Un equipo internacional de astrónomos identifica huellas químicas de este fósil cósmico, el objeto interestelar más brillante jamás visto
06 jul 2026 . Actualizado a las 22:42 h.Es un auténtico fósil de la galaxia, una reliquia que aún guarda muchos secretos. El cometa interestelar 3I/ATLAS, el objeto interestelar más brillante jamás visto, está ofreciendo a la comunidad científica una oportunidad sin precedentes para estudiar la composición de un objeto formado fuera del sistema solar que fue identificado hace justo un año. Ahora, un equipo internacional de investigación ha utilizado el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) para analizar sus huellas químicas y los resultados no han defraudado. El viajero del espacio se originó en las regiones más externas de un sistema estelar muy antiguo, formado miles de millones de años antes que el Sol.
Los resultados, publicados en la revista Nature Astronomy, representan la primera medición detallada de la composición isotópica de un cometa interestelar y abren una nueva ventana para comprender cómo se formaron otros sistemas planetarios. «Son una especie de fósiles de un proceso de formación planetaria que ocurrió muy lejos, pero que tenemos la oportunidad de estudiar desde mucho más cerca», explica Cyrielle Opitom, astrónoma de la Universidad de Edimburgo y autora principal del estudio.
Hasta la fecha solo se habían identificado otros dos visitantes interestelares, 1I/'Oumuamua y 2I/Borisov. Sin embargo, el primero no mostró emisiones de gas que permitieran estudiar su composición y el segundo era demasiado tenue para realizar un análisis detallado. En cambio, el brillo excepcional de 3I/ATLAS ha permitido obtener por primera vez información muy precisa sobre las proporciones isotópicas de algunos de sus elementos.
Para ello, el equipo empleó el instrumento UVES del VLT, con el que midió las proporciones de diferentes isótopos de carbono y nitrógeno presentes en las moléculas de cianuro que rodean al cometa. Estas relaciones isotópicas funcionan como una firma química, ya que conservan información sobre las condiciones del lugar donde se formó el objeto.
«A diferencia de los cometas de nuestro sistema solar, este visitante interestelar presenta proporciones isotópicas inusualmente altas de carbono y nitrógeno», señala Aravind Krishnakumar, investigador de la Universidad de Lieja y coautor del trabajo.
Los resultados coinciden con otro estudio reciente realizado con el Telescopio Espacial James Webb, que también encontró una composición isotópica singular y detectó niveles elevados de deuterio, conocido como hidrógeno pesado. En conjunto, ambas investigaciones apuntan a un mismo escenario: 3I/ATLAS se habría formado alrededor de una estrella de baja metalicidad, es decir, una estrella muy antigua, nacida cuando el universo contenía muchos menos elementos pesados que en la actualidad.
«3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro sistema solar», destaca Rosemary Dorsey, investigadora de la Universidad de Helsinki y coautora del estudio.
Las evidencias sugieren que este cometa podría tener más del doble de antigüedad que el Sol, convirtiéndose en un auténtico vestigio de los primeros tiempos de la galaxia.
Aunque 3I/ATLAS ya comienza a alejarse del Sol y su brillo disminuye progresivamente, la comunidad científica confía en que futuros instrumentos permitan estudiar nuevos visitantes interestelares con aún mayor precisión. En este sentido, el futuro Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO será una herramienta clave para analizar objetos similares, incluso cuando sean mucho menos brillantes.
«El campo de los objetos interestelares es aún muy reciente, y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, tenemos nuevas sorpresas», concluye Opitom.