La «nave fantasma» de SpaceX impacta y deja un cráter de 20 metros de diámetros en la Luna
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Un cohete Falcon 9, a la deriva desde hace algo más de un año, ha chocado contra el satélite de la Tierra a 8.700 kilómetros por hora
06 ago 2026 . Actualizado a las 19:01 h.La Luna tiene una nueva cicatriz desde el miércoles a las 8.42 hora peninsular. Un cráter de casi 20 metros de diámetro abierto por el impacto de un cohete fantasma de SpaceX, la empresa de Elon Musk. El dispositivo, fuera de control desde hace años, ha caído sobre la superficie lunar a una velocidad estimada de 8.700 kilómetros por hora, según han calculado distintos equipos de astrónomos.
El cohete que se ha estampado es la etapa superior de un Falcon 9, un cohete lanzador, una pieza de unas cuatro toneladas que quedó vagando por el vacío entre la Tierra y su satélite tras cumplir su misión. Pertenecía a un lanzamiento realizado en enero del 2025 que permitió desplegar el módulo de aterrizaje Blue Ghost One, de la empresa estadounidense Firefly Aerospace, como parte de la iniciativa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA, un programa de servicios comerciales para transportar cargas científicas y tecnológicas a la superficie lunar.
La nave viaja identificada en los catálogos orbitales como 2025-010D y ha acabado chocando atraída por la gravedad lunar cerca del cráter Einstein, de 181 kilómetros de diámetro, situado en el extremo occidental de la cara visible de nuestro satélite. En un vídeo publicado en X, la NASA calificó el hecho como un evento seguro y sin riesgo para la Tierra ni para las misiones que operan en la Luna.
Según explicó la agencia espacial estadounidense, el impacto se produjo debido a una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales que modificaron la trayectoria del objeto. «La NASA no planeó deliberadamente que esta etapa superior impactara contra la Luna», explicó una portavoz de la agencia en el vídeo, que señaló que este tipo de eliminación de hardware es una práctica aceptada dentro de las operaciones lunares. «Esto es en realidad un método seguro para deshacerse de equipos en órbita lunar baja», indicó. La agencia añadió que algunos operadores de misiones eligen terminar sus operaciones haciendo que sus equipos impacten contra la superficie lunar porque «es una estrategia predecible y rastreable para la eliminación de hardware al final de su vida útil».
El impacto no representa absolutamente ningún peligro para nadie en la Tierra ni para ningún equipo que se encuentre en la Luna, señaló la NASA. «Los científicos están ansiosos por estudiar este evento de impacto, ya que puede ayudarnos a comprender mejor cómo rastrear cosas como esta en el futuro», afirmó. La Luna funciona como un «laboratorio natural para estudiar procesos que ocurren en todo el sistema solar», debido a que carece de atmósfera y su superficie permanece estable durante largos períodos. El estudio de este tipo de impactos permite a los científicos analizar la formación de cráteres, un fenómeno que ocurre en distintos cuerpos del sistema solar.
«Al hacer impactar un objeto de tamaño conocido a una velocidad conocida contra la superficie lunar, esto puede ayudar a los científicos a comprender el proceso de formación de cráteres por impacto y qué tipo de cráter resulta de un impacto de ese tamaño», explicó. La agencia recordó que la Luna ha recibido impactos de manera constante durante sus aproximadamente 4.000 millones de años de historia. «Meteoritos, asteroides, cometas y otros objetos golpean la Luna todo el tiempo», indicó.
Además, la NASA señaló que los astronautas de la misión Artemis II observaron este año durante su sobrevuelo lunar varios fenómenos de impacto. Entre ellos destellos de impactos activos, o cráteres formándose en la superficie lunar, durante las pocas horas que duró su sobrevuelo, indicó la agencia.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el problema de la basura espacial. Esta etapa de Falcon 9 cumplió su función hace más de un año, pero no fue retirada y acabó en una trayectoria que la ha arrastrado a la Luna. Es un recordatorio de que la exploración espacial genera residuos que no siempre terminan donde deberían, y de que su seguimiento sigue siendo uno de los grandes retos de la actividad orbital contemporánea, que también habrá que tener en cuenta a la hora de establecer bases habitadas en la Luna.