Varsovia retira a Zelenski la mayor distinción del país porque a principios de mes decidió bautizar una de sus unidades militares con el nombre Ejército Insurgente Ucraniano, la denominación que recuerda a un grupo nazi
21 jun 2026 . Actualizado a las 09:21 h.Polonia ha sido el mejor aliado de Ucrania desde que Vladimir Putin dio la orden de invadirla. Le ha enviado todo tipo de armamento y ha sido un sólido pilar en el terreno político global. No es para menos: Varsovia ha tenido que lidiar con algún que otro dron ruso en su territorio y es uno de los países que más claro tienen que Moscú es una de las grandes amenazas de Europa. Pero eso no quiere decir que no haya roces con Kiev. El último ha sido especialmente sonado, porque el presidente polaco, Karol Nawrocki, decidió el viernes retirar la distinción que su antecesor, Andrzej Duda, le había concedido a Volodímir Zelenski en el 2023: la Orden del Águila Blanca, el máximo honor que concede el país eslavo. Aunque el primer ministro polaco, Donald Tusk, se había negado a la retirada de la distinción, Zelenski decidió devolverla este sábado. «Creíamos que la Orden estaba destinada al pueblo ucraniano y a nuestro ejército. Así se dijo en su momento. Hoy, devolví la Orden al presidente de Polonia», anunció en redes sociales con una foto de la medalla a punto de ser enviada por correo.
Por si fuera poco, el principal asesor del presidente y el embajador de Ucrania en Varsovia siguieron el ejemplo del ministro de Asuntos Exteriores, Andriy Sybiga, al anunciar que renunciaban a los premios otorgados por Polonia como muestra de solidaridad con el presidente. El embajador Vasyl Bodnar afirmó que el gesto de Nawrocki es «especialmente doloroso para todo el pueblo ucraniano», mientras que el asesor Kyrylo Budanov denunció que «es un regalo para el agresor de Moscú, que sin duda lo usará contra nuestros dos países». Parece que tenía razón, porque, desde Moscú, el expresidente Dmitry Medvedev aplaudió la medida. «Por fin se la quitan», dijo.
Genocidas
Y todo por una disputa que tiene sus raíces en la Segunda Guerra Mundial y que da alas a quienes sostienen que el de Ucrania es un régimen neonazi: a principios de mes, Kiev decidió bautizar una de sus unidades militares con el nombre Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), a quienes considera héroes que lucharon por la independencia del país tanto contra los alemanes como contra la Unión Soviética y las autoridades polacas. En el país vecino, sin embargo, esos insurgentes son considerados genocidas. «Para la inmensa mayoría de la sociedad polaca, la UPA sigue siendo, ante todo, una formación responsable de los brutales crímenes cometidos contra los polacos durante la Segunda Guerra Mundial», justificó Nawrocki. Concretamente, Varsovia acusa a la unidad de haber perpetrado un genocidio contra la población étnica polaca en Volinia (actualmente una localidad ucraniana) entre 1943 y 1945. «Esto no solo daña nuestra memoria histórica, sino que también socava la confianza construida a lo largo de los años y en los últimos meses», criticó el presidente polaco.
El referente
El colaboracionismo ucraniano con la Alemania nazi tuvo lugar durante la ocupación militar de Ucrania por parte de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La colaboración de los nacionalistas ucranianos con los servicios de inteligencia alemanes comenzó casi desde principios de la década de 1920. Incluso antes de que los nazis llegaran al poder. Algunos historiadores aseguran que el Ejército Insurgente Ucraniano fue responsable de la masacre de polacos en Volinia que se llevaron a cabo entre 1943 y 1944 provocando la muerte de entre 35.000 a 70.000 civiles y el desplazamiento forzado de entre 300.000 a 400.000 civiles.