Cuenta atrás para retirar la Verja de Gibraltar: «Cae el otro muro de Berlín, adiós a las colas»

alicia lópez GIBRALTAR / EFE

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La verja de Gibraltar se prepara para su desaparición en apenas dos semanas, el próximo 15 de julio, una vez que comience a aplicarse el acuerdo entre la UE y Reino Unido sobre el encaje del Peñón tras el brexit y arranque una nueva etapa en este enclave
La verja de Gibraltar se prepara para su desaparición en apenas dos semanas, el próximo 15 de julio, una vez que comience a aplicarse el acuerdo entre la UE y Reino Unido sobre el encaje del Peñón tras el brexit y arranque una nueva etapa en este enclave A. Carrasco Ragel | EFE

Unas 15.000 personas cruzan la frontera diariamente para ir a trabajar

05 jul 2026 . Actualizado a las 09:45 h.

En apenas diez días, la Verja de Gibraltar, en pie desde hace más de cien años, será historia y, con su desmantelamiento, se pondrá fin a años de colas interminables, a veces de hasta cuatro horas, que sufrían los trabajadores que diariamente se desplazaban al Peñón: «Por fin cae el otro muro de Berlín, adiós a las colas».

Ese es el sentimiento generalizado que tienen los 15.000 trabajadores —el 80 % de ellos, españoles— que cruzan la frontera cada día, según asegura a Efe Roberto, el recepcionista de un hotel de Gibraltar, que ve todo ventajas en el derribo de la Verja: incluso podrán cotizar en España y acceder a una mejor pensión. Lo que sí teme es que suban los precios de la vivienda, aún más, en la Línea de la Concepción y en sus aledaños.

«De Franco a Franco»

Roberto explica que en Gibraltar hay muchas casas vacías y sus dueños están esperando al 15 de julio, cuando entra en vigor provisionalmente el tratado, para ponerlas a la venta y comprarse una más barata en Cádiz y eso, pronostica, va a disparar el coste de las viviendas.

Aunque esta nueva situación les genera algo de incertidumbre, solo el hecho de atravesar la frontera sin control de pasaportes es un gran alivio, cuenta Carmen, que trabaja en una licorería que también vende tabaco: «Un Franco [el dictador] la cerró y otro Franco [Juan, alcalde de la Línea] la va a quitar. Viva Franco», bromea al contar que el regidor ha promovido la contratación de una empresa del municipio para retirar la Verja.

Sí cree que van a perder clientela española porque el alcohol y el tabaco van a subir mucho, del 3 al 17 %, con las medidas de armonización fiscal, pero piensa que no afectará a otros turistas europeos.

Precisamente el turismo, junto al bunkering (suministro de combustible en puerto o alta mar), los servicios financieros y las sedes de empresas de juegos de azar online son las principales fuentes de ingresos de Gibraltar. Para Elías, propietario de una joyería de una calle principal —el negocio mayoritario en esta vía—, la subida de impuestos no será un problema y eso que también la presión impositiva será similar, pero está convencido de que se compensará con la mayor afluencia de gente. «El 15 % no es mucho y pienso que habrá más negocio», afirma, pero admite que lo que le preocupa es la tranquilidad ciudadana.

Perder la seguridad que tienen ahora los más de 38.000 residentes de Gibraltar (unos 24.000 son «llanitos») es uno de los efectos que más temen por la caída de la Verja y que el ministro principal, Fabian Picardo, achaca al efecto «jaula» en el que han vivido tantos años, pero están preparados y han hecho una gran inversión en este capítulo, según el Gobierno gibraltareño.

Ahora, la única cárcel que hay solo tiene una quincena de presos y a quienes cometen delitos graves los trasladan al Reino Unido. Otra cuestión que preocupa a algunos son los okupas, ya que, como argumenta Carlos, un conductor de furgonetas, el que haya tantas viviendas vacías puede ser una tentación.

Margallo, la «bestia negra»

Hay un sentimiento extendido de animadversión a ambos lados de la frontera hacia el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, a quien describen con calificativos propios de «una bestia negra» y lo acusan de intentar bloquear la frontera durante su mandato (2011-2016) en su pelea por la cosoberanía.

«Ha habido tres pandemias en Gibraltar: Margallo, la covid y el brexit», aseguran fuentes del Gobierno gibraltareño para referirse a un ministro cuya actuación dio origen a la creación del Grupo Transfronterizo, que representa a sindicatos y empresarios a ambos lados de la Verja, para «proteger a la gente».

Un acuerdo complejo

Era muy difícil llegar a un acuerdo sin tocar la soberanía, afirma Lorenzo Pérez, portavoz de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea, pero «se ha conseguido al 90 %».

Jenique Berllaque, representante del sindicato de profesores gibraltareño, no tiene ningún miedo al tratado y subraya que la alternativa era un hard brexit y eso hubiera sido bastante «retrógrado». Recuerda que tenía seis años de edad cuando Franco cerró a cal y canto la frontera en 1969 y, para ver a su familia en La Línea, tenía que coger un ferri a Tánger y, desde allí, otro a Algeciras, o cuando un amigo se echó al mar para cruzar a nado el Estrecho porque su padre se moría en La Línea.