25 años del «la-la-la» de Kylie Minogue: la obsesión robótica que abrió el pop del siglo XXI
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«Can't Get You Out of My Head» fue el tema con el que la australiana conquistó el mundo y se convirtió en un icono definitivo
08 sep 2026 . Actualizado a las 11:04 h.Madonna había reinado en el pop de las dos últimas décadas del siglo XX. Pero, en el XXI, fue otra figura quien abrió la puerta a esa música que, de tan adhesiva, pegadiza e inolvidable, se convierte en una obsesión. El 8 de septiembre de 2001 se editaba Can't Get You Out of My Head de Kylie Minogue. A partir de ese día, casi todos los oídos que se acercaron a su celebérrimo «la-la-la-la-la-la» se quedaron fascinados. No se trataba de un éxito de laboratorio con la vida limitada a una temporada. El crítico Everett True dijo de ella: «Se trata de uno de esos raros momentos del pop: elegante, sofisticado, estiloso y condenadamente bailable, pero con un elemento oscuro oculto a plena vista». Un cuarto de siglo después, esa veta inquietante que se abre en su factura robótica continúa siendo igual de atrayente.
La canción que todo el mundo bailó, tarareó y guardó en la mente como una melodía imposible de olvidar (haciendo así honor a su propia letra) no nació con buen pie. De hecho, Kylie Minogue fue la tercera opción de una pieza creada por los compositores Cathy Dennis y Rob Davis. Primero se la ofrecieron a S Club 7. Después, a Sophie Ellis-Bextor. Ambos la rechazaron. Dicen los autores que tardaron dos horas y media en hacerla. Kylie solo necesitó 20 segundos para sentirse como la única intérprete posible: «¿Seguro que la tenemos? ¿No va a grabarla otra persona?», dijo ella, prendada al escucharla: «Era exactamente lo que estaba buscando: cool, atrevida y sencilla».
La grabaron ese mismo día en el estudio casero de Davis usando un sintetizador Korg Triton, excepto las partes de guitarra. Tim Orford la mezcló, Parlophone la editó y la repercusión que alcanzó —número 1 en 40 países— no la podía imaginar nadie. «Pensábamos que estaba bien, pero obviamente no creíamos que fuera a tener el éxito masivo que tivo», comentó Rob en una entrevista en la revista M en 2011, recordando la construcción de un hit al que lo merodeó la magia. De hecho, su línea más memorable nació del vacío lírico. Cathy Dennis lo rememoraba en esa entrevista: «Teníamos la parte de "can't get you out of my head" y el puente, pero necesitaba otro gancho y ese era el «la-la-la"». Sabíamos que no necesitaba otra letra, así que simplemente dije: la, la, la...». Como el «na-na-na» de Hey Jude de The Beatles o el «woo-hoo» de Song 2 de Blur, aquel recurso demostraba que a veces el elemento más sencillo de una canción puede convertirse, bien colocado, en su hechizo más poderoso.
Davis escuchaba mucho a Daft Punk por aquel entonces. Puede que el filtro de los franceses fuera el elegido para asimilar el crisol de influencias, a cual más selecta. Aparecen, por supuesto, Kraftwerk, dejando su impronta maquinal pero con fondo humano, una especie de música cíborg que luego tan bien explotaría Kylie a nivel coreográfico y estético. También el aroma tan particular del clásico I Feel Love de Donna Summer. Como en ella, en Can't Get You Out of My Head fluye una voz femenina tremendamente sensual sobre una base electrónica repetitiva. Se crea un deseo casi claustrofóbico percutiendo de manera obsesiva con una letra que hace de la insistencia un arte. Cathy Dennis señaló también que tenía una idea de producción de batería inspirada en el remix de Jason Nevins de It's Like That, de Run-DMC.
Lo meritorio de todo ello es que el tema recuerda a todos esos puntos de partida, pero realmente no copia a ninguna canción anterior. A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con muchos de los hits de Future Nostalgia (2020) de Dua Lipa —YouTube está lleno de vídeos donde comparan los temas con sus plantillas maestras—, con Can't Get You Out of My Head se lleva todo ese legado a un futuro que se antojaba ilusionante con la llegada de internet a los hogares. El optimismo pronto se truncaría. Tres días después de publicarse, caían las Torres Gemelas. El mundo, tal y como se conocía entonces, se ponía patas arriba.
Ahí, ya con controles distópicos en aeropuertos, psicosis colectiva ante la posibilidad de nuevos atentados y miedo a una tercera guerra mundial, empezó a vivir Can't Get You Out of My Head. Lo hizo con el videoclip magistral de Dawn Shadforth y las coreografías creadas por Michael Rooney. Vestida por Fee Doran, con un mono con capucha y un escote que llegaba hasta la cintura, Kylie se convirtió en el icono pop definitivo de esa era que empezaba de manera trágica. Era el single adelanto de Fever, el disco que saldría el 1 de octubre y con el que tocó techo con una conjunción de canciones, sonido deslumbrante y estética perfecta. Hasta el 1989 (2014) de Taylor Swift para encontrar una secuencia equiparable.