El Gobierno prorroga en verano la rebaja fiscal del combustible a los hogares, para retirarla poco a poco
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La bajada supondrá un alivio de 15 céntimos por litro de gasoil o gasolina en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre
29 jun 2026 . Actualizado a las 23:07 h.Tal y como se esperaba, el Gobierno ha aprobado este lunes, en un Consejo de Ministros extraordinario, prorrogar el escudo anticrisis desplegado el pasado marzo para paliar los efectos de la guerra de Irán en los hogares y las empresas. Y lo ha hecho, aunque introduciendo algunos cambios. Entre las medidas más esperadas está el mantenimiento durante el verano del alivio fiscal sobre el precio de los combustibles, ya que tanto los consumidores como el tejido económico -con sectores como el primario o el transporte especialmente afectados- notaron con fuerza la subida de los precios de petróleo y gas. El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, subrayó que las medidas de marzo habían contenido un punto la escalada de la inflación -cabe recordar que se sitúa en el 3,2-. Así, pese a la normalización progresiva de los precios del crudo en las últimas semanas, espoleado por la esperanza del final del conflicto en Oriente Medio, el Ejecutivo ha optado por mantener la rebaja fiscal a gasoil y gasolina para los hogares, pero concentrándola únicamente en el impuesto especial sobre hidrocarburos y no en la rebaja del IVA -tras el tirón de orejas de Bruselas-, además de ir rebajando paulatinamente su cuantía hasta retirarla completamente en octubre.
De este modo, las bonificaciones equivaldrán a un descuento de 15 céntimos por litro de carburante en el mes de julio, para bajar a 10 céntimos en agosto y a 5 en septiembre. Aunque la previsión es que desaparezcan tras el verano, Cuerpo indicó que se ha incluido una cláusula automática de reactivación para restituir a 20 céntimos por litro la rebaja -cuantía original aplicada desde marzo y que decaerá mañana- si la inflación de los combustibles superase el 15 %.
En lo que respecta a los sectores especialmente perjudicados por la subida de precios desatada por la guerra en Irán, seguirán contando con la rebaja equivalente a 20 céntimos por litro de combustible. Asimismo, se incluye una ampliación de 165 millones de euros para la compra de fertilizantes por parte de los agricultores.
Cláusula automática de reactivación
Del mismo modo, el decreto incorpora también cláusulas de reactivación para las ayudas a la luz y al gas, que se suprimieron el 1 de junio. En concreto, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, que acompañó a Cuerpo y a la ministra portavoz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, destacó que el Ejecutivo revisará la evolución del IPC y que, en caso de que se produzcan variaciones superiores al 15 %, se reactivarán estas ayudas.
«Todo dependerá de la evolución de los mercados energéticos», indicó Aagesen, que, igual que Cuerpo, defendió que este Real Decreto-ley permite al Ejecutivo «actuar de forma rápida» ante la volatilidad del mercado e ir adaptando las ayudas a un escenario de normalización progresiva, pero aún no completa.
Adiós al impuesto sobre la producción energética
La batería de medidas aprobada este lunes alcanzan los 1.825 millones de euros este año, según explicaron los dos vicepresidentes, para añadir que a dicha cuantía se suman otros 2.700 millones más, derivados de la eliminación del impuesto sobre la producción energética, una reclamación «histórica» del sector energético que el Gobierno atiende ahora. Esta supresión es la «medida estructural» que incluye el decreto, junto con el resto de medidas fiscales coyunturales, y supondrá la retirada progresiva del impuesto, que se eleva al 7 % y que se eliminará en dieciocho meses.
De este modo, ese porcentaje bajará al 5 % en lo que resta de este año, para caer al 3,5 % el próximo y desaparecer definitivamente en el 2028. «Es una medida costosa presupuestariamente -admitió Cuerpo-, pero nos la demandaba la industria». El titular de Economía también destacó que tendrá un importante impacto en la factura de los hogares -del orden de un 6 %-, además de impulsar la inversión, la competitividad y la creación de empleo del sector energético (alrededor de 3.700 empleos, avanzó) al reducirse el peso fiscal de su actividad, anticipándose el Gobierno español a la senda marcada por Bruselas.
En ese sentido, desde el Ejecutivo se sacó pecho, explicando que precisamente su estrategia para acelerar el despliegue de las renovables en el mix energético es lo que posibilitó una mayor contención de los precios de la electricidad en España tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, comparados con otros países europeos, ya que Italia o Alemania doblaron los precios españoles medios en el mercado mayorista.