cajal del CICA Alejandro Criado, que ahora está realizando una estancia formativa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). La aplicación que pretenden desarrollar combina dos tecnologías complementarias basadas en grafeno: una compresa inteligente capaz de detectar señales de inflamación durante la menstruación y un biosensor avanzado diseñado para identificar mutaciones genéticas asociadas a la enfermedad.
«Ambos dispositivos trabajan en conjunto. Los dos tienen como uno de sus componentes principales el grafeno y ambos son biosensores», explica Criado.
La primera de las herramientas consiste en una compresa inteligente conectada a un hardware, preferentemente un teléfono móvil, que analizará el flujo menstrual en busca de determinados biomarcadores. Estos marcadores biológicos son proteínas relacionadas con procesos inflamatorios que pueden estar asociados a distintos procesos, entre ellos la endometriosis.
Cuando el sistema detecte patrones compatibles con procesos inflamatorios recurrentes, podría emitir una alerta que recomendaría una evaluación más detallada. No se trata de un diagnóstico definitivo, sino de una herramienta de orientación temprana. «La compresa nos indicará que existe un episodio inflamatorio. Puede deberse a muchas causas, pero entre ellas puede estar la endometriosis», apunta Criado.
Un segundo análisis para buscar mutaciones genéticas
Tras esa primera detección entraría en juego una segunda tecnología más sofisticada. Se trata de un biosensor basado en transistores de grafeno y sistemas de microfluídica que permitirían analizar muestras menstruales en laboratorio para identificar mutaciones genéticas potencialmente relacionadas con la aparición de la enfermedad.
«Lo que estamos intentando detectar son mutaciones en el ADN. Existen indicios científicos de que ciertas mutaciones pueden estar relacionadas con la aparición de endometriosis y ese sería el dispositivo que nos daría un diagnóstico mucho más preciso», explica. El sistema también permitirá incorporar con facilidad nuevas mutaciones de riesgo que se identifiquen en el futuro.
Una de las principales ventajas del sistema es que podría realizar este análisis sin necesidad de amplificar previamente el material genético, como ocurre en las técnicas convencionales basadas en PCR. ¿Cuál es la ventaja? Que no sería necesario ampliar el material genético para detectar las anomalías en el ADN, por lo que se simplificaría el proceso, que sería menos costoso y podría realizarse en mucho menos tiempo. «Un análisis que podría durar horas estamos hablando de realizarlo en un minuto o en un par de minutos», afirma el nanotecnologo.
El potencial del grafeno
El elemento común de ambas tecnologías es el grafeno, un material que lleva años despertando el interés de la comunidad científica por sus propiedades electrónicas. «La gran particularidad del grafeno es que es extremadamente sensible a los cambios que se producen en su superficie», precisa Criado. En estos sensores, determinadas moléculas diseñadas específicamente para reconocer proteínas o fragmentos de ADN se fijan sobre la superficie del grafeno. Cuando interactúan con los biomarcadores buscados, generan cambios eléctricos que pueden medirse con gran precisión.
«La magia de todo esto es que el grafeno es una bicacapa extremadamente fina. Los electrones que circulan a través de ella están completamente expuestos al exterior y cualquier cambio en la superficie los perturba fácilmente, permitiendo detectar señales muy pequeñas con muy pocas cantidades de muestra», señala.
Tecnología prometedora, pero aún en desarrollo
Aunque los investigadores ya cuentan con resultados preliminares, ambas herramientas se encuentran todavía en fase de desarrollo. La compresa inteligente parte de una tecnología más madura, basada en principios electroquímicos ampliamente utilizados en dispositivos biomédicos. El sensor de grafeno para la detección de mutaciones, por su parte, representa una tecnología más reciente y todavía enfrenta retos relacionados con su producción y escalado.
«Ya existen trabajos publicados que demuestran la viabilidad de este tipo de análisis y nosotros también tenemos resultados preliminares. Estamos en una fase tecnológica temprana, pero lo suficientemente madura como para aspirar a disponer de un prototipo validado en laboratorio al final del proyecto», explica Criado. O, lo que es lo mismo, el objetivo pasa porque a finales del 2028 se consiga un prototipo operativo que permita, con un posterior desarrollo, convertirse en el futuro en un producto comercial de aplicación clínica.
El objetivo de Sensopad no es sustituir a los especialistas ni reemplazar los procedimientos diagnósticos actuales, sino ofrecer herramientas no invasivas que permitan identificar posibles casos de endometriosis mucho antes de que aparezcan las complicaciones asociadas a la enfermedad.
«Siempre vamos a trabajar con una biopsia líquida, analizando únicamente el fluido menstrual. Es un procedimiento completamente no invasivo que podría ayudar a detectar indicios de la enfermedad en fases muy tempranas», concluye el investigador del CICA.