Cuando la tierra libera en segundos la tensión acumulada en décadas

Pablo Núñez DOCTOR EN GEOLOGÍA, DELEGADO EN GALICIA DEL ILUSTRE COLEGIO OFICIAL DE GEÓLOGOS, Y MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA FEDERACIÓN EUROPEA DE GEÓLOGOS

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Efectos del doble terremoto en La Guaira
Efectos del doble terremoto en La Guaira DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

Los dos fuertes terremotos registrados en Venezuela, con magnitudes próximas a 7,2 y 7,5, y separados por menos de un minuto, recuerdan que no podemos evitar los sismos, pero sí reducir sus consecuencias con conocimiento geológico, buena construcción y prevención.

Lo ocurrido puede explicarse como un doblete sísmico: dos terremotos muy potentes, próximos en el tiempo y probablemente relacionados. En una zona de fallas activas, la corteza acumula tensión durante años o siglos. Cuando una parte de una falla se rompe, libera energía de golpe y cambia el equilibrio de las zonas cercanas. Si otro segmento ya estaba al límite, puede romperse casi inmediatamente después.

El norte de Venezuela se sitúa en una de las zonas sísmicamente más activas del Caribe. Allí interactúan la placa del Caribe y la placa sudamericana, pero los terremotos recientes no se habrían producido por el movimiento directo de la zona de subducción que marca ese límite, sino en una falla transformante de desgarre situada dentro de la placa sudamericana. En este sistema, el bloque situado al sur se desplaza a una velocidad aproximada de 35 milímetros al año, acumulando esfuerzos que pueden liberarse de modo brusco en forma de terremotos.

La diferencia entre las magnitudes 7,2 y 7,5 puede parecer pequeña, pero no lo es. La escala es logarítmica: un terremoto de magnitud 7,5 libera casi tres veces más energía que uno de 7,2. Aun así, el daño no depende solo de la magnitud. Influyen también la profundidad, la distancia a las ciudades, el tipo de suelo y la calidad de las construcciones.

Un terremoto superficial suele sentirse con más fuerza. Además, los suelos blandos o rellenos pueden amplificar la vibración. Y dos ciudades expuestas a un mismo sismo pueden sufrir daños muy distintos si una tiene edificios bien diseñados y mantenidos, y otra, construcciones antiguas, deterioradas o sin criterios sísmicos adecuados.

En las próximas horas y días es normal que haya réplicas. Aunque suelen ser menores, pueden ser peligrosas para edificios, carreteras o laderas ya dañados. Por eso, es fundamental no entrar en inmuebles afectados, evitar zonas inestables y seguir las indicaciones de la Protección Civil local.

Por las magnitudes comunicadas, este episodio se sitúa entre los grandes terremotos de la historia venezolana, junto a eventos como los de 1812 y 1900. Conviene esperar a las revisiones finales de los servicios sismológicos, porque las magnitudes pueden ajustarse.

Este nuevo doblete confirma que el norte del país forma parte de una región donde la actividad sísmica debe considerarse un factor permanente de planificación territorial y urbana. La prevención no puede limitarse a la respuesta posterior a la emergencia: debe incorporarse antes, mediante cartografía geológica actualizada, evaluación de fallas activas, estudios de suelos, revisión de edificios vulnerables y cumplimiento riguroso de las normas de construcción sismorresistente.

Los terremotos no se pueden predecir con fecha y hora, pero sí podemos conocer mejor el terreno, construir mejor y preparar mejor a la población. La geología no evita los terremotos, pero ayuda a salvar vidas.