La actividad eruptiva del Etna obliga a cerrar parte del espacio aéreo de Sicilia

La Voz ROMA / EFE

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Un grupo de personas miran el flujo de lava del volcán Etna
Un grupo de personas miran el flujo de lava del volcán Etna Giuseppe Di Stefano | REUTERS

Una columna de ceniza de 1,5 kilómetros de altura ha llevado a la suspensión de todos los vuelos con destino a Catania

05 jul 2026 . Actualizado a las 19:19 h.

La nueva actividad eruptiva del Etna, el volcán activo más alto de la placa europea, ha obligado este domingo al cierre parcial del espacio aéreo en la isla italiana de Sicilia y a restringir las operaciones del aeropuerto de Catania por la ceniza volcánica. «Debido a la actividad eruptiva y a la consiguiente emisión de ceniza volcánica a la atmósfera, se ha ordenado el cierre del espacio aéreo correspondiente a la nube de ceniza situada al sur del volcán», informó la sociedad gestora del aeródromo en una nota. La medida, prevista inicialmente hasta las 19 horas hora local (17 horas GMT), supone la suspensión de todos los vuelos con destino a Catania, aunque el aeropuerto mantiene de momento las operaciones de salida de las aeronaves que ya se encuentran en tierra.

La emisión de ceniza comenzó este domingo alrededor de las 5.45 horas GMT y se intensificó a partir de las 6.45, generando una columna de ceniza de unos 1,5 kilómetros de altura que el viento desplazaba hacia el sur, informó el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología. Los modelos de predicción indican que la dispersión de la ceniza continuaba hacia el sur.

Ante esta situación, la sociedad gestora del aeródromo ha pedido a todos los pasajeros que consulten el estado de sus vuelos con las aerolíneas antes de desplazarse al aeropuerto.

El Etna comenzó el 26 de junio un nuevo proceso eruptivo. Los flujos de lava iniciados a finales de junio se habían detenido por completo el pasado 4 de julio, pero esta nueva y repentina emisión de ceniza ha alterado los planes de miles de viajeros. Asimismo, entre la noche del 2 y el 3 de julio se detectó un segundo y pequeño flujo de lava que avanzó poco más de un centenar de metros antes de detenerse.