Así defendió Sánchez el papel de Rabat en la crisis migratoria: «La cooperación con Marruecos está siendo realmente positiva»
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El presidente del Gobierno insistió en sus dos declaraciones públicas en que es un socio leal y necesario
02 sep 2026 . Actualizado a las 19:58 h.Pedro Sánchez no tiene dudas sobre Marruecos. En sus escasas declaraciones públicas tras lo ocurrido el 30 de julio, cuando Ceuta sufrió una avalancha de casi 80.000 inmigrantes que ha sumido a la ciudad en un colapso sanitario, económico y de inseguridad, el presidente del Gobierno ha exculpado a Marruecos de lo sucedido. Sánchez considera a Rabat un socio leal y necesario, un argumento que, con toda probabilidad defenderá en la esperada comparecencia de este jueves en el Congreso, 34 días después de lo ocurrido. En todo este tiempo, solo ha habido dos intervenciones públicas del presidente, salpicadas con una carta en las autoridades europeas para «establecer una respuesta común» ante estas situaciones provocadas por la entrada ilegal de inmigrantes en espacio europeo.
31 de julio
«Ataque a la integridad territorial». Así se refirió el presidente del Gobierno a la masiva entrada ilegal de miles de inmigrantes a Ceuta. Asumió la gravedad de lo sucedido pero eximió a Marruecos de cualquier responsabilidad. Atribuyó lo ocurrido a una «lectura interesada» por parte de las mafias que se dedican al tráfico de inmigrantes de una reciente sentencia del Tribunal Supremo que establece que las devoluciones en frontera no aplican a quienes entran nadando por el mar, al no existir una frontera física equiparable a la de un cruce terrestre. «Ha corrido como la pólvora», dijo Sánchez. «Ceuta es una ciudad española», dijo antes de considerar que lo sucedido estos días, especialmente el 30 de julio, era «un ataque, una violación de la integridad territorial de España».
El Gobierno siempre ha defendido que el polémico giro imprimido de manera unilateral, y sin respaldo del resto de formaciones del arco parlamentario a la tradicional posición española sobre el conflicto del Sáhara Occidental, había servido para estabilizar unas relaciones de vecindad siempre conflictivas con Marruecos.
Ese cambio, fue anunciado por sorpresa en marzo del 2022, después de que en el verano del 2021 se viviera un incidente similar al de estos días, aunque de mucha menor envergadura, en el 2021, cuando 10.000 marroquíes entraron de golpe y desbordando todos los controles en Ceuta, una ciudad con una población de 83.595 habitantes.
Sánchez esgrimió en su visita a Ceuta que en este tiempo se ha producido una reducción continua de los flujos irregulares que cifró en un 40 % en 2025. Y aseveró que, «a diferencia de lo ocurrido en el 2021», esta vez la interlocución con Rabat ha sido «constante, fluida y muy razonable». Casualmente, sin embargo, el «ataque» a territorio español se produce días después de la visita del propio presidente a Argelia, eterno enemigo de Marruecos, para escenificar la plena normalización de las relaciones y el inicio de «una nueva etapa» que pone fin a la crisis que abrió, precisamente en el 2022, el volantazo de España en relación al Sáhara.
31 de agosto
Putin, Netanyahu y la «internacional ultraderechista». Sánchez tardó un mes en comparecer públicamente. Lo hizo en la Ser, en una entrevista emitida en la franja matinal, en el estreno de Aimar Bretos en Hoy por hoy. Y el presidente del Gobierno volvió a exculpar a Marruecos de cualquier responsabilidad de lo sucedido. Sánchez dijo que siguen investigando las causa de la crisis y, como un mes antes, la atribuyó a «los bulos y la desinformación» sobre la sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones en caliente. Pero sorprendió señalando como responsables de la campaña a redes sociales «asociadas tanto a Rusia como a Israel, y a una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración, no solamente para atacar a España, sino también a Europa». Ambos países negaron estas acusaciones. El ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, acusó a Sánchez de «mentir descaradamente»; y el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, rechazó cualquier implicación en el asalto masivo: «No. Nada que ver».
En esta entrevista, Sánchez calificó la relación bilateral con Rabat en el ámbito migratorio de «francamente positiva» y rechazó cualquier «falta de confianza» en este país. Aseguró que sus autoridades estuvieron «al habla constantemente» y ofrecieron una «cooperación instantánea inmediata» ante la «avalancha» de personas. «Si no hay cooperación con Marruecos, esta crisis no se soluciona; al contrario, se agravaría», valoró.
También negó contradicciones entre la titular de Defensa, Margarita Robles y el resto de sus ministros, porque, aunque tenían informes de situación de los servicios de inteligencia, estos no predecían la «avalancha» de personas que se produjo los pasados 30 y 31 de julio.