El fin del formato físico desata una huelga de consumo contra PlayStation
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La comunidad fija siete días de desconexión total del 23 al 30 de agosto
05 ago 2026 . Actualizado a las 10:23 h.Años de malestar soterrado en diversos foros de debate y espacios de opinión han terminado por consolidarse en una acción colectiva de protesta de alcance internacional. La comunidad de usuarios de PlayStation ha sido convocada a apagar sus dispositivos entre el 23 y el 30 de agosto como muestra de rechazo a la línea estratégica que ha emprendido Sony Interactive Entertainment. La causa determinante de esta movilización ha sido la confirmación de que la entidad planea erradicar la distribución de videojuegos en soporte físico para el año 2028, un paso que culmina la transición obligatoria hacia el entorno puramente digital. El movimiento impulsado por DoesItPlay? —colectivo centrado en la conservación del soporte físico— busca paralizar durante siete días cualquier inicio de sesión, partida en red o transacción económica en el ecosistema de la marca. La protesta responde también a agravios acumulados como el cierre de estudios históricos como Bluepoint Games, el abandono de PlayStation VR2 o la cancelación de eventos presenciales.
Desde la organización precisan que la huelga, bautizada bajo la etiqueta #PSBlackout, busca evidenciar el malestar de la comunidad en las métricas de actividad diaria de Sony sin asfixiar a los desarrolladores independientes. Las cifras oficiales del sector reflejan una transformación incuestionable. Según el último Anuario de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), el canal digital abarca ya casi el 62 % de la facturación en España. Sin embargo, esta hegemonía evidencia consecuencias contundentes sobre el modelo tradicional: la venta de segunda mano cayó más de un 40% en el mercado nacional en el último ejercicio, lo que merma la competencia minorista y aboca al usuario a licencias temporales expuestas al control absoluto de la plataforma.
La posición de la Fundación Museo Galego do Videoxogo (MUVI) se alinea con las demandas centrales de la movilización. Jacobo Martínez, cofundador de la entidad, advierte de que el fin del soporte físico «afonda nun modelo no que as persoas usuarias perden capacidade para conservar, prestar, revender ou doar os videoxogos que adquiren e no que o acceso futuro ás obras depende da continuidade dunha tenda, dunha conta e duns servidores privados».
El reto de la preservación
Parte de la comunidad considera que la erradicación del disco no solo reduce la autonomía del comprador, sino que golpea de lleno la labor de conservación histórica. Aunque Martínez admite que la supresión del soporte tangible no exime de ciertos condicionantes técnicos, advierte que su desaparición «dificulta o traballo de museos, bibliotecas e arquivos». El cofundador del MUVI es consciente de que una huelga de siete días no revertirá la estrategia de un gigante tecnológico, pero defiende el valor de la movilización para dar visibilidad a «un problema estrutural que require compromisos concretos e duradeiros».
Asimismo, el responsable del museo enfatiza que este repliegue hacia entornos cerrados responde a una tendencia generalizada entre los grandes fabricantes de consolas, cita explícitamente los movimientos de Nintendo, Microsoft y Sony, y remata: «A innovación tecnolóxica e a evolución dos formatos non poden construírse sobre a perda de dereitos das persoas usuarias».
En el plano legal, aunque Europa evalúa nuevas normas sobre el juego digital y España tramita límites a las compras en red, los organismos comunitarios han rechazado frenar esta transición comercial del videojuego.