Los socios del Gobierno se apartan para que la crisis ceutí no los arrastre

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

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Varios migrantes duermen cerca de la explanada de embolsamiento de Loma Colmenar, en Ceuta.
Varios migrantes duermen cerca de la explanada de embolsamiento de Loma Colmenar, en Ceuta. Reduan | EFE

El lendakari Pradales da la legislatura por terminada si no se soluciona ya

04 sep 2026 . Actualizado a las 21:40 h.

«¿Cómo afronta lo que queda?». Esa es la pregunta que el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, piensa plantear a Pedro Sánchez el próximo miércoles en la sesión de control al Gobierno. Cómo el socialista seguirá gobernando, después de que el Pleno extraordinario del jueves haya dejado clara la falta de apoyos a su versión sobre la inocencia de Marruecos y su gestión general de la crisis ceutí. Será de las escasas veces en las que el de Esquerra coincida con Alberto Núñez Feijoo, que ha anticipado la misma pregunta. Y es que desvincular a Rabat, insiste Rufián, «no se sostiene».

El catalán no fue el único socio del Gobierno en dar un paso atrás y pedir explicaciones. También el lendakari, Imanol Pradales, apuntó hacia Sánchez desde Bilbao: «Ha actuado tarde y aún está noqueado», aseveró, y añadió con contundencia que «si no soluciona rápidamente» la crisis, la legislatura está «totalmente acabada». Durante una entrevista a Euskadi Irratia, el peneuvista mencionó la soledad del presidente, aunque también reconoció que el jueves «cambió algo» con sus declaraciones en el Congreso. Además, Pradales afeó a la oposición que «tan solo ha buscado y busca el conflicto», y valoró que la petición del PP y de Vox de juzgar a Sánchez por su gestión es «un indicador de una situación política tensionada, polarizada y crispada».

Izquierda Unida pide dimisiones

En medio del crescendo de quejas llegó también la del coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. Consideró que o bien el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o bien la de Defensa, Margarita Robles, tendrían que «asumir responsabilidades políticas» si se demuestra que había avisos de la entrada masiva y no se los transmitieron correctamente a Sánchez. Aludía a la dimisión. Acto seguido, añadió que si esos avisos no llegaron a ninguno de los dos ministros, quedaría retratado un comportamiento desleal de la policía y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y habría que aplicar destituciones.

La portavoz adjunta de Sumar y dirigente de Comuns, Aina Vidal, templó gaitas parcialmente y descartó pedir la dimisión de Marlaska «ni de ningún ministro». Eso sí, urgió al presidente a reaccionar ante la crisis, empezando por impulsar el traslado de los migrantes a la Península.

«Cualquiera que tenga ojos en la cara —dijo la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento capitalino, Rita Maestre— puede ver que lo ocurrido en Ceuta es un intento de violación de la soberanía española». En ese sentido, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, planteó que quizá hace falta «pensar en una legislación especial» sobre inmigración, cuando esta pueda afectar a la integridad territorial. Dejó claro que «hay que tratar a las personas como personas», pero también consideró que el Estado está «muy prisionero» de las legislaciones de inmigración y asilo político.

Page reprochó una «actitud de guardia baja» en la frontera y, más allá de eso, rechazó entrar en la caza de responsables: «Si no estábamos prevenidos, malo; si lo estábamos y no se comunicó, peor; y si se comunicó y no se hizo nada, más grave todavía».

Besteiro respalda al presidente

Ante el aluvión de críticas, el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, cerró filas con Sánchez: «O que se require para acusar formalmente a un Estado son probas», afirmó Besteiro, «e o que dixo o presidente do Goberno é que non tiña esas probas palpables». Añadió que, según el líder socialista, «pode haber certos indicios que podían dar a entender algunhas cousas», pero no hay «probas serias da implicación de Marrocos».

También el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, intentó parapetar al Gobierno de las críticas. Defendió su «transparencia» ante una crisis tan «compleja» como la de Ceuta y afirmó que Sánchez será recordado, «sin ninguna duda», como el mejor presidente de la democracia en España.