Un segundo cerebro que ayuda a las empresas a sumar agentes de IA a las plantillas humanas

Beatriz García Couce
beatriz couce REDACCIÓN / LA VOZ

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Rocío Vega (izquierda) y Alba Budiño son las creadoras de la consultora Zebra Brain
Rocío Vega (izquierda) y Alba Budiño son las creadoras de la consultora Zebra Brain Carlos Carballeira

La consultora Zebra Brain, obra de Alba Budiño y Rocío Vega, permite detectar trabajadores quemados y corregir procesos erróneos

26 ago 2026 . Actualizado a las 09:19 h.

Un segundo cerebro para «ver con claridad, transformar con método y resolver con inteligencia». Y no un cerebro cualquiera, sino uno similar al que tienen las cebras —marcado por una memoria excepcional, un procesamiento visual fuera de lo común y un comportamiento social en el que prima el cuidado de la manada— que permita a las empresas llevar a cabo del mejor modo la transición entre organizaciones puramente humanas a una mixta, en la que los trabajadores convivan con agentes de inteligencia artificial. Eso es lo que ofrecen las emprendedoras Alba Budiño y Rocío Vega —la fusión perfecta entre dos ámbitos académicos a priori dispares: matemática una; y licenciada en Filosofía y Derecho, la otra— que ponen a disposición de las compañías sus conocimientos para mejorar los procesos y para detectar el estado anímico en el que se encuentran sus trabajadores. Su empresa —Zebra Brain (cerebro de cebra)— posibilita, en las compañías que les contratan, un desembarco de trabajadores invisibles —los agentes de la inteligencia artificial— que incluso llegan a tener sus puestos y responsabilidades plasmados en el organigrama y que interactúan con el resto de empleados a través de sus correos electrónicos, sus sesiones de Teams o por el WhatsApp.

En un marco empresarial cada vez más internacionalizado —en el que muchas compañías tienen repartida su plantilla en varios países—, un ejemplo práctico de cómo la IA puede contribuir a mejorar las relaciones laborales y a anticipar problemas en las organizaciones es la solución que han diseñado y bautizado como Lira. Se trata de un agente de inteligencia artificial que, a través de entrevistas periódicas, puede conocer el estado de ánimo, el cumplimiento de objetivos y los planes, entre otras cosas, de los empleados. «Se puede ir viendo la evolución a lo largo de las semanas de cómo está siendo el desempeño de ese trabajador», explica Alba Budiño, quien incide en que sirve también para anticipar riesgos, como el absentismo o la desafección de los trabajadores hacia sus empresas.

Entre los objetivos divulgados por las impulsoras de esta consultora boutique en su página web se encuentra el de ayudar a las empresas «a pensar mejor». Para Alba Budiño, eso puede implicar «ordenar los hechos, hacer un buen diagnóstico, cambiar una dinámica de trabajo, un proceso, o un sistema». Rocío Vega añade: «En muchas organizaciones te encuentras que la parte humana y la de tecnología se encuentran estancas. El departamento de márketing sabe una cosa, el de producción, otra... Sin embargo, el negocio no deja de ser un todo. Si eres capaz de relacionar los datos o la información que tienes —y en eso nos ayuda la inteligencia artificial—, vas a tener una vez una imagen conjunta que te permite pensar y tomar buenas decisiones». 

A las creadoras de Zebra Brain les gusta «remangarse» para conseguir lo que le piden sus clientes. ¿Hasta qué punto? «Hasta desplazarnos a la empresa; vivir cerca de donde trabaja el cliente, quedarnos allí durante semanas entrevistando a toda la plantilla, adaptarnos a los turnos si es que los tienen. Nos remangamos hasta el fondo», declara Vega.

Trabajan siguiendo siempre la misma pauta: se reúnen con todas las personas de la organización a las que van a afectar los cambios, evalúan su nivel de madurez digital y los sistemas que utilizan. Posteriormente, diseñan la arquitectura del cambio y analizan las repercusiones legales que pueden tener. Una vez superadas esas fases, acompañan en la ejecución, la implantación y la formación, y «verificamos que todo funciona como debiera», afirma Alba Budiño. 

Empezar «a pulmón»

Un año y medio después de arrancar su aventura empresarial —que empezaron «a pulmón y sin ningún tipo de financiación» y de la que están muy satisfechas— ya cuentan con clientes de las industrias del metal, la madera, la ingeniería y los servicios profesionales, la mayor parte en Galicia, pero uno también con sedes en Madrid y Barcelona.