Canadá responde a EE.UU. «dólar por dólar»y anuncia al país vecino aranceles de hasta el 50 %

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El presidente de EE.UU., Donald Trump, con el primer ministro canadiense, Mark Carney, en la Casa Blanca
El presidente de EE.UU., Donald Trump, con el primer ministro canadiense, Mark Carney, en la Casa Blanca Evelyn Hockstein | REUTERS

La medida afectará a mercancías valoradas en 20.000 millones de dólares estadounidenses y se acompañará de ayudas a trabajadores y empresas afectados por la guerra comercial

26 ago 2026 . Actualizado a las 09:19 h.

El ministro de Hacienda de Canadá, François-Philippe Champagne, dio a conocer ayer los productos estadounidenses a los que el país aplicará aranceles de hasta el 50 % a partir del 8 de septiembre como respuesta a las medidas análogas anunciadas esta semana por el presidente estadounidense Donald Trump y que tienen un valor de mercado de unos 27.600 millones de dólares canadienses (20.000 millones en moneda estadounidense). También anunció un paquete de ayudas de 7.500 millones, destinadas a trabajadores y empresas nacionales afectados por la guerra comercial con el vecino del sur.

Los nuevos gravámenes, que entrarán en vigor a las 00.01 horas del 8 de septiembre, serán del 15 %, el 25 % o el 50 %, dependiendo del producto, y reproducirán las tasas aplicadas por Washington a las mercancías canadienses. Al hacer públicas las medidas, Champagne señaló que la guerra comercial declarada por EE.UU. «es un desafío sin precedentes». No obstante, puntualizó, «Canadá estará a la altura del momento».

Las represalias afectan a sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pasta y papel, y la electrónica. La extensa lista incluye además pescado y marisco, miel, quesos, frigoríficos, congeladores y muebles

Altos funcionarios canadienses señalaron que la medida tiene como objetivo proteger el mercado canadiense y rechazaron la idea de que el listado de productos esté pensado para dañar a determinados estados de EE.UU. La Oficina del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, señaló que ha hablado con los líderes de los principales partidos de la oposición para «proporcionarles la información de última hora sobre la respuesta del Gobierno a los injustificados aranceles de EE.UU.». Son una represalia «dólar por dólar y tasa por tasa» a los nuevos gravámenes estadounidenses sobre unas exportaciones valoradas en 27.600 millones de dólares canadienses, que entraron en vigor el pasado sábado.

Canadá es, con China, uno de los países que ha respondido con represalias arancelarias a los gravámenes impuestos por la Administración Trump. Los 7.500 millones de dólares canadienses en nuevas ayudas anunciados ayer se añaden a cerca de 25.000 millones movilizados durante los últimos 18 meses para hacer frente a las medidas comerciales estadounidenses. El paquete incluye 1.500 millones adicionales para pequeñas y medianas empresas a través de las agencias regionales de desarrollo; una nueva línea de liquidez de 500 millones mediante el Banco de Desarrollo de Canadá (BDC); 2.000 millones para proyectos de inversión de empresas afectadas por los aranceles; y 3.500 millones destinados a trabajadores y empleadores.

Entre las medidas laborales figura la ampliación de varias flexibilidades temporales del seguro de desempleo, incluida la extensión de prestaciones para trabajadores de larga antigüedad, así como un nuevo programa para que las empresas puedan retener y recalificar profesionalmente a sus empleados.

La escalada de gravámenes

El anuncio canadiense se produce después de que las negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington se derrumbaran el viernes, cuando Carney ordenó suspender las conversaciones tras considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran «injustas» y económicamente perjudiciales, y que comprometían la soberanía canadiense. El mandatario resumió el sábado la posición del país afirmando que Estados Unidos «pedía demasiado y ofrecía demasiado poco».

Carney endureció el lunes su discurso y afirmó que durante las negociaciones Canadá comprobó que Washington pretendía «destruir» importantes sectores industriales canadienses, entre ellos el automóvil, el acero y el aluminio. «Fue una de las principales razones por las que dijimos que no. Era un mal acuerdo», declaró el primer ministro, quien añadió que Canadá no aceptará negociar bajo la premisa de que es «una subsidiaria de Estados Unidos».

Pese al enfrentamiento, Carney aseguró que Ottawa sigue con disposición a alcanzar un acuerdo comercial con Washington siempre que las conversaciones se desarrollen entre dos países soberanos y produzcan un pacto mutuamente beneficioso.