Colas de hasta 90 minutos y controles aleatorios en los aeropuertos italianos tras la suspensión unilateral de Schengen
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Los sindicatos policiales del país transalpino advierten de que la medida podría «paralizar el funcionamiento» de los aeródromos de este Estado
07 ago 2026 . Actualizado a las 21:08 h.«Estamos encantados de irnos de vacaciones a Barcelona. Y si el Gobierno no nos deja volver a Italia, pues nos quedaremos en España». Así bromeó una joven pareja que este martes por la tarde iba a coger un vuelo a Barcelona desde el aeropuerto de Venecia, uno de los principales del país transalpino con casi 12 millones de pasajeros gestionados el año pasado. Bromas aparte, desde que el Gobierno liderado por Giorgia Meloni suspendió unilateralmente Schengen con España por la crisis migratoria de Ceuta (sin tener en cuenta que Ceuta no forma parte del espacio de libre circulación), las cosas se han complicado un poco para los italianos que regresan de España y para los turistas españoles que quieren viajar a Italia. El país transalpino es un destino que gusta a muchos turistas, tanto de España como del resto del mundo (Jennifer López, por ejemplo, acompañada de sus dos hijos, acaba de visitar Venecia donde dio un paseo en góndola).
Según los medios de la región del Véneto (nordeste), las colas para quienes aterrizaron en Venecia desde Madrid, Bilbao y Barcelona llegaron a los 90 minutos estos días: los viajeros procedentes de España fueron derivados a la zona fuera del espacio Schengen, al igual que los chinos o los brasileños. «Para atacar al Gobierno socialista español y hacerle un favor a Trump, Meloni hace todo esto, en teoría, para defender las fronteras. ¿De quién? ¿De los españoles que quieren tomarse un spritz en la plaza de San Marcos?», pregunta un empresario del Véneto que prefiere no revelar su nombre pero se define como «un buen amigo de España».
Eso sí, la situación no es igual en todas partes. Tal y como informó Abc, por ejemplo, en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, solo se controlan algunos vuelos. Al parecer, las personas que llegan desde España pueden encontrarse con una situación totalmente normal o con un control en dos fases. En primer lugar, tras el aterrizaje, la tripulación del avión les aconseja que tengan a mano sus documentos personales por si las autoridades se los solicitan. A continuación, tras la puerta de desembarque, la policía de fronteras solicita la documentación a algunos pasajeros, de forma aleatoria. Si se trata de ciudadanos españoles o de la UE, pueden pasar como de costumbre, mientras que si proceden de países terceros son trasladados a otra zona donde se les solicitan más datos.
A la policía tampoco le ha gustado la decisión del Gobierno italiano, que Meloni calificó de «una medida extraordinaria, adoptada para proteger la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestra Nación». Según una nota de la secretaría del sindicato policial Silp Cigl, «el restablecimiento temporal de los controles fronterizos con España durante todo el mes de agosto, ordenado por el Ministerio del Interior, podría paralizar el funcionamiento de los aeropuertos y puertos nacionales y suponer una pesada carga para los agentes de la Policía estatal». En la nota, se señala también que imponer controles específicos a la entrada y continuos trámites burocráticos en el mes de mayor afluencia de pasajeros «supone un enfoque ilógico e insostenible».