El yacimiento de Ruidera, en Ciudad Real, entra en el mapa de la evolución humana tras el descubrimiento de un fósil de 200.000 años

LA VOZ MADRID / EFE

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Excavación arqueológica en Ruidera.
Excavación arqueológica en Ruidera. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE | EUROPAPRESS

El denominado RVH-1 es el primer resto craneal humano procedente de este lugar, convertido con este hallazgo en uno de los grandes escenarios para investigar el Pleistoceno Medio

30 jul 2026 . Actualizado a las 19:33 h.

En el año 2023 se empezó a excavar el yacimiento de Ruidera, en Ciudad Real. Restos de humanos, animales e industria lítica son los principales tesoros que oculta. Sin embargo, el depósito acaba de tomar una dimensión mucho mayor con el descubrimiento de un fragmento de 14 centímetros de cráneo de más de 200.000 años de antigüedad. Esto sitúa al yacimiento en el mapa de la evolución humana.

La revista Journal of Human Evolution publica los detalles del hallazgo, siendo la primera vez que el equipo encargado de las excavaciones muestra sus pesquisas en una revista científica con la revisión de otros investigadores. Según recoge Efe, el fósil, denominado RVH-1, es el primer resto craneal humano publicado procedente de este yacimiento, con cronología asociada, y sitúa definitivamente a Ruidera entre los grandes escenarios para investigar la evolución humana durante el Pleistoceno Medio, aseguran los autores.

El trabajo está liderado por expertos de la Universidad Complutense de Madrid y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), con la participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, Cenieh (Burgos), el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, la Universidad Autónoma de Madrid y el grupo Patricia de la Universidad de Córdoba, entre otros.

RVH-1 —al que los investigadores se refieren como «Rui»— corresponde mayormente a un fragmento de hueso parietal del lado izquierdo (solo 2 centímetros son hueso frontal), explica a EFE Daniel García-Martínez, de la Complutense y codirector del proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana, donde de enmarcan las excavaciones. El análisis se centró en el parietal y para determinar el tiempo del fósil, los investigadores de la Complutense, el MNCN y el Cenieh aplicaron una estrategia de datación de última generación que combinó la técnica de serie de uranio -mide la desintegración de este elemento químico para calcular la edad- y luminiscencia estimulada ópticamente.

El equipo cree que pudo pertenecer a un individuo adulto joven o adolescente y tiene, además, unas características morfológicas muy interesantes en cuanto a su elevado grosor, recalca García-Martínez. El investigador explica que en Europa hubo una transición de homínidos arcaicos hasta neandertales y en este proceso de «neandertalización» el cráneo fue adelgazando; el grosor del cráneo de un neandertal es de unos 8 milímetros y el de RVH-1 de casi 12.

Esto quiere decir que el fósil de Ruidera está más cerca de ser de un ejemplar de homínido arcaico que de un neandertal, pero ¿de qué especie? Según sus características parece que estaría más cerca del Homo heidelbergensis, pero aún es pronto para saberlo, admite García-Martínez, quien detalla que esto será la segunda parte del trabajo.

Para el científico, el hallazgo recuerda que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario complejo en el que coexistieron distintas poblaciones con historias evolutivas diferentes. Pero no solo. El descubrimiento, por primera vez, de «Rui» y otros restos fósiles humanos en esta zona avalan la importancia de la submeseta sur peninsular en la evolución, un lugar de los menos conocidos desde el punto de vista paleoantropológico.

La punta del iceberg

Si bien es la primera publicación de los detalles de un fósil, desde que empezaron las excavaciones en este yacimiento los paleontólogos han encontrado otros restos fósiles humanos, un mínimo de 72, y vestigios líticos, más de 120 piezas —no significa que todas sean útiles, hay 4 o 5 herramientas identificadas y el resto son lascas—.

El equipo sigue aún escudriñando todo este material, al igual que los más de 6.000 restos de animales hallados, entre los que predominan fundamentalmente restos de herbívoros, concretamente de una cabra de tamaño medio llamada hemitragus. También hay carnívoros, como león de las cavernas, lobo o lince.

«Lo más importante de este hallazgo es que no se trata de un fósil aislado. Forma parte de un conjunto mucho más amplio que estamos estudiando y que permitirá reconstruir con mucho más detalle la evolución humana en esta región», señala en un comunicado Carlos A. Palancar, del MNCN y otro de los codirectores.

Este fósil es solo «la punta del iceberg», concluye Sara Díaz Pérez, también codirectora del proyecto e investigadora de la Universidad de Wroclaw (Polonia), para quien Ruidera «seguirá proporcionando hallazgos de gran relevancia científica».