Yolanda Díaz disputará al togolés Houngbo, afín a Trump, la dirección de la OIT
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Sería el primer liderazgo español y femenino para la agencia de la ONU
23 jul 2026 . Actualizado a las 19:39 h.El Gobierno anunció ayer su propuesta a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Disputará el puesto con el actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, cuya llegada a Ginebra fue un hito, al convertirse en el primer líder de origen africano al frente del organismo. Sin embargo, ha tenido un mandato criticado por las organizaciones sindicales por mostrarse próximo a las políticas laborales de la Administración estadounidense, en busca del apoyo político y financiero de EE.UU. a la agencia de la ONU. Si bien el presidente Donald Trump no ha abandonado la OIT, como ha hecho con la OMS y otras vinculadas a la protección de los derechos humanos y el medio ambiente, le adeuda más de 300 millones de dólares.
En una publicación en la red social X, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, consideró ayer un «honor» anunciar la candidatura. «Por primera vez, una mujer y nuestro país estarían al frente de esta institución fundamental para la defensa del trabajo digno y la justicia social», señaló. Por su parte, Díaz indicó en su perfil de BlueSky que la OIT es «la casa común del trabajo en el mundo», considerando «un orgullo y una responsabilidad enorme» representar «a España, a Europa, al Sur Global y a toda la comunidad internacional». Sobre las cuestiones a priorizar, destacó el impacto de la inteligencia artificial, el cambio climático y las nuevas formas de trabajar en plataformas digitales, así como la necesidad de una OIT «fuerte, moderna, del lado de las personas trabajadoras, de las empresas», que «impulse los derechos de las mujeres y defienda con pasión el multilateralismo». También incidió en el fortalecimiento empresarial, con «empresas sostenibles y productivas».
Tras conocerse la candidatura, el PP la calificó de una estrategia de «salida personal» para recolocar a la ministra por desgaste político. También críticos en Podemos, la secretaria general, Ione Belarra, consideró la propuesta un «premio con un puestazo»; y Pablo Iglesias se refirió en Radio Nacional a su excompañera de filas como «la afiliada de CC.?OO. mejor pagada de la historia».
Por su parte, las principales centrales sindicales mostraron su apoyo a Díaz. UGT señaló en un comunicado que ha demostrado tener en su agenda «todas las cuestiones importantes» relativas al trabajo y que representa «una garantía de liderazgo, compromiso y capacidad de consenso». CC.OO. instó a Gobiernos, organizaciones empresariales y sindicatos a apoyar un proyecto «basado en el trabajo decente, el fortalecimiento de la negociación colectiva, la transición justa, la libertad sindical y un multilateralismo».
Una votación reñida
España es el país de los 187 estados de la OIT que más convenios ha firmado (141). Nunca ha tenido la presidencia y Díaz sería la primera mujer en liderarla en sus 107 años de historia. Lo decidirá la votación del 16 de noviembre. De los 56 votos del Consejo, 28 corresponden a Gobiernos: 10 a puestos permanentes asignados a potencias industriales como Estados Unidos, China y tres miembros de la Eurozona; y 18 electivos, con seis países africanos, cuatro americanos y otros tantos de Asia-Pacifico y Europa. Patronales y sindicatos tienen 14 votos cada uno.
El Gobierno cree que España aspira a reforzar «una institución clave para afrontar los desafíos del mercado de trabajo». Díaz puede capitalizar el malestar con Houngbo de los sindicatos, pero los representantes de los empresarios tienen exactamente el mismo peso. Sin cuestionar la capacidad técnica de Díaz, la CEOE pidió ayer no politizar el cargo. La viabilidad de la candidatura dependerá en gran medida del voto gubernamental, en particular, del de países progresistas europeos y del Sur Global. Una aritmética muy justa.
Un sueldo base neto de 150.000 euros y otros 300.000 euros en complementos
La Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el máximo cargo del organismo, dependiente de Naciones Unidas. El actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, percibe el paquete retributivo regulado por la ONU para su máxima escala ejecutiva. Incluye un salario neto de algo más de 173.000 dólares, casi 152.000 euros, y diferentes complementos salariales por ajuste de destino y gastos de representación, que suponen entre 38.000 y 45.000 euros mensuales, hasta alcanzar unos ingresos totales de 450.000 euros al año.
De este modo, si la actual la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, accede al cargo de directora de la OIT recibiría, además del salario, base, un complemento de destino del puesto, ya que Ginebra es una de las ciudades con el mayor coste de vida del mundo, que oscila entre el 70 y el 90 % de salario base, es decir, entre 110.000 y 1350.000 euros. También se prevé un subsidio adicional de alquiler de vivienda, estipulado en unos 130.000 euros anuales, mientras que los gastos de representación del organismo se sitúan en unos 52.000 euros.
El mandato tiene una duración de cinco años, con posibilidad de reelección para otro, por lo que Yolanda Díaz podría ocupar el cargo un máximo diez años. El actual director fue elegido en octubre del 2022 hasta el 2027.
Tres exministros socialistas y un diplomático, los españoles en altos cargos de órganos internacionales
España ha reducido a cuatro representantes su presencia en la dirección de organismos internacionales, tras la salida este año del exministro de Rajoy Luis de Guindos de la vicepresidencia del Banco Central Europeo —que ocupó desde el 2018— y de José Manuel Campa, de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), a la que llegó en el 2019. Actualmente, las exministras del primer Ejecutivo de Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Teresa Ribera, son, con el también exministro socialista Miguel Ángel Moratinos y el diplomático Javier Colomina, los únicos españoles con peso en altas instituciones.
Nadia Calviño llegó a la presidencia del Banco Europeo de Inversiones en el 2024, tras dos intentos fallidos y en sustitución del alemán Werner Hoyer. Lo hizo desde la vicepresidencia tercera del Gobierno de España y tras algo menos cinco años como ministra de Economía.
Por su parte, la exvicepresidenta Teresa Ribera ejerce como vicepresidenta ejecutiva para la Transición Limpia, Justa y Competitiva y comisaria de Competencia en la Comisión Europea, cargos a los que accedió en diciembre del 2024, tras dejar el Ministerio de Transición Energética y Medio Ambiente.
Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre el 2004 y el 2010, es el Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones de la ONU (Unaoc) desde el 2019, mientras que Javier Colomina es el máximo responsable de la OTAN para la Vecindad Sur desde el 2024, un cargo de nueva creación con responsabilidades en Oriente Medio, el norte de África y el Sahel. Además, España tiene uno de los bloques más numerosos de la UE con 2.500 funcionarios y cuenta con 500 nacionales en la ONU.