El gasoil bajará diez céntimos a partir de septiembre, pero la gasolina subirá cinco

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

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Un consumidor reposta carburante en una gasolinera española.
Un consumidor reposta carburante en una gasolinera española. Mariscal | EFE

Llenar un depósito de diésel cuesta 21 euros más que hace un año, y el litro de la de 95 octanos supera los 1,7 euros, una barrera que no sobrepasaba desde el inicio de la guerra en Irán

14 ago 2026 . Actualizado a las 13:11 h.

Calcula la DGT que este agosto se producirán 54,4 millones de desplazamientos de largo recorrido por las carreteras de nuestro país. Pero, para aquellos que tienen la fortuna de poder escaparse estos días y poner tierra de por medio con sus quehaceres laborales, no es oro todo lo que reluce. Acercarse a una gasolinera es todo un dispendio para las economías familiares, que se topan con unos precios que no se veían desde el inicio de la guerra de Irán.

Precisamente, el encarecimiento que ha experimentado el diésel en las últimas semanas obligará al Gobierno a activar la cláusula de salvaguarda del escudo anticrisis que puso en marcha a raíz del conflicto en Oriente Medio para frenar la escalada del combustible. El pasado marzo, el Ejecutivo central aprobó un recorte temporal del IVA de los carburantes con el objetivo de mitigar el golpe de la subida del petróleo. A este tijeretazo sumó una reducción del impuesto sobre hidrocarburos en el gasoil y la gasolina sin plomo. Pero, a medida que avanzaba el calendario y parecía que la fiebre estaba contenida en los surtidores, se decretó una desescalada a comienzos de julio, con una rebaja progresiva del alivio fiscal entre julio y septiembre, para volver a la imposición habitual a partir de octubre. Eso sí, el Gobierno se guardó un as en la manga: en caso de que los precios se descontrolasen de nuevo, las ayudas podrían volver a incrementarse.

Ayer mismo, los datos del IPC atestiguaban lo que ya se venía rumiando desde hace unas semanas: el precio del gasoil, desbocado, subió un 15,7 % en julio con respecto al mismo mes del año pasado. Y ese porcentaje es de vital importancia, porque el Ejecutivo había fijado que, en caso de que el combustible escalara por encima del 15 % en el séptimo mes del año, la rebaja fiscal sobre el impuesto de hidrocarburos volvería a situarse en septiembre en 20 céntimos euros (frente a los 10 céntimos que se aplican ahora y los 5 que estaban previstos en septiembre). La inflación ha dado al traste con esta desescalada, y el diésel arrancará el 1 de septiembre con una pequeña rebaja de 10 céntimos con respecto al precio de agosto.

Pero la alegría no llegará a quienes conducen un coche propulsado por gasolina. Porque este combustible sube, por descontado, pero no con tanta fuerza. En términos interanuales (comparando julio de este año con el del 2025), hoy, llenar el depósito con este carburante cuesta un 7,3 % más, por debajo de esa barrera del 15 % fijada por el Gobierno.

Por ello, la gasolina sí que seguirá la senda prevista para la retirada del alivio fiscal, y en septiembre la bonificación quedará reducida a tan solo cinco céntimos por litro, la mitad de la actual, por lo que seguirá encareciéndose, mientras el diésel se abarata.

Para Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua, bajar los impuestos no es la mejor solución y, ante una situación enquistada desde marzo, piden que se tomen medidas de calado y se topen precios. «Esto es simplemente un mero maquillaje fiscal», criticó el experto, quien incidió en que la medida «no garantiza que las estaciones de servicio lo repercutan directamente a los precios que cobran a los consumidores».

En agosto, mucho más caras

Con todo, el Gobierno tendrá en cuenta los datos de julio, que son los últimos certificados por el INE para su estadística de inflación.

Pero, en agosto, la escalada en los surtidores se ha acentuado. Según los últimos precios, recabados ayer en portales especializados, el litro de diésel se dispensaba ayer, a las puertas de otra de las grandes operaciones salida del año, a 1,835 euros, lo que supone un encarecimiento superior al 30 % con respecto a la víspera del puente de la Asunción del año pasado. Por aquel entonces, llenar un coche medio con un depósito de 50 litros suponía un desembolso de algo más de 70 euros. Ahora, repetir el gesto exige abonar 91,75. Si el Ejecutivo tomase una decisión sobre las ayudas a la gasolina con los precios actuales, la decisión también sería diferente. Porque el litro de la de 95 octanos cuesta en la actualidad casi un 16,5 % más que hace un año, rebasando esa cota fijada en el 15 % para la revisión de la fiscalidad.

Con estas cifras, la factura sube de manera importante. Si hace un año llenar un depósito de 50 litros de gasolina requería una inversión superior a los 73,5 euros, ahora el tique final será de algo más de 85 euros.