Macron esquiva un atentado en Siria en el primer viaje de un líder europeo al país en 18 años

p. medina MADRID / LA VOZ

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Macron y Al Sharaa reunidos en Damasco.
Macron y Al Sharaa reunidos en Damasco. DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

El presidente francés ratifica varios acuerdos para que compañías francesas participen en la reconstrucción de la república árabe

08 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hacía 18 años que un líder europeo no viajaba a Siria. Pero la caída del régimen de Bachar Al Asad y la interinidad de Ahmed al Sharaa, otrora líder del grupo islamista radical Hayat Tahrir al Sham, volvió a conciliar a ambos países. El presidente francés, Emmanuel Macron, se desplazó a Damasco en busca de una buena posición para las empresas francesas en la reconstrucción del país, aún en ruinas tras la guerra civil que se alargó más de una década.

Durante su visita, Macron visitó el palacio presidencial y la Mezquita de los Omeya para firmar varios acuerdos con Al Sharaa. Entre ellos, el de nombrar embajadores para oficializar las relaciones diplomáticas entre Siria y Francia, colonizadora de la república árabe en el siglo XX. Un «hito histórico» acompañado de tratos en materia de defensa, economía, energía y cooperación internacional destinadas esencialmente a «la ampliación de las infraestructuras portuarias sirias y la modernización de los sistemas de aviación y navegación aérea, con el objetivo de conectar Siria con todo el mundo».

Durante la dictadura de Al Asad, Siria se convirtió en uno de los países más herméticos del mundo y ahora sigue una hoja de ruta aperturista que brinde además nuevas relaciones con Europa, EE.UU. y sus aliados. Unas relaciones que sectores radicales y facciones armadas del país ven con recelo, especialmente los remanentes del antiguo régimen, compinchados con Hezbolá, y el Estado Islámico.

De hecho, Macron pudo esquivar un atentado con varios artefactos explosivos cerca del hotel Four Seasons de la capital siria, donde se alojaba, ya que se encontraba en el palacio presidencial con Al Sharaa. Tras asegurar que conocía los riesgos del viaje, el presidente francés aseguró que «nada podrá sofocar la aspiración de los sirios a vivir en una Siria plenamente soberana, segura, plural y unida».

Macron cristalizó así una renovada sintonía con Damasco, una apuesta que mantiene de momento de forma unilateral, puesto que a los Veintisiete se les atraganta de momento formalizar relaciones diplomáticas completas con el exdirigente islamista. Especialmente por la mala prensa que tuvo también la recepción de una delegación de los talibanes afganos en Bruselas hace días.

Al Sharaa, no obstante, continúa una agenda que agrada en Occidente, especialmente a Washington, que le busca como actor clave en la región tras levantar las sanciones impuestas a los Al Asad.