Francia prohíbe el consumo de alcohol al aire libre y cerrará 845 escuelas por la ola de calor
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El país vive en junio un episodio de altas temperaturas sin precedentes que amenaza con batir registros históricos
21 jun 2026 . Actualizado a las 17:10 h.Francia se enfrenta a una de las olas de calor más intensas de los últimos años, una situación excepcional que ha llevado a las autoridades a adoptar medidas extraordinarias en numerosos ámbitos de la vida cotidiana. La canícula afecta ya a cerca de tres cuartas partes de la población francesa y amenaza con batir récords históricos de temperatura en los próximos días. Entre las medidas más destacadas figura el cierre de al menos 845 escuelas de primaria y centros de secundaria a partir de este lunes. Así lo confirmó el ministro de Educación, Edouard Geffray, quien explicó que la mayoría de estos centros se encuentran en los 35 departamentos que permanecen bajo alerta roja, el nivel máximo de vigilancia meteorológica, donde también se ha prohibido la venta de alcohol al aire libre. Además, otros 1.800 centros educativos adaptarán sus horarios para evitar la actividad lectiva durante las horas de mayor calor.
El ministro Edouard Geffray reconoció que gran parte de las infraestructuras escolares francesas no fueron diseñadas para soportar episodios de temperaturas extremas cada vez más frecuentes debido al calentamiento global. Por ello, defendió la necesidad de acometer obras de adaptación, mejorando el aislamiento térmico, la ventilación y los sistemas de refrigeración de los edificios, más allá de la simple instalación de aire acondicionado.
La situación meteorológica es especialmente preocupante. Météo-France mantiene en alerta roja a 35 departamentos y en alerta naranja a otros 45. Este domingo se esperan temperaturas de entre 39 y 40 grados en amplias zonas del país, con máximas de hasta 41 grados en ciudades como Burdeos. París podría alcanzar los 38 grados, mientras que Toulouse, Tarbes y varias localidades de Borgoña rondarán los 39 grados.
Sin embargo, lo peor podría llegar el lunes. Las previsiones apuntan a temperaturas diurnas de entre 40 y 42 grados, acompañadas de noches tropicales en las que los termómetros apenas descenderán por debajo de los 20 o 25 grados. Los expertos advierten incluso de que Francia podría registrar un nuevo récord histórico de temperatura media nacional, superando los 29,4 grados alcanzados en agosto del 2003 y julio de 2019.
Las consecuencias de esta situación se extienden también al transporte. El consejero delegado de la SNCF, Jean Castex, ha recomendado a las personas más vulnerables que eviten viajar en tren durante los días más críticos de la ola de calor. La red ferroviaria ya se ha visto afectada por cancelaciones y alteraciones del servicio debido a las elevadas temperaturas.
Las autoridades sanitarias se encuentran igualmente en máxima alerta. El presidente de SAMU-Urgences de France ha advertido de los riesgos que supone combinar el calor extremo con el consumo de alcohol. Con el objetivo de evitar una mayor presión sobre los servicios de emergencia, el Gobierno ha prohibido la venta y el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública en los departamentos bajo alerta roja y en algunas zonas en alerta naranja. La restricción permanecerá vigente desde las 7:00 horas del domingo hasta las 7:00 horas del lunes. Además, se ha ordenado que en los eventos organizados por el Estado no se ofrezcan bebidas alcohólicas.
Estas limitaciones afectan directamente a la tradicional Fiesta de la Música (Fête de la Musique), una celebración popular que cada 21 de junio reúne a millones de personas en las calles de todo el país coincidiendo con el solsticio de verano. Aunque el festival se mantiene en muchas localidades, diversas prefecturas y ayuntamientos han decidido cancelar o aplazar algunos conciertos debido a las condiciones meteorológicas extremas.
En departamentos como Vendée, las autoridades han ido más allá y han prohibido los eventos deportivos al aire libre, los espectáculos pirotécnicos y el consumo de alcohol en espacios públicos. Allí se esperan temperaturas cercanas a los 40 grados durante el día y mínimas nocturnas de entre 28 y 30 grados.
Mientras tanto, las autoridades parisinas han optado por mantener abiertos durante toda la noche los parques y jardines de la capital para ofrecer espacios de refugio a residentes y turistas. El año pasado, la Fiesta de la Música reunió a cerca de dos millones de personas solo en París, una cifra que podría verse notablemente reducida este año por las restricciones y el calor extremo.
La situación ha reavivado además el debate sobre la protección de los trabajadores frente a los fenómenos meteorológicos extremos. Los ecologistas franceses han propuesto la creación de un permiso climático inspirado en el modelo español, que permitiría a los empleados especialmente expuestos al calor disponer de hasta cinco días de ausencia laboral al año en situaciones de riesgo derivadas de altas temperaturas, incendios o inundaciones.
La actual ola de calor no afecta únicamente a Francia. Gran parte de Europa occidental registra temperaturas entre 10 y 15 grados por encima de los valores habituales para esta época del año, en un episodio que vuelve a poner de manifiesto la creciente frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos asociados al cambio climático.