Elon Musk coincide con sus rivales de Anthropic y OpenAI en desacelerar la inteligencia artificial
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Sam Altman, que descartó la salida a bolsa de su compañía, calificó de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista una probabilidad del 10 % de una catástrofe existencial causada por la falta de control sobre estos sistemas
13 sep 2026 . Actualizado a las 15:23 h.El magnate Elon Musk coincidió con sus rivales, Dario Amodei de Anthropic y Sam Altman de OpenAI, en la necesidad de desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) por los riesgos de seguridad que representa. Musk, creador de la compañía xAI de inteligencia artificial, respaldó en X el pronunciamiento de Amodei, quien publicó un ensayo en el que pidió a la industria «un ritmo más lento» en el desarrollo de esta tecnología por riesgos como perder el control de los sistemas de IA y disrupción económica. «Dario tiene razón», escribió Musk en su red social, X.
Con ello, el fundador de Tesla se sumó a Altman, quien este sábado también apoyó el llamamiento de Amodei para moderar la velocidad de la IA.
Los líderes de OpenAI y Anthropic anunciaron que sus compañías permitirán que evaluadores independientes auditen sus sistemas, algo que Musk no indicó de manera expresa para su empresa. En su ensayo, Amodei advirtió del mal uso de la IA para posibles ciberataques y bioterrorismo al considerar que, «desde este verano, la inteligencia artificial ha ido avanzando a un ritmo drásticamente más rápido, impulsada principalmente por la creciente capacidad de la propia IA para desarrollar la próxima generación de IA».
El creador de Anthropic se refirió en concreto al incidente de los agentes de OpenAI contra la empresa Hugging Face, en el que un enjambre de agentes actuó «como un colectivo fanáticamente entregado: llevaron a cabo ciberataques contra objetivos que no se les había asignado y que nada tenían que ver con la tarea en curso». Para atajar la amenaza, Amodei planteó una estrategia en tres fases orientada a regular el ritmo de la tecnología sin ceder la ventaja estratégica a países como China.
El directivo concluyó que ralentizar el avance aportaría uno o dos años cruciales para que la comunidad investigadora domine el alineamiento y la interpretabilidad de los modelos, garantizar un debate público adecuado y reducir el riesgo de que la tecnología escape al control de la sociedad.
El escrutinio sobre la IA creció esta semana, cuando un investigador de Anthropic renunció por la preocupación de que la empresa y sus competidores no estuvieran desarrollando modelos de IA de manera responsable. El investigador, Jacob Coxon, quien también trabajó para OpenAI, competidora de Anthropic, afirmó que dichas compañías estaban más centradas en superarse mutuamente que en la seguridad de sus productos.
«Quienes desarrollan la IA creen sinceramente que esta podría acabar con todos nosotros antes de que termine la década. No se trata de una maniobra publicitaria. De hecho, muchos ejecutivos e investigadores de alto nivel suelen matizar sus declaraciones ante la prensa para parecer sensatos, pero he escuchado a esas mismas personas expresar temor», escribió Coxon en su cuenta de X el pasado martes.
Altman afirma que «sería poco aconsejable» sacar OpenAI a Bolsa
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, descartó que la compañía creadora de ChatGPT vaya a debutar en el parqué bursátil a corto plazo y aseguró que el 2026 «sería un momento poco aconsejable para salir a Bolsa», ante la prioridad de resolver los desafíos de seguridad de los modelos avanzados de inteligencia artificial (IA). «No nos estamos apresurando a una IPO (oferta pública inicial). En realidad, creo que dado todo lo que está sucediendo con la seguridad, este sería un momento poco aconsejable para salir al mercado bursátil», señaló Altman durante una entrevista con la revista Fortune, en la que descartó de forma taxativa un debut durante el 2026.
El ejecutivo subrayó que la matriz tecnológica continuará operando como firma no cotizada para esquivar presiones financieras externas: «Tenemos muchas cosas que hacer respecto a lo que se requerirá para la seguridad y la alineación», explicó, al tiempo que remarcó que la firma está dispuesta a tomar determinaciones contrarias al beneficio financiero inmediato de sus inversores en pos de salvaguardar el control humano sobre la tecnología.
Este verano, cientos de agentes de OpenAI se coordinaron de forma autónoma para acceder y vulnerar los sistemas de Hugging Face, situación que Altman describió en la entrevista de como «leer una historia de ciencia ficción».
El máximo responsable de OpenAI describió este suceso como la mayor llamada de atención y el principal punto de inflexión en la gobernanza interna de la empresa, lo que obligó a rediseñar de inmediato los protocolos de detección, reporte y contingencia ante fallos imprevistos de alineación. «Estoy muy orgulloso de cómo la empresa se unió y estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho desde entonces. Pero sí, fue como un 'ok, estamos en una liga diferente ahora'», anotó Altman.
Las declaraciones de Altman coinciden con un frente común de cautela en Silicon Valley. El líder de OpenAI respaldó públicamente la petición de su principal competidor, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, para moderar la velocidad del desarrollo de la IA y permitir que evaluadores independientes auditen los sistemas con acceso equiparable al de su propia plantilla técnica.
En su intervención en Fortune, Altman reconoció que la firma ha estado pausando procesos de entrenamiento a medida que alcanzaba cotas superiores de capacidad técnica, y calificó de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista una probabilidad del 10 % de una catástrofe existencial derivada de la falta de control sobre sistemas superinteligentes. «No creo que debamos entrenar modelos donde no podamos hacer un caso de seguridad sólido sobre por qué seremos capaces de garantizar su controlabilidad y alineamiento», concluyó el directivo.
Por su parte, Demis Hassabis, jefe científico de Alphabet, matriz de Google, también mostró su apoyo a este nuevo camino y apuesta por crear un único regulador para todos. Eso sí, «falta trabajar en los detalles» ante lo que considera «un momento crítico».