Judeline: «En verano sientes la necesidad de no querer dejar de ser joven nunca»
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Heterodoxa e inclasificable, ofrece el de 26 de agosto en A Coruña uno los últimos conciertos de su gira actual
31 jul 2026 . Actualizado a las 09:16 h.Besito es el título del nuevo single de Judeline, una canción de verano que glorifica la sensación de plenitud de ser joven. Pero también adelanta una nostalgia por esas sensaciones que se le escurren a uno entre los dedos sin que haya posibilidad de volver atrás. Se trata de un tema de tránsito hacia lo que vendrá más adelante por parte de esta artista que en el DNI responde al nombre de Lara Fernández Castrelo (Jerez de la Frontera, 2003) y que deslumbró con el disco Bodhiria (2024).
En su limbo sonoro, el folklore del sur de España y la electrónica de vanguardia se cruzan para contar una historia mística sobre la pérdida, el deseo y, una vez más, la juventud. Precisamente se encuentra dando los últimos conciertos de la gira. El penúltimo tendrá lugar en el ciclo A Coruña el 26 de agosto (Parque de Santa Margarita, 33 euros).
—¿Quería exaltar la juventud con «Besito»?
—Sí, totalmente. Quería transmitir esta cosa de la eterna juventud y de quedarte ahí para siempre. En verano siempre sientes esa necesidad de no dejar de ser joven nunca.
—Escuchándola veo esa celebración, pero también el miedo a dejar de ser joven.
—Sí, esto lo tengo todo el rato también, un poco. Es como un temor, porque cuando estás disfrutando tanto de algo en ese momento, te da miedo que lo vayas a echar de menos, ¿sabes? Es como si ya te estuvieras adelantando al añorar. Entonces, pues sí, va un poco por ahí.
—¿Un tema como «Besito» marca el rumbo de lo que será su futuro, sobre todo por el uso de sintetizadores y esa estética?
—Yo creo que es más bien una experimentación. No diría que va enfocada a una energía tan concreta, sino que es un experimento. Ahora mismo estoy probando con muchos sonidos, pero no creo que defina una nueva estética completa; «Besito» es un tema muy único por sí solo.
—«Bodhiria» tiene ya dos años. ¿Lo siente como algo de su pasado o lo ve como algo presente, que aún está vivo?
—Ya está terminando. Me estoy despidiendo un poco de esta era. Estoy emocionada por esta nueva etapa y por lo que vaya a ser la próxima gira, que aún no sé cuándo será. La estoy cerrando con un poco de pena, pero feliz también por todos los conciertos tan chulos que hemos dado y por todo lo que ha crecido el proyecto desde que salió el álbum.
—Dice que para las mujeres la industria musical apenas ofrece el camino de la diva pop. ¿Usted cómo se siente?
—Mola encontrar un punto medio. Respeto muchísimo el pop y la figura de las divas, que para mí han sido muy inspiradoras. De hecho, soy lo que soy gracias a ellas. Sin embargo, a veces da la sensación de que es la única clave del éxito, y eso resulta frustrante. Hace que te replantees qué otras vías existen para triunfar. Yo estoy descubriendo cuáles son las mías, no lo tengo del todo claro todavía.
—¿Se siente en un estado de indefinición o tiene claro el camino?
—Creo que siempre estoy abierta a la incertidumbre. En más, me gusta no tenerlo todo muy claro. Por ahora estoy disfrutando del camino y permitiéndome descubrir a dónde me lleva, viendo qué me gusta y qué no.
—¿De pequeña quería ser Lady Gaga?
—Bueno, de niña me gustaba mucho [risas]. Era un poco el referente que tenía, sí.
—¿Qué le atraía de Lady Gaga?
—Era muy explosiva, con una estética superinnovadora y una presencia muy fuerte. Siempre fui muy fan de ella. Me pasaba horas viendo sus videoclips en bucle en YouTube. Me fascinaba.
—La escuché hablar sobre la relación tóxica con el éxito y esa presión que existe hoy con las cifras, las reproducciones o colgar el cartel de «sold out». ¿Cómo se maneja usted con esa cultura de la inmediatez?
—Bueno, bien, dentro de lo que cabe. A veces sí que me frustro un poco, pero sé que las cosas se darán cuando se tengan que dar, esto es un proceso lento. Tengo la suerte de poder vivir de la música, y con eso por ahora me basta.
—El concierto que va a dar es una actuación independiente en medio de la vorágine de festivales. ¿Es más especial por ello?
—Sí, la verdad es que me hace mucha ilusión este tipo de conciertos, porque la gente que viene compra la entrada intencionadamente para me ver a mí. En los festivales puede aparecer gente que no te conoce, que también es muy bonito, pero aquí sé que es público que de verdad tenía ganas de verme en Galicia, y eso me apetece un montón.
—Al margen de las suyas, ¿hay alguna canción de esta época a la que le tenga un cariño especial?
—A mí me gusta mucho Mediterráneo, de Serrat. Para mí es la canción del verano por excelencia. La que pongo siempre cuando voy a la playa o estoy con mis amigos y la que me hace romantizar totalmente esta época tan especial del año.