Ainara Acevedo, primera mujer piloto en drones de salvamento: «Este dron da auxilio en los segundos críticos antes de que llegue el rescate»
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Tenía un mes de vida cuando su familia se mudó a Barcelona. Desde entonces, ha consolidado una trayectoria profesional diversa y polifacética que la ha llevado a descubrir sus pasiones sin ponerse límites
10 sep 2026 . Actualizado a las 14:16 h.Ainara Acevedo Dudley (Rosario, Argentina, 1991), hija de padre rosarino y madre catalana, es la tercera de cuatro hermanos y creció con un balón entre los pies gracias a la afición futbolera de su padre. Practicó atletismo casi profesionalmente durante ocho años y llegó al arbitraje casi por casualidad, tras ver un cartel mientras estudiaba Magisterio. Fue esa curiosidad la que terminó marcando el rumbo de su carrera. Hoy forma parte de la primera generación de árbitras profesionales en España y compagina los campos de fútbol con las playas, donde pilota los drones de rescate.
Viendo tu trayectoria —profesora de educación primaria, policía, árbitra en Liga F y ahora piloto de drones de rescate— da la sensación de que te gusta retarte constantemente. ¿Es así?
Me gusta probar las cosas y opinar después de vivirlas. El arbitraje es buen ejemplo: te hace madurar a pasos acelerados porque con 16 años te plantas en un campo para gestionar a más de 40 personas.
¿Cuál dirías que es el denominador común en todas tus facetas?
Mantener la calma en situaciones de estrés y estar en contacto directo con las personas.
¿Qué significa para ti ser pionera en un campo tan nuevo como el de piloto de drones de salvamento?
Desconocía que era la primera. Soy piloto desde hace dos años, mi carrera acaba de empezar. Sentí orgullo, pero también cierta responsabilidad.
¿Cómo llegaste al proyecto «Salvare»?
Conocí el proyecto en el 2021. Hicieron la primera academia para formar a pilotos de drones de salvamento. Lo crearon dos socorristas tras perder a una persona por no llegar a tiempo. Me apasionó tanto la idea de usar drones con salvavidas que me mudé a Sagunto, Valencia, para sumarme al proyecto.
En la práctica, ¿cómo funciona un rescate con dron en la playa?
Trabajamos codo con codo en la playa con socorristas y sanitarios. Al recibir el aviso, el dron despega con cámara, megáfono y dos chalecos salvavidas. En cuestión de segundos llega a la víctima y le lanza un chaleco que se infla al tocar el agua. Esa flotabilidad le da los segundos críticos de supervivencia hasta que llega el equipo de rescate.
¿Qué compromiso sientes pilotando, sabiendo que hay vidas de por medio?
Llegar cuanto antes, porque aquí los segundos marcan la diferencia. Y que no haya fallo del piloto. La máquina está muy bien preparada, pero al final soy yo quien opera el vuelo.
¿Cómo compaginas mundos tan distintos?
Comparto la misma metodología en todo: organización, calma, preparación. Y, en realidad, nunca desconecto del fútbol: este verano, mientras pilotaba drones, llegaba a casa y veía el Mundial en la televisión.
Si pudieras dedicarte solo a una de tus profesiones, ¿cuál elegirías?
Tengo claro que el arbitraje es mi pasión, aunque no fue algo que supiera desde el principio, sino que lo descubrí con el tiempo. Sigo desarrollándome en otros ámbitos porque soy consciente de que el deporte se te puede acabar en cualquier momento por una lesión o una mala decisión.
¿Qué cambio ves necesario para que participen más mujeres en estos ámbitos?
Hacen falta más referentes y más visibilidad. Se está avanzando, pero para que las niñas se vean reflejadas en estos oficios, esas historias necesitan resonar más.
¿Te ves haciendo cosas distintas en un plazo de cinco años?
Creo que ya tengo suficientes cosas. Las profesiones que he ido desempeñando a lo largo de mi vida me han sido compatibles entre sí. Mi idea es seguir siendo árbitra y, poco a poco, ir desarrollándome como piloto de drones.