Muere a los 67 años Víctor Coyote, el pionero que llevó el rock de la Movida hacia los ritmos latinos

Javier Becerra
Javier Becerra REDACCIÓN / LA VOZ

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Víctor Coyote
Víctor Coyote Elena Vázquez

Se encontraba en Segovia, adonde se había desplazado para contemplar el eclipse. Fue hallado inconsciente en una carretera del municipio de Marugán por la que circulaba en bicicleta

13 ago 2026 . Actualizado a las 20:12 h.

El músico Víctor Coyote ha fallecido súbitamente este jueves a los 67 años. Tal y como informa la agencia EFE, el artista se encontraba en Segovia, provincia a la que se había trasladado para contemplar el eclipse solar. A primera hora de la mañana había salido a montar en bicicleta cuando, poco antes de las diez, el servicio de emergencias 112 de Segovia recibió un aviso desde el municipio de Marugán informando del hallazgo de un hombre inconsciente en la carretera. Hasta el lugar del accidente se movilizaron agentes de la Guardia Civil y un helicóptero sanitario de Sacyl, que nada pudieron hacer por salvar su vida.

Con su partida, Víctor Coyote deja tras de sí el legado de una de las mentes más libres, polifacéticas e inclasificables de la cultura pop española de las últimas décadas. Músico, diseñador, ilustrador, cineasta y actor, el creador nacido en Tui en 1958 fue un artista polifacético que prefirió siempre la independencia creativa frente a las exigencias de la industria.

Un espíritu libre en las carreteras secundarias del rock español

En el hervidero multicolor de la Movida Madrileña, hubo una formación que decidió trazar una insólita línea desde el rockabilly a los ritmos latinos. Eran Los Coyotes y, con el elepé Mujer y sentimiento (1985), se erigieron como una (aún más) rara avis en un lugar donde la diferencia y esa modernidad que miraba a Europa eran la norma. Al frente se encontraba Víctor María Aparicio Abundancia, quien desde finales de los setenta se hacía llamar Víctor Coyote. Aquel tudense que se fue a Madrid a estudiar Psicología y terminó en Bellas Artes prefirió apuntar al otro continente para poner en un mismo plano el rock español y la música del Caribe. Obtuvo una mezcla de la que luego otros tirarían, cosechando más suceso que él. Radio Futura es el ejemplo más claro. Seguridad Social, otro.

Sí, Víctor Coyote fue un pionero y un artista que funcionó por libre en las carreteras secundarias de la música española, armado siempre de una mezcla de humor, humildad y autoaceptación ante lo escurridizo del éxito. «Sigo siendo un matado», decía en La Voz en una entrevista en el año 2000. «Preferiría solo estar de moda en Galicia, así cuando fuera a Madrid descansaría», añadía riéndose. Veinticuatro años después, en la contraportada de este periódico, hablaba de su banda: «Los Coyotes es un grupo bastante desconocido, que hoy no lo conoce nadie. No creo que haya significado mucho». Así resumía la trayectoria del grupo que siguió explorando el funk, la electrónica, la música brasileña y la africana con Las calientes noches del barrio (1987), De color de rosa (1988), Puro semental (1989) y Tocando sus éxitos (1991).

Los Coyotes se disolvieron en el año 1992. Ahí empezó una carrera en solitario que su promotora, El Volcán Música, definía acertadamente como «la incoherencia musical más coherente». Con menos pirotecnia que otros artistas del alambre y los híbridos imposibles, firmó álbumes que tienen todo eso que buscan quienes persiguen sorpresa, riesgo y pegada popular. Lo bueno, dentro (1995) mira a Brasil y su tema Jaguarundi terminó siendo la sintonía de la Vuelta Ciclista a España; Lucha de migajas (1999) apostó por la electrónica, las máquinas y el ruido experimental; De pueblo y de río (2014) se centró en las canciones de carácter popular; y Las Comarcales (2020) hizo todo un festín de cumbia, salsa, rock, funk latino y todo lo que había a su alcance. En medio, una nota que lo conecta sentimentalmente con los que fueron niños en los noventa: sus colaboraciones con el programa Xabarín Club, donde cantaba Pode ser vestido de astronauta gafapasta.

El artista renacentista de la Movida

La trayectoria de Víctor Coyote no se reduce a la música. El hombre renacentista de la Movida le dio a todo: diseñador gráfico, pintor, autor de cómic, ilustrador, escritor, realizador de documentales y videoclips y, ocasionalmente, actor. Esta faceta poco conocida la desarrolló en ¡Átame! (1989) de Pedro Almodóvar. También en Justino, un asesino de la tercera edad (1994), Matías, juez de línea (1996) y Atilano, presidente (1998), de La Cuadrilla. Dirigió los documentales Traballadores de contrabando (2007), Só concertinas (2007) y Afranio (2008) y, entre otros, puso su firma a un videoclip mítico en la música española: La milonga del marinero y el capitán, de Los Rodríguez, un grupo que se apunta también como su discípulo.

Brilló en la ilustración, el dibujo y el cómic En los ochenta participó en la revista Madriz y posteriormente colaboró en las publicaciones colectivas El ojo clínico (1996), Mr. Brain (1997), La historia del blues (2000) y M21 Magazine (2018).  En lo literario, además de ilustrar varios cuentos infantiles, publicó obras como Cruce de perras y otros relatos de los 80 (2006), con historias ambientadas en el universo de la Movida. En el 2024 publicó El cóndor y la caníbal, novela gráfica coeditada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y Astiberri con motivo de una exposición sobre memoria colonial.