La violencia se instala en las calles de Ceuta

Pablo Medina CEUTA / ENVIADO ESPECIAL

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Presencia policial para evitar que continúen los incendios en las chozas constituidas por los migrantes en la playa del Trampolín este jueves en Ceuta
Presencia policial para evitar que continúen los incendios en las chozas constituidas por los migrantes en la playa del Trampolín este jueves en Ceuta Reduan | EFE

Vecinos de la ciudad eluden los controles policiales y acaban quemando chozas de migrantes en las playas; las administraciones llaman a la calma, aunque no se ve una solución a corto plazo

17 sep 2026 . Actualizado a las 11:55 h.

La contención forma parte del pasado. Ceuta comenzó en la madrugada del miércoles al jueves sus primeros episodios violentos y estos siguieron durante todo el día de ayer. Quema de chabolas, cargas policiales, militares apedreados de madrugada y otra estela de incidentes dejan una estampa de la ciudad autónoma de puro caos mientras las oenegés y activistas locales reclaman responsabilidad institucional para poner fin al caos.

Las marchas ciudadanas que protestaban frente a la Delegación del Gobierno se han transformado en columnas de exaltados que tratan de expulsar a los migrantes de las playas de Benítez y Trampolín, donde miles de desplazados siguen pernoctando en chabolas a falta de que el Gobierno local y el Ejecutivo de Pedro Sánchez resuelvan su reubicación. Porque mientras tanto, algunos vecinos trataron ayer de impedir el acceso de la Cruz Roja, que llevaba dos días sin poder entrar en dichos lugares, para llevar comida y agua. Decenas de personas bloquearon la carretera mientras la Policía Nacional, disuadía a la organización internacional de seguir su labor hasta que consiguieron habilitar otra ruta. Pero además, un grupo radicales logró acceder a la playa del Trampolín y quemar alguna tienda improvisada. Lo hicieron antes de que las cargas policiales los expulsaran del lugar. La tensión se ha reconducido a terreno de los migrantes, y las redes locales de activistas y oenegés temen por la seguridad de estos, especialmente teniendo en cuenta que hay menores, muchos de ellos niños, en las playas.

Para Ramsés Mohammed, trabajador social de Ellín, existe una responsabilidad compartida de los Ejecutivos local y central en esta crisis. «El objetivo primero del Gobierno ha sido impedir que estas personas se queden aquí. Los primeros días les dejaron sin comer y sin beber para dejarlas exhaustas y que cedieran a su expulsión. Pero ante la persistencia de algunas personas a volver a Marruecos (porque no puedan porque su vida peligra o por no ser de allí), la estrategia ha pasado a ser la violencia sistemática. Por tanto, estas personas migrantes, ya no son solicitantes de protección o migrantes, son invasores, y por tanto utilizan un lenguaje belicista», detalla desde la playa del Trampolín.

Los de ayer no son los primeros incidentes. Durante la madrugada del miércoles al jueves, una multitud ya trató de acceder a la playa para ir a por los migrantes, pero los disparos disuasorios de la Policía Nacional acabaron por repelerlos.

Desde la madrugada

Además, a las 5.30 de la mañana, un grupo de militares fue asaltado en la zona de Benzú por unos 30 o 40 individuos a pedradas, lo cual llevó a varios de ellos a tener que ser atendidos por sus heridas, lo que supuso la detención de 12 marroquíes. El caos es absoluto.

Al paso de esta situación tuvo que salir la mañana del miércoles la vicepresidenta segunda de Ceuta, Kissy Chandiramani: «Con todo el derecho los ceutíes tenemos que salir a la calle, si así lo consideramos, a pedir que las administraciones respondan, pero también desde la calma y desde la confianza en que esto se va a solucionar». Pero estos llamados a la calma no han tenido ningún efecto.

Ramsés insiste en que «la primera medida que se tiene que tomar, y tiene que ser urgente, es sacar a los migrantes de la calle» porque muchos de estos son vulnerables y se encuentran en la indefensión absoluta, para luego «desplazarlas a la península o iniciar los procesos adecuados para que retornen a su país con todas las garantías». Insiste en que el contexto de violencia no hubiera llegado a este extremo si se «hubiera tratado este tema como la emergencia que era». Quiso hacer un llamamiento a la paz y la tranquilidad: «Todo tiene solución pero que hay que cumplir con los plazos jurídicos».

No todos tienen esta visión positiva. Desde el Gobierno son conscientes de que el problema va para largo, como expresó el jefe del mando central y ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, tras una visita que realizó junto a la ministra de Inclusión, Elma Saiz, y el vicepresidente de Ceuta a los espacios que proponía el gobierno regional para acoger a los migrantes. «Vamos a tardar meses en poder habilitarlos», reconocía.

Pero Ceuta no aguanta mucho más. WhatsApp se llena de convocatorias para continuar los asaltos, que se extienden hasta, al menos, las nueve de la noche, hora en la que los ceutíes que se dirigieron a la playa volvieron hasta la plaza de la Constitución para entonar cánticos a favor de España y la ciudad autónoma custodiados por la Policía Nacional y, un día más, ante la mirada atónita de magrebíes inocentes que podrían ser también objetivos.

«El Estado ha de intervenir, la gente está harta»

n las calles de Ceuta es habitual escuchar cánticos contra el Gobierno, contra su presidente, Pedro Sánchez, y contra la «invasión» de los migrantes. Pero en la ciudad, algunos sectores coinciden en que ese vocabulario bélico no existía antes de esta crisis, y que su uso ha provocado el deterioro de la paciencia de los ceutíes. Pero sobre todo, les ha convencido y envalentonado para tomar cartas por cuenta propia.

Chadi Boukhari, periodista marroquí miembro de Border Resistance, denuncia que «en Europa se está movilizando la extrema derecha, y en España se ha organizado gente como la de Núcleo Nacional». «Estos bajaron a Ceuta para alimentar el odio. Los incidentes tienen sus raíces en los discursos contra la migración. El pueblo español es solidario, pero el populismo siempre tiene gente en la que calar», asegura.

Coincide con Ramsés en que la ineficacia de las actuaciones de las fuerzas de seguridad y las instituciones han socavado la seguridad tanto de unos como de otros. «El Estado tiene que intervenir. Dejar a la gente migrante en la calle genera un conflicto. La gente de aquí está harta, y no es culpa ni de los migrantes ni de los ceutíes, es del Estado, que tiene que tomar responsabilidad en el asunto. El Gobierno no hace nada y permite estas cosas. Lo urgente es una solución pacífica, no queremos que nadie se pegue con nadie», asevera, muy preocupado por la situación que se está viviendo.

Igualmente, critica que ciertos sectores de las izquierdas no hayan propuesto una «balanza» que compense los daños causados por las movilizaciones ciudadanas. «La gente de izquierda radical como el NS o Contracorriente, que dicen ser los más radicales, han desaparecido. Están de vacaciones, pero no en la calle. La izquierda reformista sí ha bajado. Los que están en el terreno son activistas o anarquistas, pero son muy poca gente», concreta.

Refuerzo mínimo

De momento, Interior ha movilizado unos nuevos refuerzos para el triaje de migrantes en el Centro de Acogida Temporal de Extranjeros con carácter provisional, con vistas a «agilizar» los trámites de las solicitudes de asilo o las repatriaciones de migrantes. Esta toma de datos es «preceptiva y previa» a cualquier trámite administrativo para mantener, redistribuir o expulsar a los desplazados. Pero con violencia en la calle.