El presidente del Gobierno niega que la corrupción sea sistémica, cuestiona las causas judiciales abiertas a sus familiares, afirma que solo hay un caso que afecta a los anteriores secretarios de Organización y asegura que el PSOE no se ha financiado ilegalmente
05 jul 2026 . Actualizado a las 18:34 h.Pedro Sánchez repitió ante el comité federal del PSOE el mismo discurso que el miércoles pronunció en el Congreso. La corrupción no es «sistémica», solo hay un caso real, que es el de Ábalos, Cerdán y Leire Díez, agrupados así en un solo caso de «personas concretas» que afecta «a la antigua Secretaría de Organización», y tanto su hermano como su esposa están siendo víctimas de «campañas de desinformación basadas en bulos». Y en el caso de Zapatero, lo grave no son las acusaciones que pesan sobre él ni las joyas que guardaba en una caja fuerte, sino el hecho de que se hayan «violado sus derechos». Algo que, dijo, es «impropio de una democracia». La inmensa mayoría del comité federal aplaudió ese discurso, como hicieron el miércoles los diputados del PSOE cuando el Congreso pidió mayoritariamente la dimisión de Sánchez.
«Probablemente es de lo que más difícil me resulte hablar», dijo sobre las causas que afectan a su familia. Y explicó que el modus operandi es siempore el mismo. «Primero un pseudomedio publica una falsedad, después una organziación vinculada a la ultraderecha convierte ese bulo en una denuncia, y finalmente, se abre una instrucción que puede prolongarse durante años aunque la acusación termine siendo desmentida o archivada», afirmó.
«Puedo entender el enfado de la ciudadanía, entiendo la decepción que siempre provoca la corrupción. También a nosotros. Me hago cargo», dijo Sánchez, que luego añadió, sin embargo, que entiende que «después de pasar 30 minutos ante el televisor y luego esta cascada de informaciones se tenga la tentación de pensar que todos somos iguales». «Pero no es así», recalcó. «Son prácticas que evidentemente desconocíamos y que, de haberlas conocido, jamás las hubiéramos tolerado», insistió sobre el único caso que admite, afirmando que actuaron «con la máxima diligencia», apartando y expulsando a los implicados. Y aseguró además con «rotundidad» que el PSOE «no se ha financiado irregularmente, como sí lo han hecho otros».
Las voces críticas que hablan anónimamente en los medios no se escucharon en el cónclave socialista, en el que una vez más Emiliano García-Page verbalizó el descontento. Algo en lo que solo le acompañó la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés. El presidente de Castilla-La Mancha afirmó que el actual es «el peor momento en la historia reciente del PSOE» y que «la gente distingue entre culpabilidad y responsabilidad» al hablar de corrupción, por lo que «hay que tener más cortafuegos» contra los corruptos y presentar, por ejemplo, «una querella contra Leire Díez». Pidió a Sánchez dar «la palbara a la gente» y que, si decide hacerlo, lo haga pensando en la «infantería» del partido y no en lo que exigen Junts y el PNV. Afirmó que debería haberse sometido a una cuestión de confianza o haber adelantado las elecciones porque, a su juicio, ese sí habría sido «un mensaje contundente» que la ciudadanía habría recibido «bien».
Sánchez responde a Page
Sánchez le respondió recordándole que en el 2016 formaba parte del sector socialista que favoreció la investidura del líder del PP, Mariano Rajoy. La reunión dejó claro, sin embargo, que Page, el único, con los suyos, que no aplaudió a Sánchez, está en minoría. Hubo dirigentes, como la exministra María Jesús Montero, que afearon al castellanomanchego su postura y le reprocharon que hable en contra de los intereses del partido. Otros, como el ministro Óscar López, le acusaron directamente la falta de falta de sentido por ir a un comité federal del PSOE a pedir que no se gobierne. «Lo que piensan abrumadoramente los militantes del PSOE es que siga este Gobierno ¿Quiere eso decir que se son pelotas cobardes? No, son gente que no se chupa el dedo», dijo López.
Otras intervenciones fueron un cierre de filas total con Sánchez, dejando en sus manos la decisión de convocar elecciones. Nadie pidió que haya generales antes de las municipales y autonómicas de mayo de 2027. Y el apoyo a Zapatero fue también casi total, defendiendo su presunción de inocencia y sin que nadie mencionara las joyas halladas en su despacho.
La aragonesa Pilar Alegría defendió que la labor del Gobierno no puede ser opacada «porque algunos en algún momento se han servido de las siglas de este partido». La presidenta del Congreso, Francina Armengol, dijo también que «la gente que ha utilizado o utiliza el nombre del PSOE para corromperse» es gente que «ya no es bienvenida a nuestro partido». La ministra y líder del PSOE valenciano, Diana Morant, lanzó ante la prensa un mensaje a quienes dicen que no pueden «pisar la calle». «Yo piso la calle, estoy con la gente y la gente nos pide que aguantemos. A mí la gente me dice: dile a Pedro Sánchez que aguante».
Besteiro llama a no ser ingenuos frente a las operaciones de «desgaste político»
El secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha asegurado a la entrada del comité federal del PSOE que el Gobierno se enfrenta a una «campaña impulsada por la derechas sin precedentes» y ha llamado a «no ser ingenuos» frente a las «operaciones de desgaste político».
«No hay equidistancia posible. Hay quien lleva años intentando conseguir fuera de las urnas lo que no consiguió dentro de ellas», ha criticado en un audio remitido a los medios antes de la celebración de esta jornada en la sede de Ferraz, en Madrid. El líder socialista encabeza la delegación gallega que ha acudido hasta allí, conformada por una veintena de dirigentes.
Besteiro dijo que hablaba desde la experiencia propia y aseguró que «sabe bien» lo que es defenderse de acusaciones que «acaban quedando en nada». También ha puesto a Galicia como ejemplo de lo que ocurre a nivel estatal: «En la tierra de Feijoo, sabemos muy bien de qué hablamos. Muchas de esas estrategias de desgaste político y mediático que hoy vemos en el conjunto del Estado ya las sufrimos mucho antes».
En contraposición, ha reivindicado los ocho años de gobiernos progresistas como «el mejor aval» del partido, lo que, en sus palabras, han conllevado «más empleo, más derechos, más protección social y mejor convivencia». «Eso es lo que vamos a defender», ha concluido.