Hammouchi, el jefe policial marroquí en el ojo del huracán

Ricard G. Samaranch BARCELONA / E. LA VOZ

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, entrega la cruz de la Guardia Civil a Abdelatif Hammouchi, en noviembre del 2025.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, entrega la cruz de la Guardia Civil a Abdelatif Hammouchi, en noviembre del 2025.

Condecorado por España y Francia y con un puesto clave en la seguridad del país alauí, podría estar detrás de la entrada masiva

06 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras muchos años siendo una especie de poder en la sombra, Abdelatif Hammouchi, el todopoderoso jefe de la policía y de los servicios internos de Marruecos, se halla ahora en el ojo del huracán. La crisis de Ceuta y diversas filtraciones que lo señalan como el cerebro detrás de un supuesto plan para presionar al Gobierno español con la entrada de miles de migrantes irregulares han situado su figura en el centro de múltiples informaciones, rumores y conjeturas.

Entre los observadores especializados en Marruecos es un lugar común destacar el papel central del llamado majzén, una especie de Estado profundo tejido alrededor del rey, en el Gobierno del país magrebí. En su núcleo, pocos personajes hay tan influyentes y poderosos como Hammouchi, que desde el 2005 dirige la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), los servicios de inteligencia interna de Marruecos, entre cuyas tareas figuran la lucha antiterrorista y la vigilancia de la disidencia política.

Durante la década siguiente, en la que Marruecos evitó la repetición de un atentado tan sangriento como el de Casablanca en el 2003, Hammouchi atesoró una reputación de lealtad y eficiencia que llevaron al rey Mohamed VI a añadir en su haber el año 2015 otra responsabilidad de gran calado: la jefatura de la policía. Desde entonces, cuando este licenciado en Derecho todavía no había cumplido los 50 años, ocupa una posición clave en la arquitectura securitaria del país.

Por esta razón, resulta difícil imaginar que Hammouchi estuviera completamente al margen de la decisión de las autoridades marroquíes de dejar entrar a Ceuta a decenas de miles de personas hace un mes. Ahora bien, los motivos de aquella acción continúan envueltos en un halo de misterio. El grupo de hackers Jabaroot, que publicó las identidades de 70.000 miembros de la DGST y la policía, atribuye a Hammouchi la voluntad de debilitar al Gobierno español.

Sin embargo, la tesis no resulta convincente, pues lo que sucedió dañó no solo la imagen del Ejecutivo socialista, sino de la propia DGST. Además, resulta extraño que la fecha escogida fuera el 30 de julio, el día de la Fiesta del Trono, muy importante para Mohamed VI, y que se vio eclipsada por las noticias que llegaban de Ceuta. El diario francés Le Monde ha publicado que detrás de Jabaroot habría cuatro exagentes de la inteligencia marroquí y un agente de policía que se exiliaron en Francia.

Además de su enorme relevancia en la política doméstica marroquí, Hammouchi también ha sido una figura clave en la cooperación policial a nivel internacional, y muy especialmente con los países europeos, sobre todo con España y Francia. Para ambos Estados, la colaboración con Rabat es indispensable en la lucha contra el terrorismo yihadista y el crimen organizado. Así, en julio, una delegación encabezada por el jefe de Información de la Guardia Civil celebró una reunión de alto nivel con Hammouchi en Rabat para tratar asuntos relacionados con la cooperación contra el terrorismo y otras amenazas compartidas.

En reconocimiento a su labor, en el 2019, el Consejo de Ministros aprobó otorgarle la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a proposición del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Ahora bien, la ceremonia de entrega no tuvo lugar hasta el 2025. Ese mismo año también obtuvo el reconocimiento del Estado francés, que le concedió el grado oficial de la Legión de Honor de Francia.