Los nombres de usuario llegan a WhatsApp: ¿una puerta abierta para estafadores e impostores?

César Rodríguez Pérez
C. Rodríguez REDACCIÓN

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Dado Ruvic | REUTERS

Es uno de los cambios más importantes de la historia de la plataforma de mensajería líder en Europa

21 jul 2026 . Actualizado a las 12:08 h.

«Llegó el momento de reservar tu nombre de usuario de WhatsApp». Así ha anunciado la plataforma de mensajería líder en España, propiedad de Meta, uno de los cambios más señalados de su historia: los números de teléfono dejarán de ser la única forma de identificar a una persona conectada. Ya se pueden reservar «nicks» como los que son moneda corriente en gigantes sociales como Instagram, TikTok, Twitter (X) o Facebook, una opción que también ofrecen competidores directos de la aplicación verde, que presume de tener más de tres mil millones de afiliados, como Telegram o Signal. 

Todos los nombres de usuario comienzan con el símbolo @ (como @Nombre123). Otras personas pueden utilizarlo para enviar mensajes o hacer llamadas, mientras que, según WhatsApp, «tu número de teléfono se mantiene privado». Este nombre es distinto del alias que ponemos en el perfil. 

El anuncio ha causado impacto y revuelo. Ha dado que hablar. Pero no por la complejidad de su activación opcional (solo hay que ir a Ajustes, luego a Cuenta y después a Nombre de usuario), si no por lo que puede entrañar. Por lo que puede haber detrás. WhatsApp explica así el cambio desde el punto de vista de la privacidad: «Cuando alguien nuevo entra a tu vida, ya sea un compañero de clase, un vecino o alguien que conoces en un evento, compartir el número de teléfono puede parecer un gran paso». También alude a los grupos: «Tal vez quieras unirte al chat de los padres del equipo de fútbol, pero prefieras no dar tu número de teléfono a personas que no conoces». 

Dicen que es su paso «más reciente» para que el servicio «sea aún más privado». Y habilitan un mecanismo para que empresas o personajes públicos puedan reclamar el suyo propio. Ahí surgen las dudas. Y las críticas desde el sector de la ciberseguridad. Repasemos algunas 

1. Riesgo de phishing

Si alguien tiene un nombre de usuario similar al de tu banco o un organismo público, puede propiciar malentendidos o suplantación de una entidad legítima. Falsificar un número oficial parece más complejo, sobre todo con la regulación vigente en España, que limita las prácticas comerciales a ciertas numeraciones y establece límites estrictos. 

2. Anonimato y cuentas desechables

Para comprar una tarjeta SIM en España y conseguir un número de teléfono hay que presentar el DNI, asociarlo a una persona o empresa real. Conseguir un nombre de usuario engañoso puede ser mucho más fácil. ¿Y borrarlo después de cometer un delito? ¿Los habrá de usar y tirar?

3. Similitudes visuales

¿Han oído hablar de la estafa del hijo en apuros? Juegan con la confianza de los supuestos familiares preocupados para conseguir dinero. Con los nombres de usuario pueden producirse estafas por «ataques de similitud visual». Si en una pantalla de un móvil vemos un nombre en el que cambia una mayúscula por una minúscula (Maria por MarIa), tal vez no seamos capaces de detectar la diferencia. Y podemos aceptar comunicaciones de gente desconocida y/o malintencionada.

4. Identidad nacional

 Una de las formas más sencillas de identificar una comunicación no deseada en WhatsApp era el prefijo. Si te escribían desde otro país, lo normal era desconfiar. Ahora, con los nombres de usuario, puede perderse esa primera señal de identificación. 

La respuesta de WhatsApp a las dudas

Habrá que esperar a la puesta en marcha del sistema para despejar las incógnitas sobre la seguridad. Según la compañía propiedad de Meta (dueña también de Facebook e Instagram), hay un mecanismo adicional que puede permitir a las personas controlar más su privacidad: «Crear una clave opcional de nombre de usuario que los demás deberán conocer para escribirnos». ¿Será fácil de configurar? La respuesta la tendremos en los próximos meses, cuando se pongan en marcha «de manera gradual».