Máxima de Holanda, conduciendo un tractor con pendientes de Zara

Martín Bastos

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La reina regresa al trabajo tras el verano con unas divertidas imágenes y uno de sus accesorios favoritos de la marca gallega

04 sep 2026 . Actualizado a las 18:00 h.

La reina Máxima de Holanda ha vuelto al trabajo protagonizando unas divertidas imágenes conduciendo un tractor, en una visita en la región Achterhoek, donde visitó un proyecto centrado en la construcción de base biológica para construir edificios más sostenibles. En su regreso a la rutina, la monarca escogió un conjunto de Ulla Johnson, una firma neoyorquina conocida por sus diseños románticos. Se trata de dos un dos piezas, aunque parezca un vestido. Se trata de un conjunto compuesto por una falda llamada Clarisse Trumpet de algodón de tiro alto con estampado floral, confeccionada en popelina, presenta paneles ligeramente acampanados y una silueta de trompeta. En el caso de la reina ha escogido el color manzanilla, combinado con el top Estela, confeccionado en popelina, con mangas abullonadas, cuello con volantes y detalle de lazo drapeado. La parte de arriba tiene un precio en la web de la firma de 260 euros y la de abajo 375. 

Para este acto la reina Máxima optó por lucir zapato plano y cómodo, en concreto optó por unas bailarinas de dos colores. Y unos de los protagonistas del estilismo, muy cuidado como siempre en el caso de la monarca, fueron los pendientes de Zara que ya ha lucido en más ocasiones. Tienen forma de flor, en blanco roto y los estrenó en abril del 2021 y son unos de sus preferidos en su joyero. 

La reina Máxima de Holanda, con pendientes de Zara
La reina Máxima de Holanda, con pendientes de Zara ANP | Cordon PRess

En esta visita Máxima derrochó simpatía y espontaneidad. Se sacó fotos con los vecinos del lugar e incluso se atrevió a subirse a un tractor y conducirlo. Todo sin perder la sonrisa. Este acto coincide en el tiempo con la noticia de la absolución de un hombre que había amenazado con secuestrar a dos de sus tres hijas, Amalia y Alexia

El caso, que generó una enorme preocupación por la seguridad de la familia real, ha terminado con una conclusión muy diferente a la planteada inicialmente por la Fiscalía. Según la sentencia del Tribunal de La Haya, el acusado sufría un episodio psicótico y estaba convencido de que mantenía una relación sentimental con la princesa Amalia. También creía que ambos podían casarse y viajar juntos a Polonia para realizar una experiencia de supervivencia.

La investigación cobró especial relevancia después de que la policía encontrara al hombre con dos hachas en las que había grabado, entre otras palabras, «Alexia», «Mossad» y la consigna nazi «Sieg Heil». También llevaba una nota con los nombres de Amalia y Alexia y la expresión «Bloedbad 400» («masacre 400»), según recogía Colpisa. 

Sin embargo, los jueces consideraron que no existen pruebas suficientes de que pretendiera utilizar las hachas para atacar o secuestrar a las princesas. El material de supervivencia que había comprado —incluidas las hachas, cuchillos, utensilios de cocina y comida— era, según la sentencia, coherente con su supuesto viaje a Polonia.