Almería se convierte en un infierno mortal en llamas

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

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El primer balance oficial confirma 12 fallecidos, la mayoría extranjeros, por un fuego que pudo originar un cable eléctrico y que calcinó al menos 4.000 hectáreas

11 jul 2026 . Actualizado a las 08:12 h.

Andalucía sufre otro golpe durísimo. El incendio desatado durante la tarde del jueves en Los Gallardos (Almería) paralizó la ilusión del Mundial, las celebraciones veraniegas y, en general, el ánimo colectivo. Al menos 12 personas perdieron la vida y otras ocho resultaron heridas, la mitad de gravedad. Además, toda la provincia está en vilo por 23 personas desaparecidas. El Centro Integrado de Datos (CID) recopiló este viernes un total de siete denuncias formalizadas por desaparición. Sobre las personas todavía sin localizar, Juanma Moreno, presidente de Andalucía, apeló a la cautela: «No significa que estén fallecidas, a veces simplemente están en otras zonas y no se han identificado».

Los helicópteros sanitarios volaron a toda prisa desde el hospital de Torrecárdenas, en Almería, al Virgen del Rocío, en Sevilla, para atender a los cuatro heridos de mayor gravedad. Las primeras horas son cruciales, y por ello están en una de las unidades de quemados más prestigiosas de la comunidad. Otras cuatro personas también resultaron heridas, aunque de menor gravedad.

En El Porcico, unas 80 personas continuaban confinadas este viernes por la noche, como aseguró el 112 de Andalucía. Asimismo, desde Emergencias concretan a través de un mensaje en la red social X que en el albergue de Vista Alegre, en Garrucha, se ha habilitado el Centro de Atención a Familiares para prestar apoyo e información. El servicio de emergencias recuerda a la población seguir siempre las instrucciones de los servicios de emergencia. «No te la juegues», avisa.

El origen del fuego, según remarcó Moreno, está en la caída de un cable eléctrico. La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, aseguró que este material no pertenece a la compañía estatal. La empresa Iberdrola, según publicó RTVE, se desvinculó también del cableado y afirmó que pertenece a la red privada de un restaurante que lleva décadas sin actividad. En cualquier caso, la investigación ya está en manos de la Guardia Civil. Las pesquisas correrán a cargo del Juzgado de Instrucción número tres de Vera.

El fuego contó con condicionantes que favorecieron su expansión hasta las 4.000 hectáreas reducidas a cenizas, al cierre de esta edición. La temperatura, en plena ola de calor, superó los 30 grados sin apenas humedad. La característica aridez del paisaje almeriense, con zonas bajas de matorrales y pasto, fue «combustible», como describió Moreno. El viento del suroeste, con rachas de 70 kilómetros por hora, es otro elemento que aumentó la propagación y dificultó las labores de extinción. La previsión es que bajen las temperaturas y cambie la dirección del viento, una novedad esperanzadora para los servicios de emergencias. «Estas condiciones han creado un escenario de riesgo extremo, en el que un incendio inicialmente localizado puede evolucionar en muy poco tiempo hacia un gran incendio forestal con un comportamiento difícil de controlar», destacó al Science Media Center Gustavo Saiz, científico titular del departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).

«Estuvieron dos helicópteros apagando ese conato, pero cuando lo tenían casi controlado, venían las llamas ya de arriba hacia abajo. Ya venía una lengua de fuego entera», contó a Efe Juanfran, un vecino de Bédar, al que sorprendieron las primeras llamas en un coto de caza.

La evacuación fue una labor titánica, dada la importante dispersión geográfica en Los Gallardos y en Bédar. Cerca de 1.150 personas fueron desalojadas. Medio centenar durmieron esta noche pasada en el polideportivo del municipio cercano de la Garrucha. Muchos vecinos que llegaron hasta allí se alojaron finalmente en hoteles o en casas de familiares. La Cruz Roja ofreció atención psicológica. La prioridad fueron los más vulnerables: «Hemos aconsejado y sacado del pueblo a las personas mayores o con problemas respiratorios», destacó el alcalde de Bédar, Ángel Collado Fernández.

Los últimos reportes de desalojos incluyen a los 50 del Marchal, en la pedanía de Lubrín, al oeste de Los Gallardos. El fuego aún no se contenía en su flanco occidental, lo que aumentó la precaución. «Está más activa ahora, con más intensidad, longitud de llama y mayor velocidad de avance de propagación», destacó —recoge Europa Press— el responsable del grupo de intervención del Infoca, David Rodríguez, que insistió en que los mandos centraron durante la tarde muchos medios en esta zona antes de que entrara la noche. El terreno es abrupto, lo que lo convierte en un obstáculo importante para la maquinaria pesada. Al este, la situación era más esperanzadora. El llamado fuego técnico, las quemas provocadas de vegetación, dieron resultados.

El viernes fue un día intenso para los servicios de extinción y la noche prometía serlo. Al menos 222 efectivos del Infoca, 30 bomberos de la comarca, 200 militares de la UME, 13 autobombas y 30 aeronaves —los medios aéreos son cruciales en este infierno escarpado— trabajaban a destajo para contener las llamas. La Junta y el Gobierno central hablaron ambos de buena colaboración.

Sin mensajes de Es-Alert

La Consejería de Emergencias activó el nivel 1 de alerta a las 20.07 horas y, tres horas después, elevó la emergencia al nivel 2. Poco después, el 112 de Andalucía informó de los primeros seis fallecidos. El Gobierno autonómico optó por no hacer uso del sistema de mensajería Es-Alert, del que sí se sirvió en las importantes inundaciones de febrero. En aquella ocasión, se requirió de diez alertas. Moreno explicó que, de hacerlo estos días, habría generado «mucha más confusión que acierto» ya que las instrucciones eran diferentes según cada zona. En algunas era prioritario el desalojo por rutas específicas, mientras que en otras lo recomendable era el confinamiento.

El jefe del Ejecutivo andaluz añadió que el sistema no cuenta con precisión en esta zona y que, además, las llamas calcinaron tres terminales de cobertura móvil.

El terreno abrupto y la dispersión fueron «una ratonera»

La Junta considera que las víctimas no siguieron los consejos de las autoridades

El incendio en Almería es ya uno de los más mortíferos de la historia reciente de España. Lo es por las 12 personas que perdieron la vida víctimas de las llamas, la mayoría de ellas de origen británico. Además, 23 personas siguen desaparecidas y ocho resultaron heridas por los estragos del fuego en los términos de Bédar y Los Gallardos, ambos municipios de la comarca del Levante almeriense. A primera hora de la noche de este viernes, el Instituto de Medicina Legal de Almería concluyó las doce autopsias de los cuerpos sin vida. Las muestras biológicas serán trasladadas en un helicóptero de la Guardia Civil a Madrid. El departamento de Biología del servicio de Criminalística del instituto armado determinará las identidades de los fallecidos.

«Una trama mortal». Así describió el vicepresidente primero y consejero de Sanidad, Antonio Sanz, el infierno de llamas en el que perdieron la vida estas personas. Según dijo, los investigadores difieren en dos escenarios. Por un lado, los servicios de emergencias localizaron un vehículo calcinado con cuatro personas fallecidas en su interior. Aunque no existe todavía confirmación oficial, todo apunta a que todos ellos son ciudadanos británicos.

Un segundo grupo huyó a pie

El segundo grupo de afectados, que acabaron huyendo de las llamas a pie, cuenta con ocho fallecidos y dos supervivientes, que sufrieron quemaduras severas y fueron trasladados de urgencia al hospital Virgen del Rocío de Sevilla. «Ha podido ocurrir que buscando la salida ya tardía [...] se metieran en una ratonera», explicó Sanz, que asegura que la práctica mayoría de estas personas eran ciudadanos extranjeros. «Buscaron una salida propia a través de una rambla que fue una verdadera trampa», destacó.

Que sean foráneos no indica necesariamente que fueran turistas. El municipio de Bédar, por ejemplo, cuenta con una importante colonia de ciudadanos británicos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística a enero del 2022, 447 de los 1.009 habitantes bedarenses nacieron en las islas británicas. El alcalde, Ángel Francisco Collado, aseguró —según recoge Efe— que una pareja de vecinos del pueblo les advirtió sin éxito a varios fallecidos que lo más recomendable era permanecer en sus domicilios. Sanz, sin embargo, mencionó otro factor, más atribuible al caso de los muertos en un vehículo: «En algunos casos, la decisión de una serie de vecinos fue no hacer caso» a la solicitud de evacuación. Destacó el consejero que «la decisión de abandonar el itinerario de evacuación establecido y adentrarse por caminos alternativos, atravesando una rambla», marcó la tragedia.

Ante la probabilidad de que los fallecidos sean británicos, el Gobierno del Reino Unido ya anunció que está en permanente contacto con «la autoridades pertinentes» en España.

Sin apenas accesos

El municipio de Bédar cuenta con dos únicos accesos por carretera. El resto es un entramado de caminos rurales. Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, casi el 30 % de la población de Los Gallardos están diseminada. En Bédar, el porcentaje es del 36. A todo ello se le suma un paisaje árido, seco, y con temperaturas que superaron el jueves los treinta grados. Según Diario de Almería, los fallecidos residían en viviendas aisladas del principal núcleo poblacional.

El equipo de grandes catástrofes del servicio de criminalística de la Guardia Civil rastreó este viernes cortijos y terrenos calcinados tanto en Los Gallardos como en Bédar —en menor medida en Antas—, sin dar con ninguna víctima mortal ni supervivientes. Este sábado, está previsto que los agentes continúen con esta barrida por las áreas donde el fuego ya es historia.