Sebastián, el fan incondicional de Bad Bunny que vio 10 veces al artista en Madrid: «No me arrepiento de nada, es mi mayor sueño»

Amara Santos REDACCIÓN / LA VOZ

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Sebastián en un concierto de Bad Bunny en Madrid.
Sebastián en un concierto de Bad Bunny en Madrid.

El joven de 19 años escucha al puertorriqueño desde que era un niño y su música ha marcado los compases de su vida. Consiguió en reventa entradas para todos los conciertos en la capital de España y también hablar con el artista y entregarle flores

19 jun 2026 . Actualizado a las 13:59 h.

En el 2016 Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido popularmente también como Bad Bunny o el «conejo malo» entró en la vida del peruano Sebastián Córdoba, de 19 años, para quedarse. Su seguimiento incondicional del artista se dio desde que escuchó una canción suya de casualidad en su décimo cumpleaños y desde ese instante los temas del puertorriqueño, convertido ahora en toda una estrella mundial que mueve masas, han puesto banda sonora a su vida. Desde sus trayectos en bus al colegio, en el avión en el que se mudó a España o hasta en su primer día de trabajo. El joven vive en Madrid, donde recientemente acabó sus estudios de Administración y Finanzas (preparando su trabajo final en la cola de los conciertos del estadio Riyadh Air Metropolitano el 2 y 3 de junio) y tras varios intentos fallidos anteriores de ver al cantante, las 10 fechas en la capital de España de su Debí tirar más fotos World Tour fueron su mejor oportunidad para estar cerca de su ídolo. Y lo consiguió, nada menos que una decena de veces.

«En este tiempo vi su crecimiento, cada videoclip, cada álbum, he estado muy pendiente de todo lo que ha hecho durante una década. Siento aprecio por él y soy fan de su música, llevo ahorrando desde los 10 años para la ocasión en la que pudiera verle», explica. Lo intentó en un festival en Perú en el 2017 en el que el puertorriqueño actuaría junto a Karol G, pero por problemas logísticos finalmente no actuó. El segundo intento fue en un evento especial en Lima en el que Bad Bunny cantó en un show para un club de fútbol local, pero debido a la corta edad de Sebastián en aquel momento, 11 años, le denegaron la entrada.

El tercer intento fue para los conciertos del artista en Latinoamérica en los que interpretó temas de su álbum Un verano sin ti, pero en la reventa de entradas le estafaron y sus tickets no fueron válidos. «Me quedé con las ganas y lamentándome durante tres años», reconoce, a la vez que lamenta que en la venta general de los conciertos para España tampoco consiguió entradas y tuvo que recurrir de nuevo a la reventa en plataformas como Ticketmaster. «Se trata de buscar, buscar y buscar, hay gente que te vende la entrada muy cara y otra al precio original. Lo intenté durante un año y tres meses, entrando como 10 veces al día a la página de venta y finalmente conseguí 10 tickets», explica. En los shows de Madrid se muestra satisfecho de haber podido conocer, abrazar y hablar con Bad Bunny: «no me arrepiento de nada, es mi mayor sueño en la vida y lo volvería a hacer».

Sebastián abranzando a Bad Bunny.
Sebastián abranzando a Bad Bunny.

La primera vez que asistió a los conciertos fue el 30 de mayo, una jornada que recuerda como «una locura»: «estaba muy nervioso, temblando, llorando...meditando si era un sueño, porque soñé muchas veces con poder verle y estar ahí y siempre me despertaba antes de que empezase a cantar», bromea con cierta nostalgia. Hasta llegar a estar frente a frente con Benito y contarle todo su periplo en estos años, admite que «el proceso fue bastante largo». El 3 de junio se presentó en primera fila del escenario principal con una pancarta naranja con un mensaje y unas flores, pero ese día pasó desapercibido.

Sebastián con Eladio Carrión.
Sebastián con Eladio Carrión.

No cesó en el intento y acudió a un meet and greet con el cantante de trap Eladio Carrión en Madrid, ataviado con el traje color crema que Bad Bunny utiliza en sus conciertos y que vende Zara y con varias cámaras de las que se reparten en las actuaciones colgadas del cuello para llamar su atención. Pudo hablar con él, muy cercano a Bad Bunny, y resumió sus intenciones en que solo quería entregarle flores al puertorriqueño y verle de cerca. Y parece que el mensaje fue trasladado por Carrión, ya que el sueño se cumplió. El joven fan el 7 de junio se organizó con personas de la fila para acceder al estadio, donde hizo noche, en determinadas puertas que daban acceso a la pista, a quienes les comentó sus intenciones. «Se conmovieron y todos esos amigos que hice en el camino gritaron «que lo suba, que lo suba» y fue como pude llegar al escenario, haciendo las cosas de corazón y sin ninguna segunda intención», cuenta emocionado, unido a que en ese instante sintió «muchas cosas y solo pude darle las gracias».

«Sin haberse dado cuenta, prácticamente Benito creció conmigo», comenta orgulloso. Su persistencia hizo que consiguiera acceso a la codiciada Casita, «el mejor lugar del estadio», para él. Allí incluso habló con el actor Paco León y algunas mujeres que estaban bailando a su alrededor y que también eran invitados de ese lugar exclusivo de la escenografía. «Me sentí bastante bien, pensé que iba a haber más presión por las cámaras, pero el ambiente era bueno», concreta. Incluso pudo saludar al grupo folclórico puertorriqueño Los Pleneros de la Cresta, quienes interpretan el tema Café con ron con Bad Bunny.

Sebastián con un emotivo cartel en uno de los conciertos.
Sebastián con un emotivo cartel en uno de los conciertos.

«Estos conciertos simbolizan la unión mundial»

Sebastián se sorprendió gratamente por ver entre el público de Madrid «a gente de todas partes del mundo, de lugares en los que ni siquiera hablan español», en referencia a espectadores noruegos, suecos, japoneses o tailandeses que expone que bailaron y cantaron salsa a pesar de que es algo más típico de Latinoamérica. «Es impresionante como Benito llega al corazón de tantas personas y les acerca su cultura. No todos los días suecos bailan salsa con dominicanos, siento que estos conciertos más que espectáculos simbolizan la unión mundial, de amor, de que todos somos iguales y que podemos disfrutar de lo mismo», resume sobre las 10 «increíbles» noches de conciertos.

Asimismo, colecciona las cámaras que se entregan a la entrada de cada fecha y que se iluminan de varios colores durante las tres horas de espectáculo, pero deja claro que no están a la venta y ha rechazado las numerosas ofertas que ha recibido por el objeto más codiciado de la experiencia que ofrece Bad Bunny.

Sebastián antes de entrar a un concierto de Bad Bunny en Madrid con un ramo de flores para él.
Sebastián antes de entrar a un concierto de Bad Bunny en Madrid con un ramo de flores para él.

«No las vendería porque significan los 10 días más especiales de mi vida, un recuerdo que me llevaré para siempre», sentencia. La próxima vez con Benito no tiene claro cuando será, pero sí confirma que tiene intención de que tenga lugar: «Muy probablemente en otra gira vaya a verle a Puerto Rico o a otro país, no me bastó solo con verle en España», desea, con las esperanzas puestas en que próximos álbumes de su ídolo continúen siendo un baile inolvidable.