El cántabro, que ha cumplido su sueño de ser presentador, empezó poco a poco en redes y ahora funciona casi como un verificador de los temas del corazón para la gente joven. «Muchos miden tu número de seguidores a la hora de tratarte. Es lo que peor me parece», confiesa
22 ago 2026 . Actualizado a las 13:26 h.Javi Hoyos (Santander, 1990) se quitó el «de» de su apellido para quedarse con el Hoyos a secas porque le sonaba mejor. Su: «¡Oh, Dios mío! Sígueme para más salseo» es la muletilla con la que ha conseguido conquistar al público joven de TikTok mientras los mantiene informados de las últimas novedades de los amores y desamores de influencers y famosos. Después de pasar por programas como Socialité, el cántabro está cumpliendo ahora el sueño de estar al lado de Anne Igartiburu para presentar D´Corazón en TVE.
—¿Cuánto vale ahora mismo tu agenda de contactos?
—No sabría decirte, pero no me convendría perderla [risas]. Son contactos que me ha costado mucho hacer. No podría ponerle un valor económico, pero hay gente muy potente que gracias al salseo me he ido ganando su confianza. Ahora tengo acceso directo a ellos para poder confirmar o desmentir las informaciones.
—¿Y cuántos mensajes puedes recibir al día en Instagram con información?
—Dependiendo del día o del tema varía muchísimo. Por ejemplo, cuando sale algo de Lamine Yamal e Inés García, Aitana y Plex o Lola Índigo e Illo Juan, puedo estar recibiendo casi 1.000 mensajes por minuto, es una barbaridad. Me empiezan a escribir en masa para avisarme y contármelo, yo lo agradezco un montón. A veces me peta el Instagram de tal forma que no puedo llegar a verlos ni a hacer nada en la aplicación, se me bloquea. En un día normal, lo habitual son unos 20 o 30 mensajes cada media hora.
«Cuando sale algo de Lamine Yamal e Inés García o Aitana y Plex, puedo estar recibiendo casi 1.000 mensajes por minuto, es una barbaridad»
—¿Cuesta mucho ganar la batalla al algoritmo?
—Es una batalla diaria, da igual el número de seguidores que tengas. Podrás comprobar que hay famosas que tienen más de 100.000 y les han caído las estadísticas y las visitas. Lo que siempre digo es que, al mismo tiempo, lo bueno y lo malo de las redes es que cada día es nuevo para todo el mundo. Al final, lo que triunfa y lo que te posiciona es la constancia de estar todo el rato ahí. Yo no tengo vacaciones y ahora en verano es cuando más publico, porque la gente está más aburrida y quiere entretenerse por las noches y saber qué pasa. Encima ocurre de todo, porque en esta época hay más fiestas.
«Yo no tengo vacaciones y ahora en verano es cuando más publico. La gente está más aburrida y quiere entretenerse por las noches y saber qué pasa»
—Se suele escuchar entre la gente joven: «A ver si Javi Hoyos ha subido algo». Ahora funcionas casi como un verificador para ellos, no sé si tú también lo notas...
—Yo noto que el público reclama eso, me piden que les intente dar la veracidad de las cosas. Por eso ahora siento mucha más responsabilidad cuando expreso algo que puede ser una teoría o doy una noticia que la he contrastado y que tengo la certeza de que lo que estoy contando es real. Sé que hay mucha gente que confía en que lo que vaya a contar sea así y que no meta la pata. Al final, ahí también tienes mucha presión. Imagínate cuando dos famosos vuelven, rompen o se están conociendo. Hay veces que te mienten porque no les interesa que se conozca esa parte de su vida y no les apetece en ese momento. Entonces, ahí es un poco la situación que se vive...
—Pero a ti te han llegado a ofrecer dinero por borrar un vídeo...
—Ahora que ya lo he dicho en algunas entrevistas, la gente sabe que no acepto dinero. Pero antes... Aun así, hace poco recibí un mensaje de una persona preguntándome cuánto dinero me tenía que pagar para que borrara uno. Yo les explico que no lo borro o no lo subo en base a que alguien me pague, sino a lo que yo creo o a mi criterio. Aun así, ahora todo va muy rápido, cualquiera lo coge y lo vuelve a subir.
—También suele haber comentarios diciendo que los borras porque las «influencers» te lo piden. El último caso, uno de Marina Barrial...
—El otro día borré un vídeo de Marina Barrial porque me di cuenta de que la que salía no era ella. La gente estaba vendiendo como que era Marina Barrial en esas imágenes y no. Luego me enviaron otro vídeo en el que sí salía ella con Álex Baena. La información de que ambos habían coincidido de fiesta en una discoteca la di igualmente porque sé que ha pasado, pero lo eliminé porque esas imágenes no eran las correctas y no tenía sentido estar diciendo que eran ellos cuando no lo eran.
—¿Qué opinas cuando os comentan que antes erais más duros con los famosos y los «influencers» y ahora sois más tibios porque así os podéis relacionar mejor con ellos?
—Yo no leo a la gente, pero si esa persona que pone ese comentario conociese al famoso realmente, le cambiaría incluso la manera de ponerlo. Porque cuando tú estás desde tu casa haciendo vídeos sin ver a las personas, hay momentos en que las ves como personajes y las deshumanizas. En cambio, cuando coincides en eventos o en entrevistas con ellos y terminas teniendo trato, eres consciente o percibes que está sufriendo o que no está sobrellevando bien el hate que ha generado alguno de tus contenidos. Por eso cambias la manera de contar las historias. Evidentemente, si es noticia hay que contarlo, pero voy a intentar hacerlo de otra manera para no provocar ese hate masivo que hay ahora en las redes sociales de destrozar y hundir a alguien. Es heavy lo que está pasando.
—¿Sale muy barato meterse con alguien en redes?
—Muchísimo. La gente desde una cuenta falsa se pone a escribir comentarios sin parar y ya está. Lo hemos visto con muchos personajes últimamente. Es muy fácil decir: «Venga, vamos a darles caña y, como no hay otro tema, vamos a destrozarlos aunque sea con mentiras haciéndolas virales».
—¿Crees que el mundo de las redes puede llegar a un momento en el que se acabe o que explote?
—Esto es como decir que la radio, la tele o las plataformas digitales se acaban. Yo empecé a crear vídeos en YouTube con 16 años y ahora tengo 35. Veinte años después, sigue vivo y, de hecho, ahora se ha fortalecido. Creo que no va a morir lo de las redes porque es una nueva manera de comunicación y existirá TikTok, Instagram o se cambiarán esas plataformas y surgirá una nueva, pero se van a quedar. Lo que cambiará será la forma de interaccionar con ellas o las herramientas de protección.
—¿A qué te refieres?
—Está muy bien que tú expreses tu opinión y que digas que algo no te ha gustado, pero no está bien que alguien pueda insultarte o amenazarte sin ningún castigo ni sanción, que después yo lo denuncie y que la aplicación me diga que no ha detectado ningún tipo de infracción en el comentario. La gente por la calle no te va insultando, en la redes no se puede permitir.
—Con tantos perfiles del mismo estilo, ¿cómo conseguiste diferenciarte?
—Fue algo que surgió de manera natural, con mi forma de hacer vídeos y mostrando mi personalidad real, porque cuando yo le cuento cosas a mis amigos soy así. Lo que hice fue pasármelo bien contando los salseos y hacerlo incluso como si fuese un evento deportivo, porque a mí me hacía mucha gracia como en El chiringuito narraban algunas noticias. Yo decía: «¡Es que esta emoción se tiene que trasladar al mundo del corazón!». Al final, un beso es algo que nos emociona a todos.
«A mí me hacía mucha gracia como en "El chiringuito" narraban algunas noticias. Yo decía: "¡Es que esta emoción se tiene que trasladar al mundo del corazón!"»
—¿No te importa que te copien?
—Eso está bien, porque todos copiamos algo, sobre todo, cuando uno está comenzando. Yo cuando empecé también copiaba a la gente que tenía como referente. Lo que está claro es que hay un método que se establece y que el público compra y demanda, entonces el resto nos inspiramos en ese método. Si ahora ha funcionado la manera en la que yo cuento las cosas y hay una persona que lo hace igual, no lo considero una copia.
—¿Crees que a día de hoy está menos denostado decir que te gusta el salseo?
—Yo veo que chavalitos y chavalitas jóvenes me dicen que les gusta el salseo. Supongo que los tiempos han cambiado y que han aceptado que todos somos cotillas y a todos nos gusta saber cosas. Me alegra, porque antes lo consumían, pero no lo decían y ahora no tienen problema en contarlo.
«Antes, los jóvenes consumían salseo, pero no lo decían. Ahora no tienen problema en contarlo»
—¿Hubo alguien que antes te haya tratado de una forma y, ahora con la fama, te haya tratado mejor?
—Sí. Evidentemente, tú lo notas. Mucha gente mide el número de seguidores que tienes a la hora de tratarte y eso es lo que peor me parece, porque no puedes evaluar a una persona por eso. La cantidad de seguidores varía, esto te lo tienes que trabajar cada día. El público es muy exigente, tienes que renovarte constantemente y traerles temas, por eso no duermo. Quiero que sientan que les estoy acompañando en todas las fases de su vida. La gente que te valora por el número de seguidores para mí no vale nada.
—Ahora presentas D´Corazón. Supongo que de pequeño lo verías...
—Es un sueño cumplido. Lo que más me emociona es mi padre, porque él me ve y está orgulloso de mi trabajo. Él veía siempre a Anne Igartiburu y, de pronto, al verme a mi con ella dice: «Pues mi hijo debe estar haciendo las cosas bien si está sentado a su lado». Eso me llena de ilusión, porque es una manera de sentir que he cumplido un sueño, que era presentar un programa de televisión.
«Mi padre, al verme junto a Anne Igartiburu dice: "Pues mi hijo debe estar haciendo las cosas bien si está sentado a su lado". Eso me llena de ilusión»
—Hasta lo paran por Santander...
—Sí, sí [risas]. Cuando va a la farmacia o al banco y ven que se llama Javier de Hoyos le dicen: «Uy, ¿no serás...? Y él les dice: «Hombre, ¡es mi hijo!». A mi padre le hace gracia y hasta se ha descargado TikTok porque me decía: «¿Pero qué es lo qué haces ahí?». Y yo le contestaba: «Pues algo muy distinto a lo de la tele». De todas formas, yo en redes me he puesto Javi Hoyos y él me echa la bronca por haberme quitado el «de», pero es que es más pegadizo. Prefiero que la gente me ponga en todos los lados «Javi Hoyos» porque a mí es lo que me gusta.