Llega a los cines «La superviviente», un documental sobre Tania Head, la catalana que se hizo pasar por superviviente de los atentados del 11-S
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Tras su estreno en salas el 28 de agosto, el documental llegará a la plataforma catalana 3Cat el 8 de septiembre y a Filmin el día 11 de septiembre en forma de miniserie, coincidiendo con el 25 aniversario del atentado
10 sep 2026 . Actualizado a las 19:39 h.Apenas dos semanas antes del 25.º aniversario de los atentados del 11-S, llega a los cines La superviviente, un documental de Kike Maíllo que se adentra en la historia de Tania Head, la catalana que se hizo pasar por superviviente de los atentados contra las Torres Gemelas, sin haber estado allí. Fue considerada durante muchos años como una de las pocas personas de los pisos superiores que consiguieron salir con vida de la Torre Sur. Pero era todo una mentira. Su verdadero nombre era Alicia Esteve Head, era barcelonesa y no había estado allí en la fatídica fecha. Pertenecía a una familia de conocidos empresarios barceloneses que se vio implicada en 1992 en el escándalo económico conocido como el caso Planasdemunt, tal y como reveló el diario La Vanguardia en el 2007, poco después de ser destituida como presidenta de la asociación Red de Supervivientes del World Trade Center. «Todo el mundo llega a esta historia por el morbo, es incuestionable, pero cuando empezamos a trabajar en esto, teníamos el propósito de entender», ha dicho a EFE Maíllo. «En la cultura de la cancelación siempre se señala a alguien para apartarlo y decirnos a nosotros mismos que no somos así, pero, de hecho, hay mucho de nosotros en este caso», ha agregado.
No es la primera vez que Maíllo rescata historias sobre farsantes y falsificadores. Ya lo hizo en su anterior documental, Oswald: el falsificador, nominado a la categoría de mejor documental en los Premios Goya del 2023. Pero en La superviviente el objetivo «es mucho más abstracto, más primario, porque este personaje miente para conseguir amor, tener un sentimiento de pertenencia a algo. Es un personaje con mucho contraste porque haciendo algo que se entiende como inmoral, consiguió un bien común», destaca Maíllo. La historia llegó a sus manos gracias a Markos Goikolea, guionista del documental. Goikolea se define como alguien a quien le fascinan los personajes «para los que la realidad no es suficiente o que necesitan un punto de fantasía para soportar la realidad». Es por ello que un amigo suyo compartió con él hace cuatro años un artículo que contaba la historia de Tania Head. Sin embargo, desde el primer momento en el que desarrolló esta idea, tanto Goikolea como Maíllo tenían claro qué posición querían tomar al respecto.
«Cuando comencé a investigar, me topé con un enfoque muy acusatorio, un poco demonizante, y a mí, sin embargo, me generaba cierta simpatía, porque por muy estrambótico y loco que fuera el caso, habla de cosas muy humanas y universales», sostiene Goikolea. Uno de los mayores inconvenientes a la hora de realizar el documental fue el acceso a los testimonios. Muchos afectados no querían asociar el 11-S «a un hecho fraudulento» y otros no querían volver a hablar de Head ni saber de ella, «pasaban vergüenza». Las entrevistas a supervivientes que conocieron a Tania Head se rodaron en dos viajes a Nueva York, y fueron, finalmente, «muy positivas». Cada una de las personas que aparecen cuenta su historia y cada experiencia es diferente del resto. Sin embargo, comparten una misma problemática: se sienten «víctimas de tercera». «Cuando pasa una tragedia así, lo más importante es honrar a los muertos y sus familias, luego a los que estuvieron ayudando, y luego quedan aquellos que decían que estaban mal, pero que estaban vivos y, por tanto, no tenían ningún problema», explica Maíllo.
«Había tantas personas implicadas, más de 15.000 supervivientes, que había que poner el foco en algún lado, pero sigue siendo impactante que no se les invitara a la Zona Cero hasta el 2004, y fue gracias a Tania», subraya Goikolea. Su posición como supuesta víctima, superviviente y viuda convirtieron a Tania Head en una figura intocable, su identidad quedó protegida e incuestionada durante años. El tal Dave que supuestamente era su prometido sí aparecía en la lista de fallecidos en el atentado, pero no se conocían de nada. «En un momento de catástrofe o desesperanza general social, el pensamiento crítico es mucho más bajo y somos más vulnerables a creer ciertas historias que nos reconfortan», apunta Goikolea. A pesar de que la propia Head no aparece en el documental, tanto Maíllo como Goikolea han tenido la ocasión de hablar con ella fuera de cámaras en lo que describen como una «conversación complicada» y que, ante todo, han querido «respetarla y respetar su decisión de matar al personaje». Tras su estreno en salas el 28 de agosto, el documental llegará a la plataforma catalana 3Cat el 8 de septiembre y a Filmin el día 11 de septiembre en forma de miniserie, coincidiendo con el 25 aniversario del atentado.
La superviviente número 19 de la Torre Sur
Alrededor de 3.000 personas pudieron escapar de la Torre Sur el día del atentado. Pero había unos pocos elegidos que se convirtieron en iconos de la supervivencia ante la tragedia: el puñado de personas que estaban por encima del punto de impacto del avión, a partir del piso 77. Solo 18 de estos habían sobrevivido, frente a los varios cientos de personas que perecieron. Ese era el número oficial, hasta que dos años después, en el 2003, Tania Head hace su aparición en un buscador organizado por los supervivientes. Su emocionante testimonio dejaba claro que había alguien más a quien añadir a esa selecta lista, junto a otras personas tan bien conocidas como Ruth Spencer o Dina Lafond.
La farsante empezó a contar toda su historia con pelos y señales a los miembros del blog. Su compromiso con Dave, otro de los fallecidos en la tragedia; el horror de ver a su secretaria decapitada por la estructura del edificio; su lucha incansable por la supervivencia con la ayuda de su ángel de la guarda; su acto de compasión hacia un moribundo enamorado; su grave herida en el brazo y, por último, su despertar en una clínica, en la que estaría ingresada dos meses por las fuertes secuelas del atentado. Nadie dudaba de su testimonio. Su brazo seriamente dañado certificaba en el aspecto físico su experiencia al borde de la muerte. Y pronto empezó a participar en documentales sobre el 11-S y en tours guiados por la zona cero en los que detallaba su experiencia, que parecía cobrar mayor viveza aún en las emocionadas palabras de Tania.
Pero no había motivo para la sospecha. Tania Head ni siquiera parecía ansiar protagonismo. A pesar de su emocionante historia, en los encuentros con supervivientes trataba su testimonio como uno más, consideraba al resto de sus compañeros como sus iguales y les prestaba todo el apoyo emocional que necesitaban, haciendo gala siempre de un envidiable buen humor. Nunca se aprovechó económicamente de la asociación de víctimas ni cobró sueldo alguno y, de hecho, hasta llegó a donar dinero para la causa. Todo esto haría que pasasen años hasta que finalmente se destapó el pastel. Fue aún en el 2007, con motivo de un especial del New York Times por el sexto aniversario del 11S. El prestigioso diario decidió dedicarle un artículo a Tania Head. Inicialmente, no había segundas intenciones ni sospechas por parte de los periodistas; simplemente querían hacer un retrato más en profundidad sobre una de las figuras icónicas de los atentados y aclarar algunos detalles confusos de su vida. Y no entendían su reticencia a los periodistas, ya que sí se había prestado para charlar con políticos, como el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, o para participar en algunos reportajes en vídeo sobre la tragedia.
Todos sus compañeros supervivientes la defendían a capa y espada, y afeaban al periodista la presión que estaba ejerciendo contra ella. Fue entonces cuando Tania empezó a sobreactuar y a patinar en algunos comportamientos, lo que hizo a los reporteros bucear activamente en su biografía Acudieron primero a Harvard —donde dijo había hecho una carrera universitaria— y a Stanford —donde aseguró haberse sacado un grado en Empresariales—. Ninguna de las prestigiosas universidades tenían documento alguno que certificase su asistencia o su inscripción. Le tocó entonces el turno a la consultora Merrill Lynch, donde supuestamente trabajaba. La empresa les confirmó que no constaba como empleada suya. Y que, además, en el momento de los atentados, no tenían ninguna oficina en ninguna de las torres.
¿Y qué pasaba con Dave, su prometido, que sí estaba en la lista de fallecidos del atentado? Se trataba de David Suarez, nacido en Nueva Jersey, trabajador en las oficinas de Marsh & McLennan's en el piso 99 de la Torre Norte y conocido por su generosidad y su sentido de ayuda a los demás. Nadie de su familia sabía nada de la tal Tania Head ni tampoco que estuviera prometido. La impostora había fagocitado la verdadera tragedia de una de las víctimas mortales para incorporarla a su falso drama. Head no hizo ningún intento por desmentir todo lo que no cuadraba de su vida, fue expulsada de la asociación de víctimas, abandonó Nueva York, desapareció y no volvió a dar declaraciones desde entonces.
Fue el periódico catalán La Vanguardia el que desveló que se trataba, en realidad, de Alicia Esteve Head, una barcelonesa hija del empresario Francisco Esteve Corbella, que había estado implicado en su día en un delito de estafa por el que fue a prisión seis años. El periódico desvelaba también algunos datos de su vida importantes para su coartada. Las cicatrices de su brazo derecho eran reales, pero no habían tenido nada que ver con el ataque yihadista. Antiguos compañeros del Hotel de la Villa Olímpica, donde trabajó, revelaron que sus heridas eran consecuencia de un accidente automovilístico. Iba con su novio en un Ferrari a 200 kilómetros por hora y, como consecuencia del grave choque a esa velocidad, su brazo salió despedido y tuvieron que buscarlo y reimplantárselo.