El Supremo italiano rechaza el último recurso de Juana Rivas para quitar la custodia del hijo menor al padre
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Los abogados de la española afirman que acudirán a la justicia internacional
29 jul 2026 . Actualizado a las 08:25 h.El Tribunal Supremo de Casación de Italia ha rechazado el último recurso presentado por Juana Rivas contra la resolución que dio la custodia de su hijo menor al padre, el italiano Francesco Arcuri, que convive con el pequeño en Carloforte.
Así el alto tribunal ha ratificado que la custodia la tenga el progenitor, que está siendo juzgado en el país alpino por presunto maltrato físico y psicológico a los dos vástagos que tiene en común con Juana Rivas. La madre de Maracena ya ha anunciado que recurrirá a los tribunales internacionales para tratar de modificar esta decisión.
Su equipo jurídico ha lamentado a través de un comunicado la postura de la justicia italiana tras haber «instado todos los recursos posibles» para evitar lo que a su juicio «es una barbaridad», que un niño tenga que «convivir y depender de su padre, sentado en el banquillo por maltratarlo». Lamentan así que la Corte de Casación italiana haya rechazado su último recurso para «evitar esta terrible situación» y que considere por tanto que «Daniel debe seguir viviendo con su padre acusado de agredirle».
A juicio de esta parte, se trata de «una nueva incoherencia en este largo proceso, en el que se están violando derechos fundamentales de la infancia y de las víctimas del delito que consagra la normativa nacional y europea».
Su intención es acudir a tribunales internacionales para que examinen la respuesta que los tribunales italianos y españoles, civiles y penales, están dando a un caso que comenzó hace más de diez años, y que se ha convertido en un laberinto jurídico que «está destrozando la vida de Daniel, Gabriel y Juana», sostienen.
Junto a ello lamentan la «lentitud insoportable» en un caso «tan grave» como el juicio abierto contra Arcuri en el Tribunal Penal de Cagliari por presunto maltrato, que comenzó en septiembre del año pasado, y que, según estiman, no va a finalizar antes de que termine este año, pues ya hay sesiones programadas hasta el mes de diciembre.
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Juana Rivas afirma que no ha podido comunicarse con su hijo menor desde que el pasado 25 de julio regresara por orden judicial con el padre a Italia, hechos que ha denunciado en Italia. «En la madrugada del día 31 de mayo pasado recibimos una llamada de una amiga residente en Carloforte informándonos que estaba viendo a Daniel en silla de ruedas, llevado por otros adolescentes», expone Juana Rivas en una carta abierta a los medios.
Acusa a Arcuri de no haberle «informado de nada» de lo que le ha ocurrido al menor y ante sus «insistentes llamadas» responder «con un escueto mensaje» en el que dice que «el niño está muy bien».
Afirma que ha puesto este asunto en conocimiento de las autoridades italianas y que hay «solo prevista una audiencia para el 19 de agosto, ante el juzgado civil de Cagliari». En este contexto ha censurado que «frente a la rapidez» con la que se tramitan todas las cuestiones judiciales contra ella «los procesos contra Francesco Arcuri se eternizan».
De una denuncia por malos tratos a huir junto a sus hijos
Juana Rivas fue condenada el 27 de julio del 2018, en primera instancia, a cinco años de cárcel por dos delitos de sustracción de menores, al pago de una indemnización a su marido por daños morales, y a la inhabilitación por plazo de seis años para ejercer la patria potestad sobre sus hijos.
La sentencia del tribunal de lo Penal de Granada, que nueve meses después fue confirmada por la audiencia provincial, la condenó por negarse a cumplir en el verano del 2017 la orden judicial que la obligaba a entregar a los niños —cuando aquello de 11 y 3 años— a Arcuri. «Cometió dos delitos de sustracción de menores pues son dos hijos menores de edad a los que privó de la relación paterno-filial incumpliendo las resoluciones judiciales que le obligaban a la entrega al padre que detentaba por disposición judicial la custodia de los mismos», especifica la resolución.
Rivas, que se había llevado a los dos niños de Carloforte, la población de la isla italiana de San Pietro en la que la familia regenta una pensión en mayo del 2016, para trasladarlos a ver a su familia en Granada, acusó después a Arcuri de malos tratos reiterados, se negó a devolverle a los pequeños, e incluso desapareció durante un mes —del 26 del julio al 28 de agosto del 2017— cuando la Justicia española, rechazando sus argumentos, emitió un ultimátum para que realizase la entrega al padre de inmediato.
Fenómeno popular
El caso Juana Rivas se convirtió en un auténtico fenómeno popular y mediático ese verano, en el que al tiempo que toda la policía y guardia civil española trataba de dar con el paradero de la madre y los niños, especialmente en Andalucía, una campaña de solidaridad e inculpaciones, bajo el lema «Juana está en mi casa», lograba decenas de miles de adhesiones, incluida la de la entonces presidenta socialista andaluza, Susana Díaz, y la indirecta del presidente popular del Gobierno, Mariano Rajoy, que con Rivas y sus hijos aún en rebeldía judicial, declaró: «Hay que entender a una madre».
Rivas, que había logrado en el 2009 que condenasen a su marido a 9 meses de cárcel por golpearla, fue desautorizada una vez tras otra en sus posteriores y reiteradas acusaciones de malos tratos y violencia de género contra Arcuri tanto por los tribunales españoles como italianos. De hecho, la Justicia del país vecino otorgó en marzo del 2019 la custodia exclusiva de los dos menores a su padre tras concluir que su madre era un «peligro patológico» para los niños. No obstante, los jueces mantuvieron un régimen de visitas controladas en favor de Juana.