Un estudio de la Cátedra CAMELIA-USC realizado a cerca de 5.000 personas revela que casi la mitad de los entrevistados consulta a la inteligencia artificial para resolver dudas sobre su salud
20 jul 2026 . Actualizado a las 19:20 h.La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta habitual para resolver dudas relacionadas con la salud. Así lo revela un estudio impulsado por la Cátedra CAMELIA USC-Plexus, según el cual el 48 % de la población española ha consultado alguna vez un sistema de IA para obtener información sanitaria. La investigación, realizada a partir de una encuesta a 4.700 personas mayores de edad de las 17 comunidades autónomas, pone de manifiesto que esta tecnología ya forma parte de la vida cotidiana de muchos ciudadanos. De hecho, el 18 % de los encuestados asegura haber acudido a una consulta médica siguiendo la recomendación de un sistema de inteligencia artificial, mientras que un porcentaje similar afirma haber decidido no acudir al médico al considerar suficiente la información recibida a través de estas herramientas.
Pese a la creciente utilización de la IA, la ciudadanía mantiene una actitud prudente respecto a su incorporación en la asistencia sanitaria. El estudio refleja que la población distingue claramente entre los distintos usos de esta tecnología y muestra una mayor aceptación cuando se emplea para tareas de apoyo técnico o administrativo, como la gestión de citas, la interpretación de pruebas diagnósticas o el análisis de imágenes médicas.
Sin embargo, las reticencias aumentan cuando la inteligencia artificial participa en decisiones clínicas de mayor relevancia. Más que la tecnología en sí, lo que condiciona su aceptación es el papel que desempeña dentro del proceso asistencial y las garantías que acompañan su utilización.
La supervisión médica, un requisito imprescindible
Uno de los principales resultados del estudio es el amplio consenso sobre la necesidad de mantener siempre el control por parte de los profesionales sanitarios. Los encuestados consideran fundamental que el uso de la IA sea transparente, que los pacientes sean informados de cuándo se utiliza y que la decisión final recaiga siempre en médicos u otros profesionales de la salud.
En este sentido, la confianza no aumenta cuando la inteligencia artificial se presenta como más precisa que los profesionales, sino cuando actúa como una herramienta de apoyo bajo supervisión humana.
No es casual que el modelo asistencial preferido por la población sea un sistema mixto, en el que los profesionales sanitarios trabajen con el respaldo de la inteligencia artificial. Esta opción es elegida por el 49,8% de los participantes, mientras que cuatro de cada diez prefieren que el diagnóstico dependa exclusivamente de profesionales humanos.
El informe también identifica las principales inquietudes de la población respecto al uso de la IA en sanidad. El 64 % teme que pueda cometer errores que un profesional sanitario evitaría y el 62,3 % considera que existe el riesgo de que la atención sanitaria pierda parte de su componente humano.
Además, aproximadamente la mitad de los encuestados reconoce sentirse incómoda con la idea de que una inteligencia artificial participe en decisiones sobre su salud, aunque una proporción similar considera que esta tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de la atención sanitaria.
Transparencia
Las conclusiones del estudio apuntan a que el principal desafío para impulsar la aceptación social de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario no reside únicamente en perfeccionar su capacidad técnica, sino en garantizar un uso transparente, comprensible y siempre supervisado.
En este sentido, el 86,8 % de la población considera imprescindible ser informado cuando durante su atención sanitaria se emplea inteligencia artificial. Además, el 59 % confía en que el sistema sanitario español incorporará esta tecnología de forma responsable y con las garantías necesarias.
El estudio también destaca que el 54,9 % de los encuestados cree que la IA puede contribuir a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria, especialmente para las personas que viven en zonas rurales o tienen dificultades de desplazamiento.