Cinco fraudes con los estafadores te tentarán este verano

Inés G. Treus REDACCIÓN / LA VOZ

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Personas con maletas andando delante de una playa.
Personas con maletas andando delante de una playa. MORELL | EFE

Los engaños más frecuentes durante la época estival tienen relación con los viajes,  el ocio y  las falsas multas de tráfico

06 jul 2026 . Actualizado a las 17:19 h.

El mayor tiempo de ocio, la relajación propia de las vacaciones y la consulta frecuente de webs poco habituales a través del móvil aumentan la exposición al fraude online, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Un riesgo potenciado por una limitación técnica: la pequeña pantalla del móvil, que dificulta comprobar la web real de un enlace antes de abrirlo, lo que a su vez favorece los engaños de phishing (a través del correo electrónico) y smishing (mediante SMS), en este caso vinculados a viajes, alojamientos y actividades de ocio.

Su objetivo es siempre el mismo: conseguir una transferencia de dinero para realizar una presunta reserva o, directamente, solicitar los datos bancarios del consumidor para realizar cargos a su cuenta. Lo que varía son los métodos, aunque pueden agruparse en cinco grandes tipologías.

El primero es el alquiler vacacional fantasma, estafa que consiste en anuncios falsos en redes sociales o páginas de clasificados y de compraventa de segunda mano. Utilizan fotografías robadas de casas reales y precios con atractivos descuentos para llamar la atención de la víctima. 

Siguiendo por la misma línea, también están las plataformas clonadas y las suplantaciones de reservas reales. Los portales maliciosos imitan el aspecto de webs oficiales como Booking o Airbnb. Por otro lado, las falsas reservas son mensajes urgentes de cancelación con datos reales del usuario, siendo estos obtenidos por los estafadores a través de filtraciones o accesos indebidos a hoteles o intermediarios.

También existen los correos o SMS proveedores de billetes gratuitos ficticios. Estos mensajes prometen vuelos o viajes en tren gratis a cambio de rellenar un encuesta en el enlace adjunto. Y por último, el quinto fraude más recurrente son las multas de tráfico falsas, otro tipo de mensaje malicioso que suplanta a la DGT exigiendo el pago inmediato de una multa cometida durante un desplazamiento vacacional.

El impacto económico de estas estafas no es menor. Según el Banco de España, las pérdidas derivadas de los pagos electrónicos fraudulentos —phishing, smishing y otras prácticas similares— ronda ya los 500 millones de euros anuales. A ello se suma una dificultad añadida para las víctimas: cuando el pago fue ordenado por el propio titular bajo engaño y el importe es elevado, algunas entidades financieras siguen negando el reembolso alegando una supuesta negligencia grave del cliente.

Sin embargo, el marco legal es claro. El Parlamento Europeo considera fraudulentas no solo las transacciones de pago no autorizadas, sino también aquellas en las que el pagador ha sido manipulado para consentir la operación. En la misma línea, el Código Civil español establece que el consentimiento es nulo cuando se presta por error. En consecuencia, ningún pago realizado bajo los efectos de un engaño puede considerarse válido y corresponde a la entidad financiera asumir el reembolso, salvo que pruebe una negligencia grave por parte del usuario. En caso contrario, OCU anima a los afectados a reclamar.

Como medida de prevención, OCU insiste en tres consejos básicos: no abrir mensajes de origen desconocido, desconfiar de los chollos y de los mensajes alarmistas que instan a pinchar en enlaces y verificar siempre su autenticidad contactando con la empresa por canales oficiales; y recordar que ninguna empresa ni banco solicita datos bancarios completos por teléfono, correo electrónico o SMS.