Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio, de boda en Salceda de Caselas

P. V. REDACCIÓN / LA VOZ

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Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio, en una fotografía de archivo
Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio, en una fotografía de archivo Francisco Guerra

La creadora de contenido y el modelo, que se conocieron en «Supervivientes 2019», se hospedaron en Baiona para acudir al enlace entre la directora creativa Andrea Rodmach y el diseñador Jorge Díaz

04 jul 2026 . Actualizado a las 19:14 h.

La creadora de contenido Violeta Mangriñán y el modelo y músico Fabio Colloricchio, pareja desde que se conocieron en Supervivientes 2019, disfrutaron este viernes de una escapada a Galicia para el enlace de dos grandes amigos, Andrea Rodmach, directora creativa de la agencia de influencers La Crème, y el diseñador y director de arte Jorge Díaz, afincado en A Coruña.

Violeta y Fabbio —su nombre artístico como músico— se hospedaron en Baiona, como dejó claro al preguntarles a sus seguidores que le recomendaran alguna peluquería en la localidad gallega, así como también algún lugar en el que tomar un buen té matcha. Aunque el maquillaje y peluquería corrió a cargo de la profesional Ika Sánchez, que hizo un viaje exprés a Galicia para preparar a la influencer para el enlace en el espectacular Parador del municipio pontevedrés.

Ya preparada —con un vestido veraniego de Rocío Osorno de color cálido con fular al cuello y joyas de Pandora—, se desplazó con su novio, de traje y pajarita negra, a Salceda de Caselas, donde tuvo lugar tanto la ceremonia como el banquete y celebración posterior. Para darse el «sí quiero», la pareja eligió la discreta iglesia de Santa María de Salceda, situada en el lugar de Barral.

A continuación, la fiesta continuó muy cerca, en el espectacular pazo de Pegullal, cuyos bellísimos jardines, diseñados por el paisajista Fernando Caruncho y parte de la Ruta de la Camelia, sirvieron de escenario de ensueño para el banquete. Los ya marido y mujer se desplazaron hasta allí a bordo de un Jeep Wrangler como coche de recién casados, conducido por Jorge y con Andrea de pie en la parte trasera.

Los novios, haciendo gala de su creatividad, no escatimaron en detalles, como mostraron algunos de los invitados que compartieron en redes su experiencia única. Una de las asistentes mostró una pequeña cámara de fotos que había encontrado en su mesa, que venía dentro de una bandeja con forma de pequeña pandereta. Había también regalos y dedicatorias personalizados dentro de sobres con el lema «Todo es eterno en un atardecer en Galicia».

Además, también prepararon una cubitera de hielo con llaveros con piezas de lego dentro, para que los invitados que así lo deseasen se lo llevasen como suvenir. «Dicen que los recuerdos más importantes siempre encuentran la forma de acompañarnos», reflexionaban en una tarjeta para explicar la idea tras ese pequeño regalo. «Queremos compartir un pedacito de nuestro sueño con vosotros. Coged una pieza en forma de llavero y lleváosla con vosotros», les pedían.

«Gracias por hacernos partícipes de vuestro día, la boda más romántica (y aesthetic)», escribió Violeta tras un enlace de ensueño en un soleado día gallego.