Trump convierte el 4 de julio en una exhibición de poder político

Emiliano Vizcaíno Arroyo
emiliano vizcaíno CIUDAD DE MÉXICO / E. LA VOZ

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Simpatizantes de Trump en Times Square.
Simpatizantes de Trump en Times Square. Angelina Katsanis | REUTERS

El republicano quiere construir un Arco del Triunfo en Washington, pero el proyecto se encuentra envuelto en una disputa presupuestaria

04 jul 2026 . Actualizado a las 22:31 h.

Con el presidente número 47 de los Estados Unidos en primer plano, y con celebraciones hechas a su medida, se conmemoró el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Donald Trump lo ha aprovechado para llevar al máximo el culto a la personalidad. El evento fue descrito como el «acontecimiento más importante en la historia de nuestro país», según el sitio web de la Casa Blanca, denominado «Freedom 250» (Libertad 250), repleto de iconografía patriótica y nacionalista. El presidente Trump creó además el Grupo de Trabajo Saludo a Estados Unidos 250, una alianza entre el sector público y privado encargada de coordinar un año de festividades que llegó a su punto culminante ayer.

La celebración se enmarca en una frase de Trump: «La historia de América hace a todos libres». Las festividades contaron con la construcción de ostentosos monumentos, renovaciones a lo largo de todo Washington D. C., despliegues militares y cientos de eventos por todo el país. El actual inquilino de la Casa Blanca aprovechó esta efeméride tan especial para realizar un profundo repaso histórico y reivindicativo de sus predecesores, sumando a las versiones oficiales su juicio personal y sus críticas.

En plena temporada estival, la fecha coincidió con una extrema y agobiante ola de calor que azotó la costa este del país. El Distrito de Columbia emitió una alerta de calor extremo y este sábado, alcanzó temperaturas abrasadoras de 39 grados centígrados, con una sensación térmica de 43. En el mismo tenor, unos kilómetros más al norte, Filadelfia y Nueva York registraron marcas por encima de los 36 °C. En consecuencia, ayer se cancelaron prácticamente todas las actividades al aire libre programadas para el día, incluido el tradicional desfile, previsto para las 10 de la mañana, hora local.

Sobre la Explanada Nacional se instaló, desde hacía semanas, la Gran Feria Estatal Estadounidense. Esta, de tintes claramente políticos, cuenta con varios puestos por estado y estaba acompañada con stands de empresas ligadas al trumpismo, como Fox News, Truth Social y SpaceX. La verbena está rematada por una gran noria de 110 pies (33,5 metros) de altura.

Ya en la noche, fiel al estilo trumpista de siempre querer sobresalir, se desplegó «la exhibición de pirotecnia más grande en la historia del mundo», con más de 850.000 fuegos artificiales durante más de cuarenta minutos, lo que generó consternación por la cantidad de contaminación atmosférica producida en la zona. De manera similar al discurso pronunciado el 3 de julio en el Monte Rushmore, Trump ofreció una alocución extremadamente larga en la que se vanaglorió de sus logros, emitió juicios sobre la historia del país y tuvo tiempo, además, para atacar a sus enemigos.

Proyectos relacionados

En el marco de esta singular conmemoración, el mandatario la aprovechó como pretexto para plantear ambiciosos proyectos arquitectónicos. Según él, a Washington le hacía falta un Arco del Triunfo, pues aseguró que es «la única gran ciudad del mundo que no tiene uno». Sobre el río Potomac, frente a la Explanada Nacional, anunció la construcción del «Arco de Trump», con una altura prevista de 250 pies (76 metros). El diseño neoclásico ya fue aprobado y se encuentra envuelto en una disputa presupuestaria, pues parte de su financiamiento proviene de fondos públicos. Se presentó una maqueta al público durante la Gran Feria Estatal, en la Explanada Nacional.

En el epicentro de las celebraciones, y como parte de los preparativos para el gran día, la administración se empeñó en que la alberca reflectante que conecta el Lincoln Memorial con el Obelisco luciera de color azul «patriótico», ya que es habitual que, en esta época del año, húmeda y calurosa, el agua se tiña de verde por la aparición de algas. Por ello, Trump, en un capricho de 14 millones de dólares de fondos públicos, ordenó pintar la enorme alberca e instalar un sistema de nanotecnología para frenar el crecimiento de las algas. Sin embargo, apenas horas después de concluidos los trabajos, reaparecieron miles de algas, el agua volvió a teñirse de un verde oscuro y varios fragmentos de pintura azul salieron a la superficie. En respuesta, se desmarcó de responsabilidades y denunció actos de vandalismo.