El Gobierno eleva a 48.300 los migrantes que han vuelto a Marruecos tras entrar de forma ilegal en Ceuta
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Más de 50.000 habían llegado a la ciudad autónoma y han muerto 57 personas por la avalancha. Debido a la oleada de migrantes, Italia ha suspendido el acuerdo de Schengen de libre circulación con España
31 jul 2026 . Actualizado a las 21:18 h.Nuevo día caótico en la ciudad de Ceuta. La ciudad autónoma, totalmente desbordada, vive los momentos más críticos de los últimos años después de que más de 50.000 inmigrantes, según el Ministerio del Interior, en su inmensa mayoría de origen magrebí -cerca de un 80 % siguiendo las primeras estimaciones de organizaciones humanitarias-, hayan cruzado la frontera, a nado y a pie, desde Marruecos en los últimos días La situación más crítica se dio este jueves a media mañana, cuando, según fuentes policiales, hubo «una auténtica avalancha humana». A falta también de un recuento oficial, esta marcha, en su mayoría de jóvenes de hasta 30 años, se ha saldado con la muerte de unas 41 personas —se suman a los 30 muertos encontrados hasta el miércoles en lo que iba de año en la costa ceutí. Ahora son ya 71, según los datos que maneja Europa Press—.
Según esa cifra (que el presidente de Ceuta eleva a 60.000), unas 300 personas por hora habrían cruzado la frontera tanto a nado como a pie. Equivale a más de la mitad de la población en Ceuta, cuyo censo tiene registrado a 83.600 habitantes. Sextuplica la crisis vivida por este mismo territorio hace cinco años, en el 2021, cuando más de 10.000 personas lograron cruzar la frontera, 5.000 en un solo día. Aunque parece que la situación, a primera hora de esta mañana, se ha ido relajando y que algunas personas, como también ocurrió en mayo del 2021, han decidido retornar de vuelta a Marruecos, todavía hay cientos de extranjeros que intentan llegar a territorio español. Todo ello pese a que tanto Marruecos como España han desplegado un amplio dispositivo policial y, en el caso del Gobierno de Pedro Sánchez, han mandado a cerca de 60 efectivos del Ejército para que apoyen a la Guardia Civil y Policía Nacional en sus labores.
Miles de inmigrantes han accedido desde este jueves a la ciudad autónoma a nado y también a pie bordeando el espigón que separa de Marruecos la ciudad autónoma. El Ejército ha colocado sus tanques en la puerta de acceso a Ceuta desde el espigón para impedir que se dispersen y redirigir a los inmigrantes hacia el Polígono del Tarajal, una zona repleta de naves. El flujo de entradas no se ha cortado a primera hora de este viernes, pero esta noche también han sido muchos los inmigrantes que han regresado voluntariamente al Tarajal para volver a Marruecos por su propio pie. Según el Ministerio del Interior, 48.300 personas ya han retornado a Marruecos. Una cifras que aumentarán a lo largo de la jornada, ya que las salidas de la ciudad autónoma se están produciendo a un ritmo muy alto, de 150 personas por minuto.
El Gobierno va a adoptar sobre la marcha una medida de urgencia para intentar contener las entradas ilegales a nado de migrantes a Ceuta procedentes de Marruecos. Ha sido el presidente Pedro Sánchez, en su comparecencia en la ciudad autónoma, quien ha anunciado este viernes que el Ejecutivo colocará boyas en el espigón a fin de crear una suerte de valla en el mar que permita las devoluciones «en caliente» de las personas extranjeras en situación irregular, el supuesto en el que el Tribunal Supremo las permite. Lo ha resumido el jefe del Ejecutivo: la pretensión, sobre la marcha, es «dar cumplimiento a la sentencia del Supremo y al menos crear una barrera de contención, una barrera física en términos al menos visuales, para que se pueda facilitar la repatriación en frontera».
Italia suspende unilateralmente el acuerdo de Schengen con España
La crisis migratoria en Ceuta ha traspasado las fronteras españolas y ha provocado duras críticas y respuestas desde varios países europeos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha suspendido este viernes el tratado Schengen con España unilateralmente —es decir, la libre circulación de ciudadanos—, mientras que la Administración de Donald Trump ha responsabilizado al Gobierno de Pedro Sánchez del repunte de las llegadas por sus «políticas de extrema izquierda» que ha hecho extensivas a otros lugares de Europa.
Los gobiernos de otros países, como Francia o Finlandia, también han exigido un mayor control sobre las fronteras nacionales. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha lamentado que España vaya «contra corriente» en cuanto a política migratoria y ha reprochado a Sánchez que «la regularización española tiene efectos sobre otros países europeos», además de su efecto llamada.
Deambulando por las barriadas
Los extranjeros siguen entrando durante la mañana de este viernes, pero no de manera descontrolada, como este jueves. Las autoridades quieren evitar que los inmigrantes se dirijan al centro de la ciudad y a las barriadas, donde desde ayer se encuentran durmiendo o deambulando. Los inmigrantes, marroquíes en su inmensa mayoría, caminan desorientados por las calles de toda la ciudad, sin saber adónde ir dado que en los centros de acogida no admiten nuevos ingresos.
El de adultos, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se encuentra saturado con más de mil residentes pese a tener 512 plazas. Además, en sus inmediaciones continúan llegando nuevas personas, ya hay más de un millar a la espera de ingresar. Los recursos del área de Menores están «colapsados» desde el miércoles, como informaron desde la Ciudad Autónoma. Han reabierto dos centros de acogida para hacer frente a la demanda, y trabajan para habilitar otros tantos.
Interior anunció que había acordado con Marruecos la devolución «lo antes posible» de «todos» los migrantes que habían entrado ilegalmente a Ceuta. Mientras, efectivos militares han sido desplegados en la frontera junto a la Guardia Civil y también para garantizar la seguridad en el conjunto de la ciudad autónoma.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha desplazado a Ceuta este viernes acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para seguir de primera mano la situación y participar en las reuniones de coordinación para atajar esta crítica situación. Todo ello mientras continúa, y se incrementa, la bronca política.
Y ahora, Melilla: cifran en «unas 400» las entradas de migrantes en la ciudad
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha cifrado en «unas 400 como mucho» las entradas irregulares de personas migrantes que se habrían producido este jueves en la ciudad autónoma, en medio de la crisis migratoria desatada en Ceuta. «Según las informaciones que poseo, no sé si habrán conseguido entrar sobre unos 300 o 400 como mucho», ha manifestado Imbroda en una entrevista en la cadena Cope en la cual ha considerado que la ciudad autónoma vive un «efecto simpatía» con respecto a «lo dantesco de Ceuta», aunque ha remarcado que «no tiene comparación».
Al hilo, el dirigente melillense ha explicado que en su ciudad se han producido intentos tanto por la vía terrestre, a través de dos puestos fronterizos, como por la marítima, por el Dique Sur. No obstante, destacando la actuación «ejemplar» de la Guardia Civil y de los cuerpos de Policía Nacional y Local, ha aseverado que «se ha contenido bastante bien». Asimismo, Imbroda ha reiterado que en los últimos dos meses se ha registrado un fuerte incremento del número de menores extranjeros no acompañados acogidos en la ciudad, habiéndose registrado un aumento del 80%, de acuerdo con cifras dadas por el propio presidente.
Dicho aumento lo ha achacado al «efecto llamada» que, ha defendido, se ha producido por cuenta de la regularización extraordinaria de migrantes por parte del Ejecutivo central y por la sentencia del Tribunal Supremo que prohibió el rechazo en frontera para migrantes que llegasen a Ceuta o Melilla a nado. La Delegación del Gobierno en Melilla ha informado de que la frontera de Beni Enzar permanece cerrada como consecuencia de un intento de entrada masiva registrado cerca de las 22.00 horas de este jueves, tanto por el principal paso fronterizo entre la ciudad y Marruecos, como por la zona del Dique Sur. Los planes pasaban por reabrirla a última hora, pero un nuevo intento de cruce por parte de medio millar de ciudadanos procedentes de territorio magrebí obligó a movilizar varios dispositivos policiales para intentar evitarlo. Según han informado fuentes presenciales a Europa Press, las fuerzas marroquíes habrían empleado gases lacrimógenos, mientras que en el lado español la Policía volvía a cortar el tráfico en la carretera de acceso a Beni Enzar y desviar la circulación. Una situación que provocó que la vuelta a la normalidad tuviese que demorarse hasta que estas personas hubiesen abandonado la zona.
El cierre afecta especialmente a los viajeros de la Operación Paso del Estrecho (OPE), todos ellos ciudadanos marroquíes residentes en distintos países europeos que se dirigían a su país de origen para disfrutar de las vacaciones de verano. Alrededor de 2.000 personas permanecen atrapadas en la frontera sin poder continuar su viaje y se espera que este viernes lleguen a Melilla más de 1.000 vehículos adicionales.