Penélope Cruz: «Cuando Bad Bunny me sacó en su concierto, mis hijos me dijeron: "Por fin podemos decir que eres una madre guay"»

LA VOZ REDACCIÓN

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Penélope Cruz, en el pódcast «Hot Ones»
Penélope Cruz, en el pódcast «Hot Ones» YOUTUBE: @FirstWeFeast

La actriz ha participado en el reto del pódcast «Hot Ones», que consiste en comer alitas de pollo cada vez más picantes, por recomendación de sus hijos: «Me las vais a pagar»

05 jul 2026 . Actualizado a las 17:29 h.

Penélope Cruz y Javier Bardem son uno de los matrimonios más unidos, influyentes y famosos de Hollywood. Pero incluso con todos sus logros y su fama no habían logrado que sus hijos, Leo y Luna, los viesen como padres de los que presumir. Hasta que llegó Bad Bunny. Porque con un simple gesto, Benito Antonio cambió para siempre la dinámica familiar.

La actriz española de 52 años asegura que le costó, en un primer momento, ser fan del puertorriqueño. Fueron sus hijos quienes la introdujeron en el mundo sonoro y artístico del cantante durante los viajes en coche. Su primera impresión fue pensar que no eran letras aptas para los oídos de sus pequeños —Leo tiene ahora 15 años y Luna está a punto de cumplir los 12—, pero poco a poco fue entrando y convirtiéndose en una forofa más.

Así que cuando el cantante comenzó su residencia en Puerto Rico, no se lo pensó dos veces. Mientras otros padres irían a Disneyland, ella los llevó a la casita, a esa residencia de conciertos que el artista celebró en su tierra natal. «Ya estuve allí cinco veces», le ha confesado entre risas a Sean Evans, presentador del famoso pódcast Hot Ones, consistente en entrevistas a famosos mientras comen alitas de pollo cada vez más picantes.

Pero fue la primera vez cuando todo cambió con sus hijos. Bad Bunny, al ver que la actriz española estaba allí, la invitó a decir el ya mítico «Acho, PR es otra cosa», que cada día dice una persona diferente. «Después de tantos años, mis hijos por fin se acercaron y me dijeron: "Ahora sí que podemos decir que eres una madre guay"», explica la madrileña antes de lanzar un agradecimiento público hacia Benito. «Cuántos años me han hecho falta», bromeó.

Fueron precisamente sus hijos quienes la convencieron finalmente a participar en el pódcast de YouTube. «A mí me encanta este programa, pero lo que me gusta es reírme de las personas cuando vienen», confesó Penélope. «Pero les pregunté a mis hijos si debía venir y me dijeron que por supuesto, que era el mejor programa», dijo antes de revelar ante la audiencia que sus dos Leo y Luna estaban precisamente allí, tras las cámaras, para ver el progresivo sufrimiento de su madre.

Aunque aguantó estoicamente las primeras alitas picantes, poniendo en cuestión el aguante del resto de invitados anteriores y solicitando un premio si conseguía superar sin problemas todos los niveles, finalmente se dio cuenta que el reto no tenía nada de fácil, y tuvo que beber leche para calmar el intenso picor.

Finalmente, se dirigió a sus hijos entre bambalinas para amenazarlos. «Me las vais a pagar. Mañana os voy algo de esta salsa en vuestra comida», bromeó.

El obsequio de Bono de U2 por su cumpleaños: «Suena muy loco, pero me regaló un coche»

La actriz también le confesó al presentador el obsequio que le hizo el líder de U2, Bono, por su cumpleaños. «Suena muy loco, pero me regaló un coche», indicó Penélope después de confesarle que tiene un profundo miedo a conducir, por lo que vio esto como la señal de que tenía que ponerse a sacar el carné de conducir. «Creo que es el empujón definitivo para hacerlo», reflexionó.

Confesó, eso sí, que el miedo a los coches es algo irracional, y que le pasa no solo al conducir. «Cada vez que me subo a un coche, pienso: "Bueno, pues allá vamos. ¿Saldremos con vida?". Y aunque sea un viaje de 10 minutos. Me pasa sin que conduzca yo, incluso cuando voy de ocupante con un conductor profesional», comentó sobre un miedo que tiene un nombre: amaxofobia.

La propia intérprete a la revista Elle en el 2024 de dónde viene ese trauma. Era solo una niña cuando su hermana Mónica fue atropellada por un coche delante de ella. «Yo tenía ocho o nueve años. Recuerdo que llevaba un abrigo rojo. Y para mí, el tiempo se detuvo. Es un gran trauma, porque la vi perder el conocimiento. Y yo estaba en el hospital paralizada, diciéndole a la gente: ¡Mi hermana acaba de ser atropellada por un coche!»