Alexander Dubra, óptico-optometrista: «Puedes quemarte el ojo si miras el eclipse sin gafas homologadas»

Adrián Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

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La Voz entrega, con el ejemplar de este domingo, unas gafas homologadas
La Voz entrega, con el ejemplar de este domingo, unas gafas homologadas x

Las lentes con certificado ISO 12312-2:2015 son la única opción para ver el fenómeno astronómico sin riesgos

21 jul 2026 . Actualizado a las 14:36 h.

Desde los orígenes de la civilización, el ser humano ha convertido al Sol en uno de los ejes de su mitología: desde el Ra egipcio hasta el Sûrya de la tradición hindú. Sin embargo, aunque el astro rey dicta el ritmo de nuestros días, mirarlo fijamente siempre ha sido una barrera biológica insalvable. El próximo 12 de agosto, el eclipse solar total que cruzará la Península —y que convertirá a Galicia en un escenario privilegiado para vivir el fenómeno astronómico— obligará a desafiar esa frontera natural. Hacerlo de forma segura es el único camino: los tiempos de observación y el uso correcto de las gafas homologadas marcarán la delgada línea entre presenciar un espectáculo histórico o sufrir una lesión ocular.

Con el bajón de luz durante el eclipse, nuestra pupila se dilata de manera progresiva. Esto crea una trampa biológica: dejamos entrar una cantidad de radiación nociva directamente hasta el fondo del ojo. Como la retina carece de receptores de dolor, las autoridades científicas recalcan que las quemaduras se producen de forma silenciosa. «La retina del ojo no duele; es decir, se puede estar quemando y nosotros no vamos a sentir ni dolor ni calor. Entonces, no somos conscientes de que se está dañando», advierte Alexander Dubra, óptico-optometrista, miembro de la junta de gobierno del Colegio de Ópticos y profesor de la Facultad de Óptica y Optometría de la USC.

Las consecuencias médicas de una imprudencia pueden cambiar la vida del espectador de forma permanente. El informe de seguridad y prevención del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades detalla que la exposición directa provoca retinopatía solar, una lesión que causa visión borrosa, distorsión visual y la aparición de un escotoma o punto ciego central que imposibilita tareas cotidianas como la lectura. «El efecto es similar al destello persistente que nos deja el flash de una cámara en el centro de la visión, con la diferencia de que esa mancha nos acompañará de forma irreversible», advierte Alexander Dubra. En los casos más graves, la radiación provoca un agujero macular, una perforación en el centro de la retina que requiere cirugía.

Para evitar estos problemas, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades explica que la única protección válida son las gafas certificadas bajo la norma ISO 12312-2:2015, un código específico para la observación solar directa que debe venir impreso en la patilla o el cartón junto al marcado CE. Sin embargo, poseer el material adecuado no es un cheque en blanco, se debe hacer un buen uso de él.

Alexander Dubra explica que el primer paso obligatorio es «comprobar que la gafa esté en buen estado y no tenga ninguna grieta o agujero» por donde pueda filtrarse la radiación. El segundo, según el propio Dubra, es evitar un error crítico y muy común: «No se puede hacer el gesto de ponerse o sacarse las gafas mirando al cielo». El orden cronológico debe ser estricto: colocarse la protección mirando hacia el suelo, elevar la vista hacia el fenómeno y, al terminar, desviar los ojos del Sol antes de proceder a retirarla.

Además del modo de colocación de las gafas, el factor temporal juega un papel crucial. Se aconseja limitar el tiempo de exposición continua con las gafas homologadas a un máximo de medio minuto. «Fijamos el límite recomendado en 30 segundos seguidos. Aunque el umbral técnico sea algo mayor, bajo el sol se pierde la noción del tiempo y pasan los minutos sin darnos cuenta», explica Dubra. Según el experto, el cumplimiento estricto de esta pauta con la protección puesta «garantiza que los ojos más sensibles o las pupilas dilatadas estén a salvo, y permite compartir la misma gafa de forma segura entre un grupo». Tampoco se debe mirar al Sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras sin un filtro profesional en el objetivo.

Así, el único momento en el que se podrán quitar las gafas será durante la fase de totalidad, momento en el que la luna cubre completamente el Sol. Sin embargo, esa fase será breve: mientras en Ribadeo o Burela durará 1 minuto y 49 segundos, en zonas de Viana do Bolo apenas durará 9 segundos. Ante un margen de actuación tan efímero, es mejor no arriesgar la mirada y mantener las gafas puestas en todo momento.

La Voz entrega este domingo unas gafas homologadas

Disfrutar del eclipse de forma segura no requerirá un esfuerzo extra para los lectores de este periódico. Para garantizar que todo el mundo pueda presenciar el fenómeno con total tranquilidad y sin riesgos para la salud ocular, La Voz de Galicia entregará unas gafas certificadas con cada ejemplar de este domingo 19 de julio. Se ofrecerá una unidad de forma gratuita con la compra de cada ejemplar. Una promoción de la que también se beneficiarán los suscriptores, quienes recibirán su filtro protector cómodamente en las puertas de sus casas. El producto cumple con los requisitos de la norma ISO 12312-2.

Imagen de archivo de una familia portando gafas homologadas en Noia
Imagen de archivo de una familia portando gafas homologadas en Noia MARCOS CREO

Lejos de ser un objeto de un solo uso, estas gafas homologadas serán el pasaporte imprescindible para el histórico ciclo de tres eclipses seguidos que se vivirán en la península ibérica. El material servirá tanto para la gran cita de este año como para los siguientes fenómenos previstos para el 2027 y el 2028. De este modo, si se conservan bien, limpias y sin rayaduras en el filtro, los lectores dispondrán de una protección duradera para toda una época dorada de la astronomía en España. En caso de necesitar unidades adicionales, las autoridades sanitarias aconsejan adquirirlas siempre en establecimientos oficiales como las ópticas, evitando canales de internet dudosos.

La inventiva y el ingenio doméstico pueden ser soluciones útiles en otras situaciones, pero ante un fenómeno de este calibre, la física manda y no admite atajos. Radiografías, cedés o gafas de sol convencionales no filtran la radiación solar directa.