La gran sequía europea en imágenes: cuando la atmósfera se convierte en una esponja

Adrián Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

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Un bloqueo meteorológico y el calor extremo disparan una crisis hídrica que ralentiza la economía y amenaza con repetirse cada verano

02 sep 2026 . Actualizado a las 14:02 h.

Una combinación de bloqueo anticiclónico y temperaturas récord ha sumido a buena parte de Europa en una crisis sin precedentes. La falta de precipitaciones y el desplome histórico en el caudal de las principales cuencas del continente han dejado de ser un problema episódico para convertirse en un fenómeno estructural. La crisis condicionará los próximos veranos tras dejar una huella devastadora en el suministro de agua, la agricultura, el comercio fluvial y la generación de energía, con un coste que podría superar los 50.000 millones de euros.

El muro atlántico que frenó las borrascas

El origen de la situación se remonta a finales de marzo, cuando el anticiclón se desplazó de las Azores hacia el norte, levantando una barrera en el Atlántico que bloqueó el paso de los frentes habituales hacia el Reino Unido, la fachada atlántica y el centro del continente. Apenas han cruzado depresiones aisladas con tormentas irregulares e insuficientes para recargar las reservas subterráneas. Aunque la Península Ibérica comenzó la primavera con margen gracias a un invierno húmedo, un verano abrasador y récord en temperaturas ha desgastado con rapidez los embalses en España y Portugal.

El efecto esponja que secó el terreno

A la falta de lluvia se le suma el impacto de las continuas olas de calor a través de la evapotranspiración. Una atmósfera progresivamente más cálida funciona como una esponja capaz de extraer la humedad del suelo y de las plantas a gran velocidad. Este proceso afecta de forma invisible pero severa al terreno, alterando ecosistemas enteros y provocando un deterioro en la biodiversidad vegetal y animal que antecede al secado total del paisaje.

Logística encallada y parón energético

El descenso drástico en los caudales de los grandes ríos continentales ofrece estampas insólitas. El Rin registra niveles mínimos a su paso por Alemania que obligan a los buques de carga a reducir drásticamente su volumen de transporte o trasladar las mercancías al tren y la carretera. En el centro y este de Europa, el desplome en cauces como el Danubio o el Vístula ha obligado a desconectar turbinas y reactores en centrales eléctricas y nucleares de Hungría, Rumanía y Polonia debido a la falta de agua para la refrigeración.

Restricciones cotidianas 

Las consecuencias de la sequía condicionan la rutina de millones de ciudadanos en países habitualmente lluviosos como Reino Unido, Francia o Bélgica, donde se aplican vetos al uso de agua, cortes de suministro en municipios rurales y restricciones de riego. En el campo, las pérdidas agrícolas se cuentan por miles de millones debido al hundimiento de las cosechas de cereales, maíz, arroz y soja.