Las sospechas del caso Andic vuelven a centrarse en la terapeuta familiar

Xavier gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Quique Garcia | EFE

Una ayudante de Julia Lüderwaldt dice que esta planificó someter a padre e hijo a una «experiencia extrema en un barranco»

23 jul 2026 . Actualizado a las 08:56 h.

Nuevo golpe de efecto en la investigación por la muerte del fundador de Mango, Isak Andic. El testimonio de una colaboradora de Julia Lüderwaldt, la psicoterapeuta que medió en el conflicto entre padre e hijo, ha provocado un inesperado giro de guion. Hasta tal punto que el foco de la sospecha ha vuelto a centrarse en el papel de la coach ecuatoriano-alemana de 58 años, muy conocida en la alta sociedad barcelonesa por haber tratado antes a otras familias ilustres, como los Sánchez Vicario o los Urdangarin. La testigo británica ha revelado que acompañó personalmente a Jonathan Andic al camino de la montaña de Montserrat por el que días más tarde se despeñó el magnate de la moda, siguiendo las indicaciones de la terapeuta.

Isak Andic cayó al vacío por un precipicio de unos cien metros de altura a las 12.28 horas del 14 de diciembre del 2024, mientras caminaba a solas con su hijo en dirección al monasterio benedictino. El primogénito se encuentra en libertad bajo fianza de un millón de euros desde el pasado 19 de mayo, cuando fue detenido acusado de la muerte de su padre.

Según avanzó este miércoles El Periódico, la asistente de la terapeuta declaró en los juzgados de Martorell el pasado 29 de junio, un día antes de que lo hiciera Lüderwaldt. La testigo británica explicó que había buscado una ruta de senderismo a instancias de Julia, que debía servir como escenario para enfrentar a padre e hijo a una situación límite en el marco de la terapia que había elaborado aquella. Finalmente, se decantó por el Camino de les Feixades, que recorrió junto a Jonathan Andic el 7 de diciembre, una semana antes del trágico desenlace. Los mossos ya sabían que el investigado había estado en el lugar de los hechos varias veces antes, pero no que lo había hecho en compañía de esta mujer.

Días después de comparecer ante la jueza, el pasado 6 de julio, la testigo volvió a declarar, esta vez en las dependencias de la policía autonómica en Barcelona, ante el temor de una posible inculpación. En la comisaría central de los Mossos entregó el teléfono móvil para que los investigadores pudieran analizar el contenido de los mensajes y las conversaciones mantenidas tanto con la terapeuta como con el primogénito. Ante los agentes, dio más detalles del viaje con Jonathan a las cuevas de salitre de Collbató. Así, explicó que colaboraba ocasionalmente con Lüderwaldt planificando excursiones en la naturaleza donde los implicados en terapias familiares o de relaciones personales pudieran buscar vías de salida a sus conflictos. En el caso de los Andic, la terapia establecida contemplaba, entre otras cosas, que padre e hijo vivieran una «experiencia extrema en un barranco».

40 millones de euros

Julia Lüderwaldt declaró el 30 de junio. Lo hizo en calidad de testigo, si bien la jueza que instruye el caso, Raquel Nieto, había ordenado inicialmente que la investigaran por su posible implicación en los hechos, ante las sospechas de que la terapeuta se habría puesto del lado de Jonathan en sus pretensiones de obtener del fundador de Mango una «herencia en vida» de 40 millones de euros. Un dinero con el que pretendía poner en marcha varios negocios personales. La hipótesis fue negada posteriormente por las hermanas del investigado.

Jonathan Andic fue desposeído de las funciones ejecutivas que ejercía en el imperio textil a finales de la década pasada, tras encadenar abultadas pérdidas en varios ejercicios. Algo que le costó la caída en desgracia ante los ojos de su padre, que lo acabó sustituyendo al frente de la compañía por Toni Ruiz, directivo procedente de Leroy Merlin. Este fue el origen de las convulsas relaciones entre Isak y Jonathan en los años siguientes, así como de la posterior entrada en escena de Lüderwaldt como mediadora en el conflicto. La propia cualificación profesional de la terapeuta ha suscitado no pocas dudas, al no constar como colegiada en ningún registro. El Colegio Oficial de Psicología de Cataluña le ha abierto un expediente para «determinar si existen indicios de intrusismo profesional o mala praxis». El caso sigue en fase de instrucción.