Sánchez promete seguir, evita toda autocrítica, defiende a su familia y a Zapatero, e intenta defenderse de los casos de corrupción del PSOE señalando al PP
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El jefe del Gobierno acusa a la oposición de «crear una sensación de corrupción generalizada que no existe» y a la prensa de crear «bulos», pero evita hablar de lawfare
24 jun 2026 . Actualizado a las 22:13 h.«La pregunta no es si vamos a continuar; es cómo no vamos a continuar». El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aplicó este miércoles la máxima deportiva de que la mejor defensa es un buen ataque. En su comparecencia en el Congreso para dar cuenta de los casos de corrupción que afectan a su Gobierno, su partido y su entorno familiar, el líder del PSOE no tuvo espacio para la autocrítica y aseguró que la oposición está «tratando de crear una sensación de corrupción generalizada que no existe».
Lejos de asumir alguna responsabilidad por la condena a 24 años de cárcel de José Luis Ábalos, que fue su secretario de Organización en el PSOE, Sánchez arremetió contra el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, al que acusó de ser «la mayor amenaza a la que se enfrentan las instituciones, que volverían 50 años atrás». «Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción», afirmó, al tiempo que circunscribió a «casos aislados» los que afectan a su Ejecutivo.
El debate dejó ver la situación de minoría en la que se encuentra Sánchez, con una mayoría de la Cámara pidiendo su dimisión o la convocatoria de elecciones. Pero el presidente se revolvió retando a partidos como Junts a plantear una moción de censura o, si no, dejar de plantear «cosas que son para la galería».
Treinta minutos y sin corbata
En una primera intervención a la que dedicó tan solo 30 minutos, y en la que se presentó sin corbata, Sánchez aseguró que «jamás» conoció las prácticas corruptas que se achacan a algunos de sus colaboradores y que él no las habría «tolerado». «Yo no hago lo que otros sí me hicieron a mí, a mi familia y a los adversarios políticos», sostuvo. Pero estableció tres niveles distintos. Uno, relativo a su mujer, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez, a los que defendió sin fisuras. Otro, para el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el que destacó que en su etapa de gobierno no tuvo casos de corrupción y está colaborando con la justicia. Y uno último, sobre el resto de casos, con Ábalos, Cerdán o Leire Díez, sobre los que dijo que «se han aprovechado» de los recursos del PSOE, que, recalcó, «no se ha financiado irregularmente».
Según Sánchez, lo que hay detrás de ese intento de presentar una corrupción generalizada en su Gobierno es un «cúmulo de titulares» que tiene una mecánica. «Primero el bulo en forma de titular, después la denuncia y por último el daño, un daño reputacional que evidentemente juega con los tiempos distintos que tiene la justicia a los tiempos que tiene la política y los medios de comunicación», sostuvo.
El presidente se cuidó, sin embargo, de no aludir al lawfare que esgrimen otros miembros de su Gobierno, aunque sí arremetió contra «la falta de integridad de determinados pseudomedios digitales» y «la indecencia de algunos partidos políticos que son capaces hasta incluso de pedir penas superiores» tanto para su hermano como para su mujer.
El presidente dedicó buena parte de su discurso a defender que el PSOE y su Gobierno han aprobado medidas para luchar contra la corrupción, a pesar de que la mayoría de ellas no se han puesto en marcha, y a asegurar que él trabaja para «erradicarla del todo». A lo más que llegó es a afirmar que su partido ya ha «pedido perdón» por los casos que afectan a alguno de sus exdirigentes, pero añadió que gracias a su Ejecutivo se ha conseguido «dejar atrás la corrupción sistémica del PP con la moción de censura».
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Choque con Gabriel Rufián
Feijoo respondió a esas palabras en una dura intervención en la que acusó a Sánchez de ser «el nexo político corruptor» de todos los casos y le preguntó «a qué espera» para presentar la dimisión. «¿A que le llegue el suplicatorio?», inquirió, sembrando la duda de que pretenda que el Congreso rechace retirarle el aforamiento si llega el caso.
Sánchez arremetió después contra el líder del PP, al que volvió a recordar la foto con el narco Marcial Dorado, y le recomendó que «se ponga crema si va en algún yate por las rías de Galicia». Y, frente a la defensa que el líder del PP hizo de su etapa al frente de la Xunta, aseguró que Feijoo amparó a la exportavoz del PP de Galicia, Paula Prado, cuando fue imputada, a pesar de que fue luego exonerada, o a varios concejales populares de Santiago, que fueron absueltos.
Pero Sánchez se mostró también visiblemente molesto con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que le acusó de haber dado explicaciones sobre «la corrupción del PP», pero no sobre la que afecta a su Gobierno. «¿Usted tiene pecado? Le pido que me mire a los ojos. ¿Usted sabía algo? Más sencillo y más simple: ¿ustedes han robado?», le preguntó al presidente desde la tribuna, cuestionando que así merezca la pena seguir.
«Cuando afirma esto, ¿en nombre de quién habla? ¿De usted o de sus votantes?», preguntó Sánchez, reprochando al portavoz de ERC su «halo de superioridad moral». Y a la líder de Podemos, Ione Belarra, que le pidió que convoque elecciones y «deje paso», la despachó con una frase despectiva: «Para usted la perra gorda, ¿qué quiere que le diga?».
Junts pide al presidente que asuma la «vía Starmer» y deje paso a otro
El debate dejó ver la ruptura total de Junts con el PSOE, aunque el partido de Carles Puigdemont dejó claro que no apoyará una moción de censura contra Pedro Sánchez respaldada también por Vox. En lugar de ello, la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, introdujo una nueva derivada y animó a Sánchez a asumir la «vía Starmer», en referencia al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, que ha renunciado al cargo para dejarlo en manos de otro miembro de su partido, porque lo contrario «lleva a la extrema derecha al poder». «Apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que tenga la capacidad de cumplir», dijo la portavoz de los independentistas, que señaló que Sánchez está «tocado políticamente y hundido». Pero se desmarcó del PP al asegurar que no quieren «a la extrema derecha», pero tampoco «a la extrema izquierda».
El PNV pide Presupestos o elecciones
Sánchez, irritado, la retó a apoyar una moción de censura presentada por Feijoo. El líder del PP recogió luego ese reto para arremeter contra los socios de Sánchez. «El señor P. S. se ha cachondeado y ha humillado a todos sus socios en directo». «Señores de Junts, si es que ustedes no le apoyan. Si únicamente lo que han hecho los señores de Junts es hacerle presidente», dijo con ironía.
La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, también marcó distancias y pidió a Sánchez que «presente los presupuestos, intente negociarlos, pero si no lo consigue, disuelva la Cámara y convoque elecciones», a lo que el presidente respondió diciendo que comprende que el PNV esté «incómodo», pero también al PSOE le cuesta apoyarle en el País Vasco.
Néstor Rego advierte de que el BNG no dará «un cheque en branco» a nadie
El diputado del BNG, Néstor Rego, advirtió a Sánchez de que el futuro de la legislatura dependerá de la capacidad el Gobierno para actuar con contundencia contra la corrupción y cumplir los compromisos adquiridos con la ciudadanía y con Galicia. «Só cumprir coas maiorías sociais e os pobos poderá frear o avance da dereita ultra e a ultradereita. O BNG nunca dará un cheque en branco a ninguén», recalcó. «O que está a acontecer é extremadamente grave», indicó elñ portavoz del Bloque, que añadió que «a corrupción é sistémica e estrutural no réxime de 78» y afecta al PSOE y al PP, aunque existe una operación político-judicial «contra o actual Goberno por ser apoiado por forzas soberanistas».