Trump mantiene el muro comercial con aranceles de entre el 10 y el 12,5 % a casi noventa países
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Sustituyen a la tasa universal que aprobó tras el revés del Tribunal Supremo y reducirán un punto el gravamen medio a las exportaciones españolas, hasta el 9,5 %
24 jul 2026 . Actualizado a las 19:02 h.Este viernes era la fecha límite para aplicar los aranceles extraordinarios del 10 % que Donald Trump impuso el pasado mes de febrero, tras la sentencia del Tribunal Supremo que declaró ilegales los gravámenes generalizados impuestos en abril del 2025. Justo en el límite, la noche del jueves, el mandatario estadounidense actualizó su política arancelaria a casi 90 países, entre los que se encuentra España y el resto de miembros de la Unión Europea, a los que impuso una tasa de entre el 10 y el 12,5 %.
Entre los afectados, más allá de España y la UE, se encuentran socios habituales de Washington como Japón, México, el Reino Unido o Corea del Sur, así como otros mercados muy señalados en los últimos meses desde la Casa Blanca, como China y la India. Según los cálculos de la Administración Trump, los nuevos aranceles alcanzan al 99 % de las importaciones estadounidense y está basada en el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente a establecer medidas compensatorias a países que incurran en prácticas comerciales injustificables o discriminatorias. En este caso, el dirigente norteamericano justifica esas tasas alegando que los países castigados no cuentan con leyes o de controles eficaces para impedir la comercialización de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
«El presidente Trump admite que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas globales de suministro. Estados Unidos ha tenido una prohibición de importación de mano de obra forzada durante casi un siglo, y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo», apuntó un portavoz de la Casa Blanca.
En el caso de España, sujeta como el resto de la Unión Europea a un arancel del 10 %, la aplicación de este gravamen no será lineal, sino que la nueva tasa lo que hará es elevar hasta ese porcentaje las tasas totales aplicadas a un determinado producto. Cuando el arancel ordinario estadounidense a un producto procedente de la Unión Europea sea inferior al 10 %, Washington añadirá la cantidad necesaria para alcanzar ese nivel. Si el producto ya paga un arancel igual o superior al 10 %, no se impondrá un recargo adicional.
Eso significa que una mercancía española que actualmente tribute, por ejemplo, al 3 % a su entrada a EE.UU. pasará a pagar otro 7 % bajo la llamada Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, que permite al Ejecutivo investigar prácticas extranjeras que considere injustas. Una que ya soporte un gravamen del 10 % o superior quedará, en principio, sin arancel adicional.
Según cálculos de Global Trade Alert, el conjunto de las exportaciones españolas pasarán de pagar un arancel promedio del 10,7 % con la normativa anterior a otro del 9,5 % con la nueva, un descenso superior a un punto.
Buen recibimiento en Bruselas
El nuevo giro en la política comercial de EE.UU. no ha provocado malestar en Bruselas. Al contrario. El portavoz de comercio comunitario, Olof Gill, avanzó ayer que la UE «valora positivamente» la decisión de Washington, ya que se «se ajusta a los compromisos arancelarios» acordados hace casi un año en la reunión en Escocia entre Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El Ejecutivo comunitario destaca que la batería de medidas lanzada por el presidente estadounidense «establece un tipo arancelario global del 10 %», tal y como se acordó en los campos de golf del líder republicano en Turnberry. Además, el portavoz de comercio señala que también se reintroducen exenciones arancelarias adicionales para la UE, como las que se aplican al corcho y a los diamantes, «que se suman a las ya existentes para aeronaves y sus componentes, medicamentos y principios activos.
La declaración de la Comisión no se queda ahí, sino que apunta que esto supone «un impulso positivo» para seguir explorando nuevas exenciones arancelarias y profundizar la cooperación en una amplia gama de ámbitos, incluidas las materias primas críticas, la seguridad económica, la inteligencia artificial y las cuestiones digitales. Y es que, muchos en Bruselas temían represalias por parte de EE.UU. en respuesta a la multa de 890 millones de euros impuesta este jueves a Google.
Un tono menos complaciente con Washington adoptó el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, que recalcó que la vía para potenciar la relación comercial con Estados Unidos pasa por «reducir las barreras, no por incrementarlas»
El vicepresidente primero del Gobierno recordó la importancia de las relaciones bilaterales con el que es el principal socio comercial de España: «Es nuestra relación comercial más importante, más fuerte», señaló, para, a renglón seguido, instar instó a la administración Trump a cumplir el acuerdo que alcanzó con la Unión Europea el pasado agosto, con el objetivo de otorgar «predictibilidad y estabilidad a las empresas a ambos lados del Atlántico».