El «brexit», un error que Burnham no corregirá

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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El primer ministro británico, Andy Burnham, en una imagen de archivo.
El primer ministro británico, Andy Burnham, en una imagen de archivo. Toby Melville | REUTERS

Como su antecesor, el primer ministro británico se contenta con estrechar los vínculos con la Unión Europea

07 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Andy Burnham cree que el brexit fue «un error». Así de claro lo dejó el nuevo primer ministro británico en su primera intervención en la Cámara de los Comunes la semana pasada, cuando atribuyó a la salida de la Unión Europea (UE) la «década de bajo crecimiento y estancamiento» que ha vivido el Reino Unido. No obstante, el mandatario laborista rechaza abrir el debate sobre el regreso del país al club comunitario o, al menos, al mercado único y a la unión aduanera, por considerarlo «dañino».

El premier parece haber abrazado la estrategia trazada por su antecesor en el cargo, también laborista, Keir Starmer, y se conforma simplemente con seguir reparando y estrechando los nexos con los Veintisiete. Así lo dejó claro cuando la semana pasada recibió al presidente francés, Emmanuel Macron, y reiteró su apego al programa electoral de su partido, que solo contempla buscar fórmulas para recomponer la relación con la UE, pero no hablar de un nuevo matrimonio.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y surgen nuevas evidencias de lo desastroso que ha resultado el divorcio, sobre todo en términos económicos, a Burnham y a los laboristas les resultará cada vez más difícil mantener esta postura. Hace unas semanas, el grupo Best for Britain (Lo mejor para el Reino Unido), una organización que aboga por la vuelta del país a la UE, publicó un estudio en el que asegura que el regreso al Mercado Único aportaría a la economía 92.000 millones de libras (107.000 millones de euros) en un plazo de entre cinco y diez años; es decir, el 3,6 % del Producto Interior Bruto (PIB).

En contraposición, todos los acuerdos de libre comercio que, hasta ahora, ha firmado el país con terceros Estados tras su salida del club comunitario le aportarán 15.000 millones de libras (17.450 millones de euros), de acuerdo con las cifras oficiales. No obstante, el informe deja claro que las pérdidas ya sufridas por la economía no podrán repararse totalmente.

Miedo a la polarización

Los expertos achacan la posición de Burnham al temor de incomodar a los votantes laboristas pro brexit, especialmente a los del norte del país, de donde procede. Esto, a pesar de que las últimas encuestas señalan que el 55 % de los británicos se muestran favorables al reingreso en la UE. Sin embargo, hay quienes advierten al mandatario de que esta postura equidistante no le reportará beneficios electorales.

«Burnham debe comprender que el Partido Laborista no ganará las próximas elecciones generales como un partido a medias que aún teme disgustar a los votantes del brexit. Los laboristas han estado perdiendo a los votantes proeuropeos en favor de los Liberaldemócratas y los Verdes, y a los votantes partidarios del brexit en favor de Reform UK», escribió Paul Taylor, investigador del Centro Europeo de Políticas.

Pero los laboristas no solo quieren evitar molestar a un sector del electorado, sino también a la patronal. «Las evidencias son contundentes: el brexit ha generado costes para las empresas, pero las empresas no quieren reabrir el debate. Ninguno de los líderes empresariales con los que he hablado quiere retomar esa discusión», declaró hace unas semanas Rain Newton-Smith, directora de la Confederación de la Industria Británica (CBI, por sus siglas en inglés).

Por lo pronto, Burnham tiene un objetivo claro: evitar que la iniciativa Made in Europe, que Bruselas estudia poner en marcha para incentivar la compra de productos elaborados dentro del bloque, afecte a la agricultura y a la industria siderúrgica británicas.